Itongadol/Agencia AJN.- Cientos de manifestantes se congregaron este jueves frente a la Knesset (Parlamento de Israel) en Jerusalem y frente al cuartel general de las Fuerza de Defensa de Israel (FDI) en Tel Aviv, al cumplirse 1.000 días de la masacre del 7 de octubre. En medio de los actos conmemorativos, familiares de las víctimas y exrehenes renovaron sus críticas al Gobierno israelí y exigieron la creación de una comisión estatal de investigación.
Esther Buchshtab, madre de Yagev Buchshtab, secuestrado y asesinado durante su cautiverio en manos de Hamás, afirmó: «Pasaron mil días desde que comenzó el abandono. La presión militar no salvó a los rehenes; los perjudicó. Pero el Gobierno siguió por su camino y no supo ver a las personas que estaban allí».
«Nosotros, que vivimos la masacre y sufrimos su devastación y sus pérdidas todos los días, no olvidaremos ni renunciaremos a exigir una comisión estatal de investigación que esclarezca qué ocurrió el día del desastre y qué sucedió desde entonces. Regresamos al kibutz (comuna agrícola) y todavía no sabemos qué causó la tragedia del 7 de octubre ni cómo evitar la próxima. En medio del duelo y el dolor con los que convivo, no busco venganza. Busco esperanza: esperanza para mi familia, para quienes me rodean y para la sociedad israelí», agregó.
Danny Elgarat, hermano del rehén asesinado Itzik Elgarat, declaró durante una manifestación frente al cuartel general de las FDI: «Durante mil días escuché una y otra vez decir que ‘los rehenes regresaron’. No todos regresaron».
«Los que volvieron con vida, regresaron. Los que fueron secuestrados con vida, abandonados en cautiverio, asesinados y devueltos en un ataúd, no regresaron. Mi hermano Itzik no regresó. Fue secuestrado con vida y podría haber vuelto con vida, pero fue abandonado para morir. Lo que nos devolvieron no fue mi hermano. Lo que regresó fue un cuerpo, y nadie podrá borrar esa verdad», sostuvo.
Por su parte, Yoram Yehudai, padre de Ron Yehudai, asesinado en el festival Nova, aseveró durante un acto conmemorativo: «Por encima de todo, son mil días sin Ron, mil días con el corazón destrozado. Mil días para las familias en duelo, mil días de tormento infligido al pueblo. Mil días sin saber qué ocurrió ni cómo ocurrió».
A su vez, el exrehén Omri Miran declaró a la emisora pública Kan Reshet Bet: «A nivel nacional no vemos ningún cambio en la forma en que se están manejando las cosas. No aprendimos la lección. Los oficiales militares me dicen, ante todo: ‘Lo sentimos y sentimos vergüenza’. No veo eso en nuestros dirigentes».
En referencia a las declaraciones del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien esta semana afirmó que deberían agradecerle el regreso de los rehenes, Miran respondió que «debería dejar de decir tonterías. Se jactó de haber hecho fracasar tantos acuerdos para la liberación de rehenes. Es posible que más rehenes que hoy podrían estar con nosotros hayan sido asesinados allí».
Además, aseguró que el primer ministro Benjamín Netanyahu debería «asumir la responsabilidad y empezar a actuar de acuerdo con lo que realmente significa asumir la responsabilidad, en lugar de concentrarse en la ley de exención del servicio militar para los estudiantes de Torá solo para comprarse otras dos semanas en el poder».
Elad Or, cuyo hermano Dror Or fue asesinado el 7 de octubre y su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza, calificó las declaraciones de Smotrich como «una mentira enorme».
«Forma parte de la campaña que el Gobierno decidió lanzar contra nosotros cuando comprendió que a la opinión pública sí le importan los rehenes y sus ciudadanos, y que está de nuestro lado. Por motivos políticos, el Gobierno emprendió una campaña contra nosotros, a nuestra costa, tratando de difamarnos, como si la tragedia que sufrimos no fuera suficiente», remarcó Elad.
«Las declaraciones de personas despreciables como Smotrich son simplemente una continuación de esa campaña. Es indignante, pero no sorprende. Llevamos más de dos años escuchándolos difundir estas mentiras. Lo único que podemos hacer en este día es decirle al público la verdad: qué ocurrió y cuál fue la magnitud del desastre, del fracaso y del abandono por los que nunca asumieron la responsabilidad», concluyó Or.

