Inicio ISRAEL Exrehén argentina de regreso en su casa: «Querían que tuviera miedo pero volví»

Exrehén argentina de regreso en su casa: «Querían que tuviera miedo pero volví»

Por IG
0 Comentarios

Itongadol/Agencia AJN.- Aproximadamente dos años y medio después de haber sido liberada del cautiverio de la organización terrorista palestina Hamás, la argentina Clara Marman vive de nuevo en su casa en el kibutz Nir Yitzhak.

El regreso al lugar donde vivió durante más de cuatro décadas no fue inmediato. Fue logrado gradualmente, a través de breves visitas al kibutz, pequeñas reparaciones en la casa y una readaptación al lugar del que fue secuestrada el 7 de Octubre de 2023.

«Después de mi liberación no podía regresar inmediatamente a Nir Yitzhak. Me quedé en el centro y luego me fui mudando poco a poco más cerca de casa. Cuando me mudé a vivir a Orim con Luis (Har, su pareja, también argentino), me acerqué al kibutz e hice algunas reformas en la casa. Solo cuando me sentí preparada, regresé. Hace unos dos meses volví a mi casa», contó a Walla.

Según ella, la nostalgia de su hogar la acompañó todo el proceso, pero tras su liberación a fines de noviembre de ese año, como parte de un acuerdo, se centró en la lucha por el regreso de su hermano Fernando y su pareja, quienes permanecían cautivos.

«Inmediatamente después de la liberación me involucré con todas mis fuerzas en la lucha por el regreso de los secuestrados», afirmó.

Continuó diciendo: «Mi hermano Fernando y mi pareja Luis quedaron atrás y yo estaba ocupada luchando por su liberación y exigiendo que los acuerdos continuaran y todos volvieran a casa. Por suerte, fueron rescatados en una operación de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel), pero incluso después de eso seguí luchando para que regresaran todos los secuestrados».

Durante esos meses, Marman continuó viviendo en el centro, pero el vínculo con su casa en Nir Yitzhak no se rompió: «Venía de visita. Cada vez que entraba, la observaba, revisaba lo que estaba dañado y arreglaba algo más. Quería volver, pero aún no podía quedarme. Con cada visita me sentía un poco más cerca, hasta que finalmente sentí que había llegado a casa de verdad».

Regresar al kibutz no borra lo que vivió ni marca el final del proceso de rehabilitación. Sin embargo, está recuperando gradualmente su sentido de pertenencia, independencia y rutina.

Afirmó Marman: «Nir Yitzhak es mi hogar. Esta es la vida que construí, esta es mi comunidad y aquí es donde quiero estar. Después de todo lo que pasó, el hecho de haber regresado a mi hogar y poder abrirlo de nuevo a mi familia es mi victoria. Volver a casa no significa que todo haya quedado atrás, sino que elijo mi propia vida y mi propio lugar».

«Ahora siento el cálido abrazo de todos en el kibutz. He vuelto con mis amigos, con quienes emigré a Israel como parte del núcleo familiar y que me han acompañado desde entonces. Siento que me cuidan, me protegen y me ayudan a recuperar gradualmente mi vida normal», dijo.

Marman sigue acudiendo una vez por semana a la clínica para retornados del hospital Sheba-Tel Hashomer, donde recibe fisioterapia y apoyo psicológico.

Al mismo tiempo, visita a sus hijas y ayuda a la que vive en Beer Sheba, quien recientemente dio a luz a un niño: «Tuve un nieto y ayudo mucho a mi hija. Mis hijas aprecian mucho mi presencia y mi ayuda como abuela. Todas sentimos que no debe darse por sentado. Poder estar ahí para ellas es parte de mi regreso a la vida».

Otra parte de su proceso de rehabilitación es dedicarse a la cerámica en el kibutz: «Trabajar con mis manos, crear y la paz que me da la cerámica me ayudan mucho. Me permite progresar poco a poco y reconstruir mi rutina».

Además de la sensación de hogar y pertenencia, Marman no ignora las preocupaciones de seguridad que conlleva vivir cerca de Gaza.

«No puedo decir que viva con miedo, pero sin duda soy consciente de los peligros. No sufrí daños físicos durante mi cautiverio, pero fui sometida a una intensa guerra psicológica. Me advirtieron una y otra vez que no volviera a Nir Yitzhak. Me decían: ‘Volveremos allí. No importa cuánto tiempo tarde, volveremos a Nir Yitzhak'», afirmó.

«Escuché esas cosas día tras día. Era una guerra psicológica diseñada para asustarme e infundirme la sensación de que no podría regresar a casa. Por lo tanto, para mí, la decisión de regresar y vivir en Nir Yitzhak hoy es también mi respuesta a ellos. Querían que tuviera miedo de regresar, y regresé», añadió Marman .

Subrayó que más allá de su decisión de regresar, la responsabilidad de garantizar la seguridad de los residentes del Otef (la Periferia de Gaza) recae en el Estado.

«Me hace bien estar en casa. Después de todo lo que he pasado, realmente necesitaba sentirme como en casa, en un lugar familiar y aquí donde vivo. He vivido en Nir Yitzhak durante más de 40 años. Este es mi lugar, mi comunidad y la casa que construí», dijo Marman.

Añadió que «además de la alegría de regresar, soy consciente de que se necesita un cambio significativo aquí: mientras Hamás siga controlando la Franja de Gaza, es imposible garantizarles a los residentes del Otef la paz y la seguridad que necesitamos».

«Espero sinceramente que el terrorismo de los barriletes que hemos presenciado en las últimas semanas no se normalice. No debemos acostumbrarnos a los barriletes incendiarios, al lanzamiento de cohetes ni a que se acerquen a la valla como si fuera una realidad con la que los residentes del Otef tengan que aprender a vivir. Ya sabemos adónde puede conducir la contención y la normalización de estas amenazas», afirmó Marman.

«El Estado debe encontrar una solución que garantice que Hamás no siga controlando la Franja y no pueda volver a amenazar a nuestras comunidades. Además, debe haber otro factor que permita gestionar la vida civil allí. Los residentes del Otef necesitan una realidad de seguridad diferente. No otra ronda de ataques, ni una calma temporal, ni un retorno a la misma situación que existía antes del 7 de Octubre», reclamó.

«Realmente no creo que deberíamos irnos de aquí. Este es nuestro hogar y el terrorismo no debería determinar dónde vivimos. Necesitamos seguir viviendo aquí, pero el Estado debe garantizar que podamos hacerlo de forma segura», insistió la exrehén argentina.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más