JERUSALÉN. (Agencias.) – El Consejo de Ministros celebrado ayer en Israel puso en evidencia las fuertes desavenencias en la coalición de gobierno. El primer ministro, Ariel Sharon, mantuvo un duro enfrentamiento con el ala más dura del Gabinete, que se opone a la retirada de la franja de Gaza y de parte de Cisjordania. Sharon reiteró que, después de tres años de constantes enfrentamientos y sin que hubiera visos de llegar a un acuerdo, el “plan de separación” de los palestinos era la única vía posible. Su plan ha ganado apoyo interno y Sharon viaja la próxima semana a Washington para asegurarse el respaldo también de Bush.
Sin embargo, el ministro de Turismo, Benny Elon, cabeza visible del ala dura, exigió en la reunión del Gabinete que primero se efectuara una votación sobre el plan, a lo que Sharon se opuso, aduciendo que no está plenamente acabado. Con gritos, el primer ministro acusó a varios ministros de que filtrarían el plan a la prensa en cuanto se lo facilitase y les conminó a irse del Gobierno.
La situación es tan delicada que la oposición laborista ha ofrecido su apoyo a Sharon y evitar que caiga el Gobierno si se van los más extremistas, de manera que se pueda llevar adelante el plan de evacuación. Para complicar más las cosas, Sharon tiene en su agenda una denuncia por corrupción interpuesta por la Fiscalía que, de ser efectiva, le dejaría en una difícil posición y seguramente tendría que dimitir. El ministro de Vivienda, Effie Eitam, secundando a Elon, acusó al primer ministro de querer acelerar el plan antes de que el fiscal general tome la decisión definitiva sobre su enjuiciamiento.
En medio de las discusiones, Sharon anunció también en la reunión su intención de seguir el plan de ataques para debilitar a los grupos radicales palestinos. Según una encuesta publicada ayer en Jerusalén, el 74% de los israelíes considera moralmente aceptable la política de asesinatos selectivos contra líderes radicales palestinos y más de la mitad de la población es partidaria de seguir con estas acciones.
De hecho, el responsable palestino de las negociaciones sobre la evacuación, Saeb Erakat, se mostró convencido de que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, es uno de los objetivos israelíes y que será asesinado. En una entrevista concedida a la televisión marroquí, Erakat justificó su afirmación diciendo que el objetivo final de Israel “es llevar la zona a la anarquía, la creación de milicias, violencia y extremismo”. Para el ministro palestino es obvio que tras las acciones del Gobierno de Sharon está la voluntad de poner fin a la Autoridad Nacional Palestina.
Por su parte, las principales facciones radicales palestinas, Hamas y la Yihad Islámica, se entrevistaron en Gaza con miembros del movimiento de Yasser Arafat, Al Fatah, precisamente para discutir las implicaciones que puede tener la retirada israelí y evitar ese peligro de anarquía. Uno de los principales puntos es la conveniencia de crear una dirección palestina unificada.
El ex jefe de seguridad palestino, Mohamed Dhalan, uno de los nombres más destacados como posible sucesor de Arafat, señaló que si no se preparaban, corrían el peligro de que el caos se adueñara de las zonas palestinas. Dahlan también indicó que tenía la autorización de Arafat para intentar convencer a las otras partes de la necesidad de esa unión de mando. Este asunto ya había salido en reuniones previas, pero siempre fue rechazado por Hamas, que exige seguir con la “intifada”.
Fuera de las mesas de negociación, el goteo de muertes continuaba un día más. En concreto, ayer fue en el campo de refugiados de Tulkarem, en el norte de Cisjordania, donde un joven palestino murió al enfrentarse con fuerzas israelíes.
Fte L.V.D

