El escultor, uno de los artistas israelíes más influyentes del siglo XX, célebre por sus vibrantes formas geométricas y sus obras interactivas, creó la icónica Fuente de Fuego y Agua en la Plaza Dizengoff de Tel Aviv. Pionero del arte cinético, un movimiento que transformó la relación entre la obra, el espacio y el espectador.
Itongadol/Agencia AJN.- Yaacov Agam, el escultor israelí de renombre internacional reconocido en todo el mundo como el padre del arte cinético, murió este domingo a los 98 años. Su legado también tiene un lugar especial en Argentina: fue el creador del monumento ubicado en la plaza seca de la AMIA, inaugurado en homenaje a las víctimas del atentado.
Galardonado con el Premio Israel de Artes Visuales 2026, Agam era célebre por sus vibrantes formas geométricas abstractas y sus creaciones interactivas, que dependían fundamentalmente del movimiento del espectador para ser plenamente experimentadas.
Agam, uno de los artistas israelíes más influyentes del siglo XX, creó la icónica Fuente de Fuego y Agua en la Plaza Dizengoff de Tel Aviv, entre muchas otras piezas
El Museo Yaacov Agam de Rishon LeZion, donde se exhiben sus obras, indicó en un comunicado que “el mundo del arte israelí despide a uno de sus creadores más innovadores”.
La institución lo describió como “uno de los padres del arte cinético en el mundo”, que “dedicó su vida a una obra innovadora que cambió el rostro del arte moderno e influyó en generaciones de artistas de todo el planeta”.

El féretro de Agam será expuesto al público en el museo que lleva su nombre entre las 14 y las 16 horas del lunes, y la procesión fúnebre partirá a las 17 horas desde el cementerio militar de Rehovot.
Nacido como Yaacov Gibstein el 11 de mayo de 1928 en el Mandato Británico de Palestina, Agam creció en el temprano asentamiento judío de Rishon LeZion. Su padre, el rabino Yehoshua Gibstein, era rabino y cabalista, y la educación profundamente religiosa que recibió influyó de manera decisiva en su visión artística.
De niño, solía escaparse de la escuela para observar las dunas de arena cercanas y cómo el viento modificaba constantemente sus formas, un fenómeno que más tarde identificaría como la principal inspiración de su estilo cinético y cambiante.
En 1946, a los 18 años, Agam fue arrestado por las autoridades británicas durante la Operation Agatha, cuando miles de activistas de organizaciones sionistas clandestinas fueron detenidos, y pasó varios meses en prisión.
Posteriormente estudió en la Bezalel Academy of Art and Design antes de trasladarse a Zúrich en 1949 para estudiar en la Kunstgewerbeschule. En 1951 se estableció en Paris, ciudad que sería su hogar y centro creativo durante el resto de su vida.

La instalación de la obra de Yaacov Agam en la AMIA
La escultura del artista israelí en la AMIA fue instalada meses antes de la inauguración oficial de la nueva sede de Pasteur 633, el 26 de mayo de 1999. Se trata de una obra abierta y multifacética, de homenaje y recordación a las víctimas del atentado, perpetrado el 18 de julio de 1994 por el terrorismo islámico.
Inspirada en los valores milenarios de vida y continuidad del pueblo judío, la escultura representa el compromiso con la memoria y el reclamo de justicia. También se constituyó en un poderoso símbolo contra el terrorismo y un emblema de la reconstrucción realizada después del ataque en el que 85 personas perdieron la vida, y unas 300 resultaron heridas.
Con nueve columnas de 3,70 metros de altura aisladas sobre una base, la escultura ofrece una multiplicidad de imágenes que están en permanente cambio. Al caminar alrededor de ella, los colores y las formas se transforman en imágenes cambiantes que dan vida a la obra. Hay siete posiciones diferentes desde las cuales puede apreciarse la escultura. Cada una de ellas tiene un concepto: Destrucción, Janukiá, Estrella de David, Arcoíris, Candelabro, Maguén David de Colores y el Símbolo de la AMIA.
La obra narra visualmente una historia que comienza con el caos provocado por la explosión, y llega al presente con la imagen de una institución que logró ponerse de pie y que sigue proyectándose hacia el futuro, manteniendo en alto los valores que guían su accionar: “Vida. Continuidad. Igualdad. Solidaridad. Respeto por la diversidad. Memoria y Justicia”.

