Itongadol.- El presidente de Karen Hayesod en Argentina, Freddy Vaimberg, mantuvo una entrevista con ItonGadol donde analizó su rol en la institución, se refirió a los desafíos de reconstrucción en Israel y adelantó los proyectos para acercar a los jóvenes.
En el encuentro también estuvo presente Marcelo Bancic, representante de Keren Hayesod en Argentina.
–Dicen en idish «di góldene keit», la cadena judía que se transmite por siglos y por años. Estás recibiendo parte de esa cadena, de una institución realmente que supera lo prestigioso. ¿Qué significa para vos, personalmente, tomar la presidencia de la institución?
–Las cosas que se me pasaron por el alma, por la inteligencia y por la cabeza cuando acepté el ofrecimiento que me trajo Marcelo Bancic…Primero fui a mi zeide (abuelo), que nos legó primero a mis padres, y a los nietos, el compromiso interno del afecto, del amor que hay que tener por nuestro Israel. Él fue un gran donante de Israel. Dentro de sus posibilidades, no me refiero al monto. Me refiero a su actitud, a su compromiso. Entonces, lo primero que me vino, que estará diciendo mi zeide y mi padre. Y a la vez, asumida la responsabilidad que requiere este puesto, me sentí con una mochila pesada. Dije, ahora a laburar, a trabajar. Y, conmigo mismo, el compromiso que asumí, es que ojalá de acá a un año, cuando me mire al espejo, pueda decir “bien hecho”. Por supuesto, con logros, con aciertos, con desaciertos, pero que lo que puse en nuestra querida institución, me haga sentir bien a mí que lo hice bien.

–¿Y en qué momento la estás tomando? Hubo un 7 de octubre, un post-7, una guerra, rehenes, toda la historia que compartimos.
–La guerra no terminó. No solamente me refiero en el campo de batalla, sino en la situación post-guerra. Hoy no hay, por suerte, misiles de Irán, no hay misiles de Hezbollah, con Hamás está mucho más tranquila también la situación. Pero no está cerrado el tema. Lo que está sucediendo en Israel hoy post, todos esos trágicos episodios que hemos vivido en los últimos años, hoy tenemos otra guerra, interna. ¿Cuál es la guerra interna? Ayudar a todos los traumas por la guerra, que no solamente han sufrido los jaialim por estar en el frente y poner en juego sus vidas cada día, sino en las familias, en sus hijos, en sus nietos o en sus padres, en su vecindario. Cuando estuve en mi último viaje a Israel, he vivido el dolor, la tragedia que hay. Como seres humanos lo que están atravesando es terrible y, por supuesto, todas las necesidades materiales que tienen también.
–Hacés pie primero a lo que es la parte de la sociedad, el trauma. Y después, capaz que es lo mismo, hablás de la parte material. ¿De qué se está ocupando primero la institución?
–No sé qué es lo primero o lo segundo. Pero nos hemos ocupado, en plena guerra, de la parte humana, donde cada hermano nuestro en Israel que perdía su vivienda, porque le había caído un misil, recibía inmediatamente un apoyo en efectivo. En el momento, sin burocracia, un dinero, que no lo salvaba. Pero sí lo ayudaba a transitar esa triste y terrible situación del momento y era no solamente lo que dábamos en efectivo, sino sentir el apoyo de “hay alguien que nos está ayudando y entiende la situación”. Yo le doy mucha fuerza a lo que es el espíritu. Cuando uno está espiritualmente con el hermano en Israel.

–Es decir que cuando cayó un misil, en forma directa, inmediatamente se resolvía el tema.
–En 24 o 48 horas estaba nuestra ayuda. Por supuesto, nuestro equipo de Israel, estando allá para solucionar los inmediatos problemas. O si había que reubicarlos en otra vivienda.
–Yo pude recorrer y visitar los proyectos de Keren Hayesod en Israel. Pero he escuchado de argentinos donantes hablar de la burocracia institucional. Sin embargo, cuando yo fui, vi a tres hombres, no más, que salen a resolver los problemas. ¿Qué pensás?
–La realidad es que acá, por lo menos en nuestra oficina de Buenos Aires, tenemos un equipo compacto que responde cada uno a su responsabilidad de lo que tiene que hacer día a día. ¿Qué llamamos burocracia? Tenemos un montón de muchachos, muchachas, chicas, chicos, que estamos trabajando día a día para recaudar, para unir el puente famoso que tanto se habla de la diáspora con Israel, en nuestro caso, por supuesto, de la comunidad judía argentina y Latinoamérica. En Jerusalem, en la oficina central son tres personas que dirigen. Por lo tanto, creo que estamos abiertos a que nos visite cualquier donante que quiera ver, que venga acá, que lo palpite. Son bienvenidos. Justamente con Marcelo Bancic tuvimos una reunión con un ex donante, que por distintas situaciones o circunstancias, se había alejado de la institución. ¿Qué hicimos? Lo invitamos a ver cómo funcionamos, qué hacemos, cómo trabajamos. Por suerte lo hemos sumado al equipo de trabajo.
–Vuelvo a tu comienzo, cuando hablaste de tu abuelo y tu bisabuelo. Todos sabemos que la segunda generación, de los 30 o 45 años, no tienen ese músculo de donar que tuviste vos y que tuvieron tus padres. Tal vez no fueron debidamente educados. ¿Cuál es el mensaje a esa generación?
–Más que mensaje, es un trabajo nuestro que tenemos que hacer, desde la institución. Muchas veces me suceden encuentros que me llaman la atención, porque me encuentro con un matrimonio de 45 o 50 años. Sus hijos estudiaron jardín de infantes, primario, secundario, en escuelas de la comunidad. O sea que están conectados con el judaísmo, pero les falta ese compromiso con Israel, entender que Israel es nuestra base fundamental de nuestra existencia hoy. ¿Qué pasaría con nosotros en la diáspora si Israel no existiera?
–¿Sos optimista en mejorar eso?
–Si no tuviera optimismo, no lo trabajaría. Estoy trabajando porque realmente pienso que vamos a lograr que más familias, de edades como la que estuvimos mencionando, estén comprometidas con Israel.

–Marcelo Bancic. ¿Cómo fue decidir que la presidencia recaiga en este hombre?
Marcelo- Nos encontramos con Freddy el uno al otro en el camino. Mi primer encuentro con Freddy como donante fue en un cóctel de la embajada. En el momento que la gente tiene los valores, que son muy parecidos, y quieren trabajar por esos valores, no es que estás buscando a alguien para que asuma una presidencia o para que haga una donación. Estás buscando una sociedad, un socio, para poder trabajar juntos. Yo creo que hay muchísimas personas que lo pueden hacer. No todos lo quieren y no todos piensan que es el trabajo hoy más importante. Yo creo que Freddy nos trae acá un valor agregado de la historia personal que él cuenta. Y lo que tiene también una institución como el Keren Hayesod es que hay muchos donantes, pero no todos quieren estar en el frente. No solamente que Freddy con esto está dando un paso al frente, sino que también está llevando con él un grupo de trabajo con jóvenes que se están formando. Lo que está trayendo Freddy de su experiencia es del trabajo continuo. Mirar, ver qué es lo que mejoramos, cómo lo mejoramos, poder sumar a más gente. Yo creo que por el perfil de la institución a nivel mundial y también acá en Argentina, los que trabajan en el Board tienen un perfil muy bajo, una humildad muy grande. No todos están en las comunidades, no son gente de instituciones. Y el valor en común que los une a todos es no solamente el sionismo, sino el ser parte de algo tan grande.
Freddy-Tengo el placer de compartir ese Board con una muchachada de entre los 40, 50 y 60 años. Tenemos que atraer gente de esa generación. Y lo mejor es que los traiga la gente que tiene esas edades y se mueve socialmente, culturalmente, entre gente de las mismas edades.
–Estamos a muy pocos días de Rosh Hashaná. ¿Qué tienen previsto? ¿Hacia dónde está yendo la institución para este nuevo año?
Freddy–Entre nuestros proyectos, que algunos ya se están llevando a cabo, es acercarnos a los donantes de una forma mucho más activa, presencial, con distintas actividades. Por ejemplo, la semana que viene están invitados aproximadamente 14 matrimonios a una cena informal en la casa de uno de los donantes, para encontrarnos, charlar con la visita de un periodista. Lo que estamos buscando es acercarnos, tener una relación afectiva, cercana, escucharnos, escuchar opiniones de los donantes, que nos den letra para hacer cambios que ellos creen que son necesarios para una mejor institución y más positiva. Entre otros proyectos, estamos haciendo reuniones más periódicas del mismo Board. Y después, un proyecto que comenzó antes pero que está en pleno crecimiento, es la división femenina, con resultados muy halagüeños. Y tenemos otro proyecto que empezó hace poco tiempo, que es el Proyecto Joven. Estamos formando de a poquito un equipo de adolescentes que va creciendo día a día. Tienen un proyecto hermoso, que van a presentar un libro, que ya hablaremos en otro momento de ese libro. Se van sumando y se aceptan ideas para nuevos proyectos.
Marcelo–Yo creo que el desafío para este nuevo año es la continuidad. Los jóvenes son los voluntarios. Al fin y al cabo, es el futuro. Es la continuación también de la institución y por eso, el Keren Hayesod Joven creo que es un desafío muy grande para este próximo año. Y yo creo que el desafío más grande también está en poder multiplicarlo a la gente, en que la gente sea parte del Keren Hayesod y que la gente sea parte de ayudar a Israel. Una persona que hace el maasar (diezmo), hace tzedaká (caridad), es tzadik (justo), pero la persona que le va a pedir a otra persona, que es lo que están haciendo los voluntarios, esa persona es un jajam (sabio)… O sea, llevar a gente, a que más gente se acerque a la institución y que más gente pueda aportar. Lo que nosotros hacemos es darle oportunidad en Israel al sobreviviente de la Shoá, es darle oportunidad al soldado que fue herido, es darle oportunidad al adolescente vulnerable, es darle oportunidad a las familias del sur o del norte que aún están desalojadas, es darle oportunidad también a la continuación del pueblo judío acá en Israel. Ayudamos directamente a las personas. Lo que mejor sabemos hacer es buscar la necesidad y ahí es donde ir a ayudar.
Freddy–Keren Hayesod central tiene muy claro en Israel, por su relación con el Estado, dónde están las necesidades más urgentes y justamente donde el Estado le transmite a Keren Hayesod por favor pongan los objetivos en tal proyecto, que son los más imprescindibles. Quiere decir que Keren Hayesod al tener esa relación ancestral desde el año 1920, sabemos bien dónde tenemos que dirigirnos, donde están las necesidades más básicas en Israel.
–Gracias al Keren Hayesod llegué a un lugar, donde un señor abre una especie de mochila y dice “gracias Keren Hayesod, esto suplanta una ambulancia”. ¿De qué estamos hablando?
–En la última emergencia, apenas empezaron los misiles, en febrero, la oficina del Keren Hayesod en Israel bajaron al sur a ver cuáles eran las necesidades y esta persona es el encargado de seguridad que dijo “estamos necesitando esto”. La propia municipalidad no tenía el dinero para eso, no darse un lujo, pero tener algo con tanta tecnología como es una mochila que suplanta a una ambulancia… Y nosotros salimos a buscar los donantes.

