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Interrogantes sobre la aparente neutralidad de las Fuerzas Armadas egipcias

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El ejército es de donde han salido todos los presidentes del país -Mohamed Naguib, Gamal Abdel Nasser, Anwar al Sadat y Hosni Mubarak- desde que derrocó a la monarquía en 1952.

Fiel al régimen del que es la columna vertebral, es también respetado por el pueblo, una herencia que se debe a su tradición de no intervención frente a los disturbios populares y a la memoria de las guerras israelo-palestinas.

La actitud de las Fuerzas Armadas egipcias, que se abstuvieron tanto de recurrir a la fuerza contra los manifestantes como de impedir que sean blanco de violentas agresiones por parte de los partidarios del presidente Hosni Mubarak, plantea numerosos interrogantes. Seguir leyendo el arículo
Complicidad con la represión policial, prudencia frente a una situación inestable, jerarquía divida o voluntad de ganar tiempo para negociar una salida al presidente Hosni Mubarak: los especialistas buscan explicaciones a esta actitud.

Estas preguntas "demuestran que se mueven muchas cosas en el seno del sistema y del ejército", asegura un diplomático occidental, que pidió el anonimato.

El primer representante oficial en acudir en persona a la plaza Tahrir (plaza de la Liberación) de El Cairo, tomada por los manifestantes anti-Mubarak, fue el viernes el ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantaui, que vino para "inspeccionar la situación".

Y el militar estadounidense de más alto rango, el almirante Mike Mullen, afirmó haber recibido la garantía por parte de la jerarquía militar de que las tropas no abrirán fuego contra los manifestantes, a los que se esperaba en masa a través del país para reclamar la salida del presidente Mubarak.

"El ejército -es decir el Estado Mayor y no los servicios secretos- no quiere dar la impresión de intervenir, porque desea tomar el poder. Espera que se lo pidan, para presentarse como un salvador", estima Imad Gad, del centro de estudios al Ahram de El Cairo.

El ejército es de donde han salido todos los presidentes del país -Mohamed Naguib, Gamal Abdel Nasser, Anwar al Sadat y Hosni Mubarak- desde que derrocó a la monarquía en 1952.

Fiel al régimen del que es la columna vertebral, es también respetado por el pueblo, una herencia que se debe a su tradición de no intervención frente a los disturbios populares y a la memoria de las guerras israelo-palestinas.

Para Tewfik Aclimandos, especialista de Egipto y en particular de su ejército en el College de France, se pueden avanzar varias explicaciones.

La primera es "que se puede tratar de un reparto de tareas, con el modelo del bueno y el malo" entre la policía y los hombres de mano del régimen para atacar a los manifestantes y el ejército para dar una falsa imagen de neutralidad.

Otra es que "el ejército no sabría mantener el orden". No tiene ni la tradición, ni la formación, ni la voluntad para hacerlo y resulta complicado pedirle a los reclutas que abran fuego contra los civiles.

Es posible que la indecisión de los militares en el terreno refleje también la de su jerarquía y del régimen.

"No disponen de instrucciones de la cúpula, porque la cúpula en sí no sabe que hacer". Esta "no quiere enfrentarse a la población, pero tampoco quiere echar al presidente" tal y como lo reclama la multitud, estima Tewfik Aclimandos.

La última explicación que adelanta es que el ejército busque "ganar tiempo" para negociar una salida honrosa del presidente y las condiciones de una transición.

Pese a su habitual gusto por el secreto, el aparato militar empieza a dejar filtrar algunas tensiones internas. El vicepresidente, el general Omar Suleimán, está bien visto por Estados Unidos y por Israel, pero, como antiguo jefe de los servicios secretos, encarna también la herencia de la periodo Mubarak.

Algunos jóvenes oficiales podrían querer desempeñar un papel más importante frente a la vieja guardia muy vinculada al presidente en el poder desde hace tres décadas. La clave de la actitud final del ejército podría tenerla Estados Unidos, que puede utilizar los 1.300 millones de dólares de ayuda que aporta anualmente a las fuerzas egipcias.
 

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