Itongadol/Agencia AJN.- El sitio de noticias Iran International informó que uno de los comandantes de alto rango de la organización Al-Hashd al-Shaabi (la organización de milicias proiraníes de Irak) declaró que su grupo envió fuerzas a Irán con el objetivo de prepararse para una posible invasión terrestre estadounidense en el sur del país.
Los informes sobre el despliegue de combatientes de Al-Hashd al-Shaabi en el sur de Irán reflejan la profunda preocupación en Teherán ante una posible reanudación de los combates y su expansión hacia una invasión terrestre por parte de Estados Unidos, tras la guerra que estalló entre Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de 2026 (operaciones «Furia Épica» y «Rugido del León»).
1. La historia detrás del envío a Irán
Preparativos para una invasión terrestre: un alto comandante de la organización confirmó en esos días (julio de 2026) que la presencia de los combatientes en Irán tenía como objetivo prepararse para un escenario de guerra terrestre directa contra Estados Unidos, especialmente en las zonas costeras y en las islas estratégicas del sur de Irán (como Juzestán y el estrecho de Ormuz).
Despliegue ideológico y no oficial: el comandante destacó que los combatientes no fueron enviados como parte del «despliegue oficial» de Al-Hashd al-Shaabi (que, en teoría, depende del gobierno iraquí). Se trata de combatientes con una lealtad religiosa e ideológica absoluta al régimen de los ayatolás y a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que llegaron para ayudar en la defensa de la República Islámica.
Combate urbano: informes de inteligencia indican que convoyes de milicias como las Brigadas Hezbollah (Kataib Hezbollah) ingresaron en Irán transportando equipos, armas ligeras y misiles camuflados, con el objetivo de prepararse para escenarios de combate urbano en ciudades iraníes en caso de una incursión estadounidense.
2. La capacidad militar de la milicia iraquí frente a las unidades especiales estadounidenses
Analistas y expertos militares consideran que las milicias iraquíes no tienen una capacidad real para enfrentarse directamente, en un conflicto convencional o frontal, a las fuerzas especiales y a la superioridad tecnológica de Estados Unidos.
Brecha tecnológica y armamento: las milicias dependen principalmente de la guerra de guerrillas, cohetes, drones suicidas y vehículos todoterreno. Frente a la potencia de fuego, la inteligencia de precisión y los ataques aéreos estadounidenses —que ya han destruido numerosas infraestructuras en la región—, las fuerzas iraquíes son altamente vulnerables.
Tácticas asimétricas: la única ventaja de los combatientes iraquíes en Irán radica en su experiencia en tácticas de guerrilla descentralizadas, combate urbano y mezcla con la población civil, lo que podría dificultar las operaciones estadounidenses en caso de una guerra prolongada dentro de las ciudades, aunque no impediría su derrota militar.
3. El orden de batalla (fuerzas desplegadas)
Tamaño total de la organización: la organización paraguas Al-Hashd al-Shaabi agrupa a más de 60 milicias diferentes y cuenta con entre cien mil y 150 mil ¿ combatientes en Irak.
Las fuerzas enviadas a Irán: los informes no especifican el número exacto de combatientes que cruzaron la frontera, pero se trataría del núcleo más duro, compuesto por varios miles de integrantes de las milicias más radicales, como las Brigadas Hezbollah (Kataib Hezbollah) y Asaib Ahl al-Haq.
La presión interna en Irak: el despliegue también está influido por la fuerte presión económica y política ejercida por la administración Trump sobre el nuevo primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, para desarmar a las milicias. Tras la suspensión del envío de dólares estadounidenses a Bagdad, algunas facciones iraquíes pasaron a depender del gobierno, mientras que las facciones ideológicas más radicales prefirieron trasladar su despliegue al territorio iraní para preservar su poder.

