Itongadol/Agencia AJN.- Los firmantes defienden el papel del arte y del periodismo como herramientas para “poner un espejo frente a la sociedad” y generar discusión y debate, incluso cuando la realidad que muestran resulta difícil o incómoda.
Itongadol/Agencia AJN.- Más de 1.000 cineastas y profesionales del mundo de la cultura firmaron una petición en respaldo de los directores Yuval Abraham y Rachel Szor, luego de la fuerte controversia generada por el documental “NAZA” y las acusaciones de que la película perjudica la imagen de Israel a nivel internacional.
Entre los firmantes se encuentran el cineasta Liran Atzmor, uno de los impulsores de la iniciativa, además de Nadav Lapid, Orna Ben Dor, Netalie Braun, Rani Blair, Hagai Levi, Shai Carmeli-Pollak y Shlomi Elkabetz, entre otros referentes del ámbito cinematográfico y cultural israelí.
La petición llama a quienes continúan defendiendo la libertad de expresión y la libertad artística a manifestar su apoyo y solidaridad con Szor y Abraham, y sostiene que en los últimos días se produjo una campaña “sin precedentes” de desprestigio e incitación contra los realizadores.

“Nosotros, cineastas y creadores, hacemos un llamado a todos aquellos que todavía luchan por la libertad de expresión y la libertad artística a unirse para expresar su apoyo y solidaridad con Rachel Szor y Yuval Abraham, los creadores de la película ‘NAZA’”, afirma el documento.
Los firmantes sostienen que la campaña contra los directores se acerca cada vez más a una situación en la que se podrían imponer sanciones de hecho y generar una amenaza física contra sus vidas.
La petición también reivindica el papel del arte y el periodismo como herramientas para reflejar a la sociedad y generar debate, incluso cuando las cuestiones abordadas resultan difíciles o incómodas.
“Más allá de la violenta incitación que hemos visto en las redes sociales contra Abraham y Szor, creemos que también corresponde criticar con firmeza a aquellos cineastas, académicos y periodistas que eligieron atacar la película ‘NAZA’ sin haberla visto”, señalaron.
El texto cuestiona especialmente que figuras reconocidas del ámbito cultural y periodístico se hayan sumado a las críticas contra el documental y considera que esto refleja un deterioro del debate público en Israel.
Los firmantes también mencionaron las declaraciones del ministro de Cultura, Miki Zohar, quien pidió revocar la ciudadanía israelí de Abraham y Szor por considerar que habían “traicionado al país”.
“Hasta ahora nos habíamos acostumbrado a este enfoque por parte de los sospechosos habituales, como el ministro de Cultura y otros populistas. El hecho de que colegas y escritores respetados se hayan sumado a esta tendencia es una señal clara del deterioro del discurso público en Israel y da respaldo a las amenazas del ministro Zohar de revocar la ciudadanía de Szor y Abraham”, afirmaron.
Sin embargo, los propios firmantes reconocieron que tampoco habían visto todavía la película. En ese sentido, señalaron que la crítica cinematográfica y artística constituye una forma legítima de expresión en una sociedad democrática, pero cuestionaron lo que calificaron como un discurso incendiario y violento contra los realizadores por expresar sus opiniones.
“Esperamos que la película sea distribuida en Israel lo antes posible, para que todos puedan verla, formar su propia opinión y participar en una discusión genuina y inicial sobre la guerra en Gaza y sus consecuencias”, expresaron.
Según la petición, ese debate tuvo hasta ahora una presencia limitada tanto en los medios israelíes como en la sociedad del país.
Las acusaciones planteadas por “NAZA”
El documental “NAZA” fue filmado desde las azoteas de Tel Aviv durante la guerra en Gaza y presenta entrevistas con 24 soldados, hombres y mujeres, que son identificados como integrantes de la Unidad 8200.
Según la película, los testimonios describen aspectos controvertidos de la política de daños colaterales de las Fuerzas de Defensa de Israel, además de operaciones de bombardeo y asesinatos selectivos.
Uno de los principales temas abordados es el uso de inteligencia artificial por parte de integrantes de la Unidad 8200. De acuerdo con las acusaciones presentadas en el documental, estas tecnologías habrían generado recomendaciones sobre personas a las que matar a partir del análisis de comunicaciones telefónicas, incluso en situaciones en las que, según los entrevistados, podían morir familiares de los objetivos.
Los directores, sin embargo, se negaron a revelar qué pruebas existen para respaldar algunas de las afirmaciones realizadas en la película.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y el portavoz militar rechazaron las acusaciones planteadas en el documental.
La controversia en torno a “NAZA” se intensificó después de que la película recibiera un reconocimiento especial en el Festival de Cine de Venecia y provocara críticas de funcionarios, políticos y sectores de la sociedad israelí. La nueva petición refleja, al mismo tiempo, la existencia de un sector del mundo cultural que considera que los realizadores deben poder presentar su trabajo y que las acusaciones contra ellos no deberían producirse antes de que la película sea vista y debatida públicamente.

