Dentro del marco de una manifestación en repudio al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, que tuvo lugar en Nueva York, el secretario general del Congreso Judío Mundial Michael Schneider aseguró a la Agencia Judía de Noticias que la voladura de la AMIA en Buenos Aires fue “una de las grandes tragedias para el pueblo judío y para América Latina”.
La manifestación por los derechos humanos en Irán realizada por distintas organizaciones contó con la asistencia de miles de personas que pidieron, al unísono, que Irán frene las violaciones permanentes a los derechos humanos de su pueblo y que Ahmadinejad abandone su ideología negacionista del Holocausto y su constante pedido de eliminación del estado de Israel.
“Irán sponsor del terrorismo”, “Ahmadinejad: peligro”, “Stop Iran Now”, fueron sólo algunas de las consignas que mostraban los carteles de los manifestantes. Durante el evento, no sólo participaron instituciones judías, sino que también participaron instituciones católicas y organizaciones de defensa de los derechos humanos.
En declaraciones exclusivas a esta agencia, Schneider destacó “la gran cantidad de personas presentes en la manifestación que cargaban carteles con mensajes en condena del régimen Iraní” y aseguró que “las actividades contra el régimen se realizarán en todas partes del mundo”.
En relación a la voladura de la sede de la AMIA en 1994, que dejó un saldo de 85 muertos y cientos de heridos, Schneider destacó que “AMIA fue una de las grandes tragedias para el pueblo judío y para América Latina”.
Lo que es más, el secretario del Congreso Judío Mundial indicó que “el atentado es una advertencia de lo que podría suceder” y llamó a la unión de las naciones del mundo: “debemos estar juntos para pelear contra este peligro que es Irán”, concluyó.
La manifestación pidió por la libertad de asociación, de expresión y prensa; el cese inmediato de los abusos contra derechos humanos, la liberación de manifestantes de las prisiones y la protección de comunidades minoritarias; el enjuiciamiento de aquellos responsables del asesinato de Neda Agha-Soltan y de las muchas otras víctimas relacionadas a las últimas protestas; la completa cooperación por parte de Irán con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y con las resoluciones del Consejo de Seguridad para finalizar todo el enriquecimiento de uranio de Irán; y el fin del incitamiento al genocidio y del apoyo al terrorismo.
Argentina sufrió dos atentados terroristas. Uno ocurrió en el año 1992 contra la sede diplomática de Israel en Buenos Aires que dejó un saldo de 29 muertos; y el atentado contra la sede de la AMIA en 1994, que dejó un saldo de 85 muertos.
543

