Inicio COMUNIDAD EN ACCION Beit Halojem. Soldado israelí con estrés postraumático: «Hoy puede haber 50.000 afectados, pero en 10 años será el triple»

Beit Halojem. Soldado israelí con estrés postraumático: «Hoy puede haber 50.000 afectados, pero en 10 años será el triple»

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Itongadol (Por Daniel Berliner, desde Israel).- Eitán es un oficial reservista de infantería de combate de las Fuerzas de Defensa de Israel que resultó herido durante la guerra de Gaza y se rehabilita en Beit Halojem, pero su recuperación va más allá de las lesiones físicas y del estrés postraumático, ya que se propone concientizar sobre este trastorno del que poco se habla y menos se sabe. Al respecto conversó con Itongadol en la siguiente entrevista.

— El 7 de Octubre estaba sobre el (monte) Everest… Me habían dado la baja el año anterior. Cumplí cinco años de servicio, trabajé uno, ahorré dinero y me había ido a pasear por el mundo. En septiembre del 23 volé con amigos a Nepal, paseamos, escalamos el Everest y en el camino de regreso fue el 7 de Octubre… Vine para la guerra en una forma física absolutamente excelente y en noviembre, justo después de su inicio, conduje a mis tropas hacia el oeste de una estructura en Beit Hanoun, Gaza. El edificio al que debíamos entrar contenía una bomba que explotó cuando estábamos adentro y resulté herido de pies a cabeza: la mano, la cabeza, la pierna… Estuve un año en un hospital. Primero estuve en Hadassah-Ein Kerem y luego en Tel Hashomer para rehabilitación. Todo lo que me sucedió después fueron cosas que al principio no entendía: no dormir por la noche, ataques de pánico, ansiedad, nervios… 

— ¿Sabe cuál fue el clic? 

— Sí, todos hemos estado expuestos, de una forma u otra, a cosas que una persona promedio no sabe ni tampoco debería, ya sean imágenes, sensaciones, olores, experiencias…

— ¿Cuándo comenzaron esos síntomas? 

— Creo que empecé a sentirme raro dos meses después de la lesión, alrededor de enero del 24, cuando de repente no podía dormir por la noche, gritaba por cosas por las que no habría gritado antes… Beit Halojem me ayudó en la rehabilitación: física -hice natación-, cursos y el instituto, y todo fue increíble, pero sobre todo, para mí Beit Halojemes un lugar que quienes no lo vieron, ni experimentaron, ni saben qué es el estrés postraumático, no lo entenderán… Es un lugar en el que sé que hay gente que me comprende. Sin hablar, se nota en los ojos…

— ¿Qué es el trastorno de estrés postraumático? Se habla de unos 50.000 afectados por la Masacre del 7 de Octubre…

— Creo que 50.000 es una cifra precisa, y que en los próximos 10 años, ese número se triplicará… Mi mayor temor, como persona que sufre de estrés postraumático, con amigos que también lo padecen, es por quien no está herido físicamente, quien no tiene una cicatriz en el cuerpo, sino solo en la cabeza. Es el que más sufre porque eso no se ve… Aquí veo una cicatriz, aquí tengo otra y aquí otra, pero quien no está herido y solo tiene una lesión en la cabeza va a sufrir porque nadie lo sabrá ni lo verá… En el trabajo no lo entenderán. En las clases de la universidad no lo entenderán. La familia no lo entenderá. Las parejas, los hijos… Si tengo una cicatriz, entonces la ven: «Papá resultó herido»… Pero a los otros 150.000 que van a sufrir nadie los entenderá…

— No se habla de esto, ¿coincide? 

— Sí, no se habla de esto… La gente no sabe qué es el estrés postraumático. Todos piensan -no los culpo- que el estrés postraumático es una persona que se encierra dentro de una burbuja y llora… No es solo eso… Aquí estoy: tengo estrés postraumático y hablo, trabajo y estoy de vuelta, pero eso no significa que duerma por la noche, que no siga teniendo pesadillas, que a veces… No se ve, y ello no necesariamente significa que no funcione y esté encerrado en casa. Eso también, pero no es solo eso… Como sociedad necesitamos aprender más sobre qué significa en la práctica, al límite… Qué significa que tal vez estoy en el trabajo y el colega de al lado me está mirando fijamente. Simplemente no logra trabajar ni transmitirlo porque sigue con los recuerdos… Su colega, una persona que no estuvo en combate, que no sabe qué es el estrés postraumático, le gritará y le dirá: «¿por qué no estás trabajando?» y por qué no esto… Pero él, pobrecito, no lo controla. 

— ¿Qué sugiere empezar a hacer? 

— Tengo un proyecto, al que llamo «El poder de un segundo»,para concientizar a la sociedad civil sobre el estrés postraumático… Todos necesitan tomarse solo un segundo. Antes de gritar, preguntar. Apoyarle una mano: «¿Por qué no estás conmigo?». Acá estás manejando y antes de tocar la bocina en un semáforo, esperar. Un momento. Tal vez solo está desenfocado…

— ¿Cómo podrían ayudarlo? 

— Estoy tratando de pensar en la respuesta más… Honestamente, un público. Necesito llegar a la gente… Déjenme hablar con la gente, explicarle, ser la voz, transmitir lo que tal vez otras personas no pueden para que todos lo escuchen, para que todos entiendan… Que vaya y me pare frente a un público y le explique. No tengo problema. Puedo decirlo: «Sufro de estrés postraumático. Mis síntomas son estos y estos. Vivo. Respiro. Eso no significa que no sufra ni que otras 100.000 personas no sufran como yo». 

— ¿Qué opina sobre lo que pasó el 7 de Octubre y qué ve hoy en Israel? 

— Creo que es una pregunta un poco compleja… No hay duda de que hay una vida anterior al 7 de Octubre y otra posterior. Decir que todo es para mal… no lo sé… Hay muchísima ira. Mucha tristeza. Son cicatrices muy profundas, que tomará años, décadas, que quizás empiecen a ser un poquito agradables o menos dolorosas… ¿Acaso esto quizás iluminó algo interno en la gente, causó cierto nacionalismo más poderoso y llevó a la gente a entender que este es nuestro hogar y arrepentirse? También es posible… ¿Acaso eso es malo? No sabría decirlo… Creo que aquí no hay ni bueno ni malo, simplemente está el antes y el después. No podemos volver atrás, solo estamos avanzando y tenemos que hacer nuestras vidas…

— ¿Está enojado? 

— Sí, por supuesto. ¿Quién no está enojado? No creo que mi enojo sea el mismo que el de quien estuvo en Beeri, ni que este sea como el de quien estuvo en el Líbano. Es diferente. Nadie aquí puede no estar enojado, así como nadie puede alegrarse por la situación.

— Cuando ocurrió la Shoá los judíos no tenían un Estado, en Octubre sí… Puede ser que el aumento del antisemitismo se deba a que quienes odian a Israel ven un Estado fuerte y saben que la Shoá no volverá a suceder. ¿Qué opina? 

— La Shoá no se repetirá, independientemente de lo que hagan o cómo la tergiversen. ¿Acaso seguimos siendo vulnerables? Sí, seguimos siendo vulnerables. Como vimos el 7 de Octubre, nos pueden lastimar. ¿Acaso estamos aquí para quedarnos? También es cierto. Desafortunadamente, no tengo una buena respuesta para dar, pero creo que cada judío del mundo necesita recordar que el Estado de Israel está aquí, estará aquí y no se moverá a ninguna parte, sin importar lo que hagan. Ese es el único mensaje que hay que recordar…

— ¿Es posible pensar en una generación sin guerras?

— Ayer hubo una guerra, mañana habrá un terremoto, nunca se sabe… Creo que, en general, somos muy fuertes. El pueblo de Israel es fuerte. Los judíos del mundo son fuertes. Todos sufrimos, ya sea por el antisemitismo en el exterior o por nuestras guerras aquí. Creo que todos nosotros nos vamos fortaleciendo de generación en generación. ¿Acaso hay influencias? Claro que las hay… Como en todo. No es gratis. Esta fortaleza no se consigue gratis…

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