Itongadol/Agencia AJN.- La Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Knesset (Parlamento de Israel) aprobó este miércoles por unanimidad, para su segunda y tercera lectura, un proyecto de ley que establece el marco oficial de Israel para conmemorar el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, casi tres años después de que ocurriera.
Respaldada por más de 80 de los 120 diputados de la Knesset, la iniciativa probablemente será sometida a una votación final la próxima semana y aprobada antes de que se espera que la Knesset se disuelva el 17 de julio, de cara a las elecciones previstas para celebrarse antes del 27 de octubre.
La ley establecería un día anual de conmemoración estatal por el ataque más mortífero de la historia de Israel, que se celebrará el 24 del mes hebreo de Tishrei. También dispondrá la realización de una ceremonia oficial y la creación de un organismo nacional encargado de supervisar un sitio conmemorativo central en el Néguev occidental, un museo y un archivo.
El organismo estará gobernado por un consejo de 13 miembros integrado por representantes del gobierno, de las familias en duelo, de los rehenes liberados y sus familias, de los sobrevivientes del festival Nova, de las comunidades del Néguev occidental y de los movimientos kibutziano y moshav.
Su financiación provendrá del presupuesto estatal y de otras fuentes de ingresos.
Si bien la Oficina del Primer Ministro de Israel (PMO, por sus siglas en inglés) afirmó que actualmente hay asignados 100 millones de shekels (32,7 millones de dólares) para el proyecto, frente a los 130 millones de shekels (42,5 millones de dólares) previstos originalmente, el Ministerio de Finanzas de Israel rechazó los pedidos para fijar un presupuesto determinado.
Pese a su inusualmente amplio respaldo de legisladores de distintos partidos, el proyecto generó mucha controversia. Sus críticos acusan al gobierno de intentar encubrir su responsabilidad por las fallas en torno al 7 de octubre mediante la redacción de la ley, especialmente después de que la PMO intentara eliminar la palabra ‘‘masacre’’ del título del proyecto, lo que llevó a familiares de las víctimas a acusar al gobierno de intentar ‘‘borrar la historia’’ y eludir responsabilidades.
Aunque finalmente la palabra fue restituida, algunas familias siguen oponiéndose al énfasis del proyecto en los ‘‘actos de heroísmo’’ y el fortalecimiento de la ‘‘resiliencia nacional y la cohesión social’’, al considerar que debería centrarse principalmente en conmemorar a los asesinados y secuestrados, en lugar de reinterpretar la tragedia bajo una perspectiva más positiva.

