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Hebraica festeja su 85º aniversario con dos grandes fiestas

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El 14 y 16 de abril la Sociedad Hebraica Argentina celebrará su 85º aniversario con desfiles y espectáculos. Desde su creación en 1926 hasta la actualidad, la institución fue creciendo a pasos agigantados y asoció, a lo largo de su historia, a grandes personalidades que van desde Albert Einstein hasta Héctor Timerman porque “todo el mundo quería pertenecer a Hebraica”, aseguró con orgullo a la Agencia Judía de Noticias su director ejecutivo, Sergio Kuchevasky. A su vez Gerado Mazur, director de Cultura de la entidad, enfatizó la importancia de su área y opinó que ya es “una marca confiable”.

Sus 143 hectáreas, una sede social, un teatro de gran trayectoria con capacidad para 500 personas, 4.000 socios promedio por fin de semana y una infinidad de actividades culturales, son algunas pruebas fehacientes del inmenso crecimiento que ha logrado la Sociedad Hebraica Argentina (SHA) desde su creación el 16 de abril de 1926.
La institución está en vísperas de festejar sus 85 años de vida institucional. La fecha de festejos está programada para el 14 de abril a las 20.00 hs en el teatro de SHA y el 16 en la sede de Pilar.
En una entrevista realizada por la Agencia Judía de Noticias, el director ejecutivo, Sergio Kuchevasky, y el director de Cultura de la entidad, Gerado Mazur, adelantaron que las celebraciones incluirán desfiles y contarán con la participación del Coro Kennedy. Ambos directores sonríen y prometen que las celebraciones serán inolvidables.
Con motivo de un nuevo aniversario y con un café de por medio, Mazur y Kuchevasky recordaron la historia de la institución. Lo primero que narraron fue el proceso de elección del nombre ya que “representaba mucho más”. La cuestión era que los fundadores no se ponían de acuerdo, entonces “llamaron al escritor judeo argentino, autor de ‘Los gauchos judíos’  y socio, Alberto Gerchunoff, para que se pronuncie. La elección era fundamental para ver a quien atraían. Así fue como se decidió que se llamara Sociedad Hebraica Argentina (SHA). El resultado fue tan abarcativo que logró incluir las diferentes ideologías, lecturas y religiones para crear un marco que nuclea a todos”, explicó Kuchevasky.
A su vez, agregó Mazur también se decidió que el “subtitulo” que acompañaría al nombre y reafirmaría la postura representativa de la institución sería: “Una casa de puertas abiertas”.
Siguiendo un relato cronológico, luego de forjar la identidad del nombre, se inauguró en el mismo año la primera sede ubicada en la Avenida Callao. “Era un edificio de cuatro pisos con una tribuna abierta, actividades sociales y físicas, un fuerte movimiento cultural y musical, una biblioteca pública y un auditorio”, detalló Mazur.
La institución siguió su curso hasta otro año clave, que fue 1940 cuando se trasladaron a la nueva sede en Sarmiento. En la inauguración estuvieron presentes grandes figuras como: Horacio Quiroga, Samuel Glusberg, Leopoldo Lugones, Elías Monesatti, Baldomero Fernández Moreno y Roberto Giusti. A su vez, el constante crecimiento desembocó en que diez años después se realizara una ampliación en donde se construyó la actual estructura de 13 pisos que incluye el teatro y auditorio.
Desde sus inicios Hebraica intentó reafirmar fuertemente sus valores. Una oportunidad en la que pudo demostrarlo fue en 1933 por medio de un acto en el Luna Park. “Era el comienzo del nazismo y el presidente de la entidad, Bernardo Cushnir, denunció la persecución nazi. Es uno de los primeros datos históricos de denuncias en el mundo. Ese acto reforzaba la línea ideológica de la institución en contra de la discriminación, el nazismo y a favor de que prevalezca la diversidad”, dijo Mazur.
“Hebraica protege la independencia de criterios, esto podría resumirse en defender los valores judeo humanistas”, agregó el director de Cultura.
Por su parte, Kuchevasky afirmó que siempre se intentó mantener una “política abarcativa” y remarcó que ellos “no compiten con ninguna institución y que es una de las pocas entidades que tiene vinculación con sus pares y con organizaciones de tercer grado como AMIA, DAIA y CUJA, entre otras”. Además, otra cualidad que destacó el director ejecutivo sobre el club es que “es una de las pocas instituciones con la posibilidad de seguir creciendo”.
Otro evento clave en la historia de la Sociedad Hebraica Argentina ocurrió en 1960 cuando se abrieron las tranqueras de la sede de Pilar. Todo comenzó con la compra de un terreno en el medio de la nada. Los primeros socios “compraron una propiedad y no sabían ni donde estaba”, detalló Mazur. Entonces un grupo de socios pioneros entregaron una gran donación para la compra del lugar. Luego se realizó un sorteo para determinar a quien le correspondía cada lote.
“La forma en que se compró el terreno fue una buena señal para los años venideros, fue una muestra de unión y solidaridad”, remarcó Kuchevasky. Por su parte, Abraham Feldsztein Z`L, uno de los primeros asociados, describió ese acto como “el origen de un milagro terrenal que el espíritu judío de algunos socios lo hizo posible”. Finalmente en 1964 se realiza la firma del boleto concretando el sueño en realidad.
La calidad de infraestructura junto con la infinidad de actividades culturales y deportivas que ofrecía Hebraica generaba que “todo el mundo quisiera pertenecer a la institución”, aseguró con orgullo Kuchevasky, y agregó que formar parte del club en ese momento era una cuestión de “glamur”. Por su parte, Mazur opinó que era “una marca confiable”.
Así fue que Hebraica gozó de asociar personalidades de todas las áreas como: Héctor Timerman, Carlos Ulanovsky y Diego Frekel, entre otras. También hay un nombramiento especial de socios honorarios por la transmisión de valores universales conformada por: Albert Einstein, quien inauguró el nombramiento, Shimon Peres, Waldo Frank, Berta Singerman, Marcos Aguinis, Elie Wiesel, Bernardo Koremblit y Alberto Senderey.
Más allá de los socios mundialmente reconocidos, Hebraica recibió a grandes personalidades por sus trascendentales actividades culturales. El teatro fue fundado en 1968 y, desde su creación hasta la actualidad, es un símbolo que caracteriza a la entidad. Por su escenario pasaron figuras como David Licht, Jaime Barylco, Marshall Meyer y Héctor Alterio, entre otros.
Además funcionó como cine durante la época de la dictadura militar argentina, en donde proyectaban cine de autor. “Fue el único lugar donde la dictadura no pudo ejercer censura”, señaló Mazur.
Por otro lado, otro gran acontecimiento es la actual “firma de un contrato para hacer teatro profesional por cinco años e incorporar el lugar al circuito cultural de la Ciudad de Buenos Aires”, anunció Mazur.
Otra actividad cultural para destacar es que del 23 al 30 de junio se realizará en la sede de Sarmiento la Feria del Libro Judío en donde se convocarán a diversas editoriales, instituciones y librerías que publican temáticas judías, escritores judeoargentinos y personalidades relacionadas con la literatura y la actividad editorial.
Desde sus inicios en 1926, inmersa en un momento de intensa ebullición cultural, la SHA planteó su programa fundacional siguiendo la línea de un judaísmo abarcativo que estipula la integración con la cultura argentina. Entre sus objetivos figura: “promover la cultura judía, argentina y universal”, “fomentar el espíritu de sociabilidad intelectual”, “formar una biblioteca con especialización en estudios argentinos y judíos” y “propender a la mayor vinculación de la colectividad judía con el ambiente cultural y deportivo del país”. Al margen de estos objetivos esencialmente culturales, también estuvieron presentes los que corresponden a su perfil de asociación deportiva. Sea cual sea la perspectiva elegida, el balance histórico de SHA demuestra no solo resultados altamente positivos, sino a una institución con 85 años de constante crecimiento y con altas expectativas a futuro.

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