El mundo entero mira los acontecimientos de la revolución en Egipto y se maravilla. Se emociona, no lo cree, se llena de un optimismo diluido en miedo y ansiedad. Grandes palabras sobre un evento histórico que cambia el aspecto de todo Medio Oriente. Dudas sobre cómo serán absorbidas por el cinismo israelí, ya decepcionado de acontecimientos históricos y apretones de manos que se convirtieron en una gran decepción. Pero esta vez es real. La historia tiene lugar ante nuestros ojos y estamos confundidos. ¿Dónde estamos parados ante todo esto? ¿Qué ocurrirá?
Nos acostumbramos a escuchar elocuentes discursos del presidente Obama hasta que nos dejamos de emocionar, pero la comparación entre la revolución en Egipto y Mahatma Gandhi y Martin Luther King es verdadera y correcta. Los jóvenes llegaron a la plaza Tahrir con voz fuerte, pero sin violencia. Estaban allí porque se cansaron, exactamente como nosotros, de eslóganes.
Los inteligentes generales y estrategas que no imaginaron la revolución, ni en sueños logran entender una cosa: son de otra generación, ya no son tan relevantes. Los jóvenes se enteraron de la revolución y la fortalecieron en facebook y twitter, donde tienen muchos amigos. Exactamente como nosotros. De pronto tienen un amigo de España y también de Washington DC e incluso de Brasil y Dubai, exactamente como nosotros.
Ellos ven cosas y descubren el mundo, y eso es más fuerte que cualquier otra cosa. Ven libertad y quieren libertad porque en realidad no les interesan los asentamientos de Bibi ni la nuclearización iraní; quieren vivir. De pronto, algunos estudian en el extranjero y tienen un gran amigo en Google que también quiere estudiar en el extranjero, ver el mundo y comprar bienes raíces en Nueva York y posiblemente en Rumania, exactamente como nosotros.
Ellos ven oportunidades, también nosotros, porque éste es un mundo de oportunidades. Ya no tienen fuerza para grandes eslóganes, nosotros tampoco.
En las alas de la historia
La tendencia actual en Israel es quedarse quieto, no interferir; por supuesto que no hay espacio para hacer la paz, ¿con quién haremos la paz cuando no sabemos qué ocurrirá aquí mañana? También en Jordania, Arabia Saudita, incluso Siria. Así comenzó en Irán, dicen, y la política del miedo nos amenaza a todos con una toma del poder fundamentalista islámica iraní en toda la región.
Israel tiene un lugar clave en la preservación de la estabilidad en toda la región, para convertirla en un lugar mejor. Es una lucha entre el nuevo mundo y el mundo antiguo, e Israel puede ser un líder del nuevo mundo y un salvavidas para el equilibrio estratégico mundial. Conducir a los Estados árabes más moderados, donde la fermentación acontece en las calles, hacia un mundo más abierto y avanzado. Porque es lo que piden.
Si Bibi impulsara la iniciativa de paz israelí precisamente ahora, podría llevar a toda la región al lugar donde los manifestantes piden llegar. La iniciativa de Bibi traería el mundo a la región, el mundo invertiría en la región y Bibi conseguiría las mejores garantías de seguridad para Israel.
Todo el mundo se involucraría en el esfuerzo porque harían historia, y precisamente Bibi estaría parado sobre las alas de la historia.
Israel es la única democracia en Medio Oriente, y de allí su poder para constituirse en un modelo para el proceso de democratización regional, porque entendemos más que los estadounidenses. Ésta es la oportunidad que tiene Obama para justificar su premio Nobel de la Paz y la oportunidad de Bibi de recibir su premio. Los israelíes queremos paz, mucho. Ellos saben que finalmente debe haber paz aquí y también saber exactamente cómo será porque no hay alternativa.
Ellos saben que es posible traer paz con seguridad, y la verdad es que también ellos confían en que Bibi puede hacerlo. Quieren más seguridad y una vida más normal porque están cansados, exactamente como los jóvenes del mundo árabe.
La oportunidad es histórica y verdadera, aun si no lo creemos. Ya no creemos en la paz, pero tampoco creíamos que fuese posible una revolución en Egipto. Tampoco creemos en Bibi, quizá volvamos a sorprendernos.
* Máster de la Universidad de Columbia. Ex presidente del movimiento “Despertar” y del partido “Otro Israel”. Trabajó en el despacho del ex presidente estadounidense Bill Clinton y en los bancos de inversión Lehman Brothers y Deutsche Bank.

