Itongadol/AJN.- Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron advertencias oficiales que amenazan directamente a varias localidades cristianas del distrito de Marj Ayoun, en el sur del Líbano, entre ellas Abel al-Saki, Qal’a, Burj al-Muluk y Deir Mims-al-Diyar.
Los comunicados militares exigen a los residentes que impidan el regreso de personas ajenas a sus pueblos, responsabilizan a la población local de cualquier incidente de seguridad que se produzca y afirman que la seguridad de los civiles no puede garantizarse si ignoran las instrucciones.
Detrás de las advertencias de las FDI subyace la preocupación operativa de que miembros y colaboradores de Hezbollah regresen a estas localidades haciéndose pasar por civiles desplazados, con el objetivo de reconstruir la infraestructura militar de la organización en el sur del Líbano.
Las advertencias fueron enviadas a los jefes de las autoridades locales en ciudades como Abel al-Saki, Qal’a, Burj al-Muluk y Deir Mims, y les encomiendan la responsabilidad de impedir la entrada de «extranjeros» (es decir, personas que no son residentes originarios del lugar, con especial énfasis en Hezbollah).
¿Obedecen los cristianos las instrucciones de Israel?
La reacción de los residentes cristianos ante las advertencias es compleja y se caracteriza por mantener la neutralidad y la confianza en sí mismos, junto con un rechazo político total a la intervención israelí:
En el plano de seguridad (impedir la entrada de Hezbollah): Los residentes cristianos de las ciudades fronterizas están muy interesados en evitar que Hezbollah utilice sus pueblos como bases de lanzamiento o zonas de combate, para evitar la destrucción de sus hogares.
Los alcaldes suelen transmitir estos mensajes directamente al ejército libanés y exigen su intervención, el aumento de las patrullas y el restablecimiento del orden para que los ciudadanos no tengan que enfrentarse directamente a factores externos.
En el plano político (rechazo a la soberanía israelí): a pesar de su deseo de distanciarse de Hezbollah, los líderes de las aldeas cristianas rechazan enérgicamente cualquier intento de integrarlas en la agenda israelí. Un claro ejemplo de ello es la contundente condena, por parte de unas 15 localidades cristianas de la región, de la declaración del primer ministro Binyamin Netanyahu, quien afirmó que algunas de estas aldeas buscaban anexionarse Israel. Los líderes comunitarios dejaron claro que su lealtad se limita al Estado libanés y a la bandera libanesa.
¿Hasta qué punto esta medida previene la infiltración de Hezbollah?
Atribuir responsabilidades a las comunidades locales es un elemento disuasorio y una herramienta de inteligencia parcialmente eficaz, pero su alcance es limitado:
Creación de «zonas de autodefensa»: En muchas localidades cristianas, los residentes se conocen bien y les resulta fácil reconocer rostros nuevos o movimientos sospechosos de «forasteros».
La presión de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) está obligando a los lugareños a reforzar los controles en las entradas de las aldeas para proteger sus vidas y propiedades.
Limitaciones de la aplicación de la ley a nivel local: Los residentes civiles y los alcaldes carecen de los recursos militares y la autoridad legal para enfrentarse activamente a operativos armados o decididos de Hezbollah. Sin una presencia fuerte y activa del ejército libanés o de fuerzas internacionales que los respalden, la capacidad de la población local para bloquear por completo la infiltración encubierta de la infraestructura terrorista sigue siendo limitada, lo que los expone a riesgos por ambas partes.

