Itongadol/Agencia AJN.- La comunidad judía de Islandia celebró un hito histórico con la inauguración de la Casa Schwidler en Reikiavik, el primer centro comunitario y cultural judío en la historia de ese país.
El nuevo edificio de tres plantas, con una superficie de unos 840 metros cuadrados, dará servicio a la pequeña comunidad judía local, así como a los miles de turistas judíos que visitan Islandia cada año.

El centro fue fundado por los emisarios de Jabad Lubavitch en Islandia, el rabino Avraham Feldman y su esposa, Mushky, quienes han estado activos en el país desde 2018.
Se estima que en Islandia viven entre 100 y 300 judíos.
Hasta ahora, la actividad de la comunidad judía se desarrollaba en la casa de los Feldman y espacios temporales.
Durante más de un siglo de vida judía en Islandia, el país careció de un centro judío permanente o una sinagoga organizada, lo que había convertido a Reikiavik en la única capital europea sin un rabino permanente.
«Soñamos con este momento durante años y hoy estamos aquí, viviendo el sueño hecho realidad. Este es un hogar donde todo judío puede entrar, sentirse como en casa y simplemente ser judío», dijo Feldman en la ceremonia de inauguración.
El nuevo centro incluirá una tienda de artículos judaicos y comida kosher, una sala para eventos comunitarios, programación educativa y cultural y una exposición permanente titulada «La vida judía en Islandia».
La exposición presentará por primera vez la historia de la vida judía en la isla a través de documentos y fotografías que recorren más de 100 años de historia judía en ese país.
Más de 100 invitados asistieron a la ceremonia de inauguración, entre ellos rabinos de países escandinavos, figuras públicas y representantes diplomáticos.
Entre los oradores se encontraba un parlamentario y exalcalde de Reikiavik que afirmó que el nuevo centro serviría como «un puente vivo que conecta culturas, disipa la ignorancia y promueve el diálogo y la comprensión».
Añadió que muchos judíos en Islandia habían dudado durante años en declararse abiertamente judíos, lo que hacía que la educación y el diálogo fueran especialmente importantes.
La primera ministra islandesa, Kristrun Frostadottir, envió una carta de felicitación. En ella, describió la inauguración del centro como «un hito importante para la comunidad judía y para la sociedad islandesa» y expresó su esperanza de que continúe la cooperación entre el gobierno de Islandia y la comunidad judía.
El centro lleva el nombre del empresario y filántropo Eugene Shwidler, uno de los principales donantes del proyecto, junto con otros que contribuyeron a financiar su construcción.

