El 25 por ciento de las órdenes de demolición dispuestas contra estructuras judías ilegales fueron ejecutadas mientras que sólo la mitad de ese porcentaje se cumplió en el caso que involucra a propiedades de la población árabe.
En 2010 se ejecutaron 167 órdenes de demolición de estructuras ilegales pertenecientes a los judíos en los puestos de avanzada, como Judea y Samaria, de un total de 668 casos denunciados.
Esta cifra equivale al 25 por ciento de los casos tramitados, casi el doble de las demoliciones que sufrieron los árabes de las mismas áreas, ya sólo fueron cumplidas 172 de un total de 1.265 órdenes de demolición, es decir, un 13,6 por ciento.
El diputado Arieh Eldad indicó que los números fueron revelados por el gobierno israelí "después de una larga lucha, de un año y medio contra el ministro de Defensa, Ehud Barak, quien intentó con todas sus fuerzas ocultar los datos”.
“El Tribunal Supremo se ha pronunciado más de una vez que la aplicación selectiva es un crimen", afirmó el miembro del parlamento en declaraciones consignadas por el portal de noticias de Arutz Sheva.
Procurador Yehuda Shimon de la Granja Gilad dijo que "estas cifras son sólo una trampa”. “Puedo asegurar que es un hecho que hay por lo menos 30.000 estructuras ilegales árabes aquí en la zona. Hay más casas árabes ilegales en Judea y Samaria que hogares judíos ilegales. Cada hora, otro edificio árabe ilegal se inicia", denunció.
Eldad, del partido Unión Nacional, dijo que “el Ministerio de Defensa trató de evitar la publicidad de los números", incluso reveló que el dato fue escatimado incluso a un subcomité de Asuntos Exteriores de la Knesset (parlamento israelí) y el Comité de Defensa, con la excusa de que se trataba de información sensible".
“Se debe obligar a divulgar toda la información que tiene que ver con este tema, para revelar quién es responsable de dar la orden para hacer cumplir la ley selectiva en contra de los residentes judíos de Samaria y Judea", exigió el legislador
En la Granja Gilad cerca de Kedumim, la policía confiscó un camión que llevaba concreto para el piso de una casa nueva.
Itai Zar, alcalde de la aldea, instó al ejército a dejar desistir con esta política.
"Tenemos aquí parejas jóvenes que necesitan un hogar. Los árabes construyen ilegalmente en cada colina y nadie los detiene, pero se vuelven locos por cada camión… No aceptamos el uso de soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel como informantes contra otros judíos, los soldados no deben utilizarse como chismes, cuentos o policías", reclamó Zar.
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