La vicepresidenta de Cáritas Internacional y presidenta de la Región del Medio Oriente y Norte de África de Cáritas, Claudette Habesch, denunció hoy que «tan sólo en la ciudad de Gaza existen 127 controles militares permanentes que hacen que la ocupación israelí sea muy dura y opresora», según señaló en una conferencia sobre la situación actual de Palestina que ofreció en la sede de Cáritas Diocesana de Valencia con motivo de su visita a la ciudad.
Habesch indicó que durante la mañana de
hoy su primera noticia fue que en Gaza «habían matado a 7 personas y otras 20 están heridas, entre los que hay mujeres y niños» y añadió que esto es lo que sucede cada día, «a través de ejecuciones sumarias y arbitrarias hechas por Israel».
Claudette Habesch, que también es secretaria general de Cáritas en Jerusalén, aludió brevemente a la historia del pueblo palestino. Así, precisó que en 1948 se estableció el estado de Israel «y desde entonces numerosas resoluciones de Naciones Unidas han pedido el derecho de los palestinos a retomar su territorio y sus viviendas, especialmente las resoluciones 194 y 242», dijo.
En este sentido, destacó la «necesidad de paz de estos pueblos que pasa por la independencia, el reconocimiento del estado de Palestina y sus derechos, para vivir junto a Israel», solución que, según precisó, es «la que exigen las autoridades palestinas a las Naciones Unidas».
Al respecto, señaló que «no estoy segura de que el estado de Israel quiera la paz, porque el 22 por ciento del territorio ocupado por los palestinos sigue invadido por los israelíes», por lo que, dijo, «me pregunto si realmente quieren la paz o sueñan con que los palestinos desaparezcan».
Claudette Hasbesch relató como experiencia personal la relación que mantiene con su hija en la zona, «que vive en Jerusalén a 10 minutos de mi casa» y precisó que «entre su vivienda y la mía hay dos controles militares y a veces un tercero, con lo que ya llevo 27 días sin verla». Afirmó que a uno de esos controles «le llaman el control de la humillación porque se necesitan tres horas para pasarlo».
«Esto refleja la vida diaria de lo que allí ocurre, siempre mostrando autorizaciones en los controles y sin poder moverse de un lado a otro», aseguró, y apuntó que esta situación «sólo consigue una vida familiar transtornada, la paralización de la economía y de la educación». Fte E.Press

