Itongadol/Agencia AJN.- Funcionarios del gobierno liderado por Netanyahu y de las fuerzas de seguridad israelíes analizaron la posibilidad de reanudar los ataques en la Franja de Gaza como forma de dejar en claro que Israel no acepta la hoja de ruta impulsada por la Junta por la Paz (Board of Peace) para la posguerra.
El debate se produjo mientras crecen las diferencias con el plan, que fue aceptado por la organización terrorista palestina Hamás pero rechazado en varios de sus términos por el Estado judío.
Según el medio de comunicación hebreo Israel Hayom, durante una reunión celebrada el jueves, el gabinete de seguridad aprobó el ingreso de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) a Gaza para desarmar a Hamás y asumir el control del territorio.
Sin embargo, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, reiteró que Israel no aceptó las condiciones del plan de desarme respaldado por Estados Unidos, y varios ministros le reclamaron que lo declare públicamente, agregó el reporte.
A su vez, el jefe del Departamento de Investigación de la Dirección de Inteligencia Militar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), general de brigada Ofir Mizrahi-Rozen, advirtió que «Hamás aceptó el plan de 15 puntos, pero no abandonó su objetivo de destruir a Israel».
Mizrahi-Rozen sostuvo que la organización terrorista busca trasladar la presión a Israel e internacionalizar el conflicto mediante el despliegue de fuerzas extranjeras, incluso de países hostiles como Turquía y Qatar, cerca de las localidades israelíes fronterizas.
Por su parte, el director del Shin Bet (Agencia de Seguridad de Israel), David Zini, afirmó que la adhesión de Hamás al acuerdo constituye «un proceso de engaño estratégico» destinado a ganar tiempo y evitar que Israel retome la ofensiva militar en la Franja antes de las elecciones previstas para el 27 de octubre. «Es una emboscada estratégica de Hamás», expresó Zini, según el informe.
En este contexto, el asesor de Seguridad Nacional israelí, Shmuel Ben Ezra, informó que Jerusalem entregó a Washington una lista de modificaciones que exige incorporar a la hoja de ruta y señaló que Netanyahu considera que el documento contradice los entendimientos alcanzados con Estados Unidos en noviembre de 2025.
Ben Ezra también alertó sobre la fuerte presión internacional para que Israel se retire a la denominada «Línea Amarilla» original —que le otorgaba control sobre el 52% del enclave costero palestino, frente al 70% actual— y cese los ataques selectivos contra dirigentes terroristas.
Asimismo, el ministro Ze’ev Elkin pidió reanudar las operaciones militares para dejar en claro que Israel no acepta los recientes avances diplomáticos, entre ellos una pausa casi total de 14 días en las operaciones y bombardeos.
«Si Israel no lleva a cabo acciones ofensivas durante dos semanas, el significado es que aceptó y entró en el proceso. Por eso debemos publicar que no firmamos estos 15 puntos», aseguró Elkin. Su postura fue respaldada por los ministros Bezalel Smotrich, Orit Strock y Avi Dichter.
Smotrich, además, le habría dicho a Netanyahu: «Usted es un maestro de las maniobras, pero ahora que existe un documento oficial debemos deslegitimarlo. Ya no podemos maniobrar».

