Los hombres circuncidados tienen un riesgo hasta seis veces menor de contagiarse con el virus del Sida, en relación a aquellos que no lo están.
Así lo determina un nuevo estudio que afirma que, el motivo, se debe a la eliminación del prepucio y no al estilo de vida..
Ahora científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) llegaron a la conclusión, publicada en la revista ‘The Lancet’: la causa del menor contagio de Sida se debe a factores biológicos.
La circuncisión consiste en una pequeña intervención quirúrgica a través de la cual se corta la piel que recubre el glande (prepucio) y, como resultado, la parte distal del pene se deja al descubierto permanentemente. Este procedimiento se recomienda cuando el prepucio origina problemas debido a un estrechamiento de la piel o a infecciones. También se realiza por motivos culturales o religiosos, tanto para judíos y mulsulmanes.
En la piel que recubre al glande se encuentra la puerta de entrada del virus del Sida. La fina mucosa del prepucio permite una cómoda entrada de este microorganismo que se une, con facilidad, a las altas concentraciones de células Langerhans y a los linfocitos CD4 que hay en esa zona del pene.
Los investigadores estudiaron a casi 2.300 individuos seronegativos entre 1993 y 2000. Se evaluaron las conductas de riesgo y se realizaron exámenes físicos para detectar el contagio por VIH o la adquisición de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Todos los participantes recibieron información antes y después de las pruebas, tratamiento para las ETS y acceso gratuito a preservativos. La mayoría de hombres circuncidados eran musulmanes y los que no lo estaban, hindúes. Se compararon los factores de riesgo sociodemográficos y conductuales entre los varones, sometidos a una circuncisión y los que no. Tras considerar esos factores en el análisis de la investigación se observó que la circuncisión redujo el riesgo de contagio de VIH.
Sin embargo, esa intervención no evitó la adquisición de otras ETS como gonorrea, sífilis o herpes simple del tipo 2. «Nuestros resultados sugieren que el prepucio tiene un importante papel en la biología de la transmisión sexual del VIH. Este hecho arroja luz sobre la importancia de desarrollar compuestos que bloqueen la entrada del VIH a nivel celular, además de continuar con las actuales estrategias de prevención», concluyen los autores del estudio.

