Weisglas, mano derecha de Sharón, declaró a la radio pública que los representantes de su país «se levantarán y se marcharán de la mesa» si no se respetaran sus exigencias en materia de seguridad, en caso de reanudarse las negociaciones de paz con los palestinos en base al plan de paz del Cuarteto de Madrid, el «mapa de rutas».
El director presidió una comisión «ad hoc» de funcionarios y expertos en el conflicto con los palestinos que analizaron ese plan, en cuya elaboración participaron representantes de EEUU, Rusia, la Unión Europea (UE) y la ONU, y mañana domingo presentará quince reservas a ese «mapa de rutas», cuya redacción finalizó el pasado 20 de diciembre.
Fuentes del Gobierno informaron de que Weisglas viajará a mediados de la semana próxima a Washington para explicar las reservas -en rigor, exigencias- de Israel en relación con el «mapa», que los palestinos aspiran a aplicar «sin negociaciones previas».
El plan del Cuarteto, de cuya fundación se cumple un año este mes, es el principal foro diplomático de cuantos se constituyeron en el pasado a fin de promover la paz en Oriente Medio.
El anuncio oficial del «mapa de rutas», las que tendrán que recorrer las dos partes hasta el año 2005, cuando deben firmar el tratado general de paz que negocien, se espera para después de que el designado primer ministro palestino, Majmud Abás (Abu Mazen), forme su Gobierno y obtenga la confianza del Parlamento de Ramala.
En principio, según la Ley Básica palestina, tiene tres semanas para formar el Gabinete Nacional, plazo que vencerá el miércoles próximo. Si fracasara, tendrá otras dos semanas para concertarlo.
Weisglas presentará mañana las quince reservas sobre el «mapa de rutas» a Sharón, al ministro de Asuntos Exteriores, Silván Shalom, y al titular de Defensa, general en la reserva Shaúl Mofaz.
«No retrocederemos ni un milímetro respecto de la seguridad del Estado de Israel» en las negociaciones con el Gobierno de Abu Mazen, «al que deseamos de todo corazón que tenga éxito en su tarea», dijo el director de la oficina del primer ministro.
Agregó que «sabemos que Abu Mazen se opone al terrorismo y a la violencia como métodos para obtener éxitos políticos; por ello, contemplamos esperanzados su asunción y lo juzgaremos según sean sus hechos. A cada medida positiva suya, seguirá otra de Israel», comentó.
Pero antes de reanudar el proceso de paz, estancado desde hace 25 meses, el primer ministro palestino «tendrá que desmantelar y desarmar a las organizaciones terroristas», en alusión a las facciones de la resistencia palestina contra la ocupación israelí.
Otra condición será «la creación de nuevos organismos de seguridad palestinos no implicados con el terrorismo, bajo un comando unificado, para combatir contra los terroristas», señaló.
«No hablo de mosquitos, sino de desecar el pantano», precisó Weisglas, y si no lograra antes cumplir ese cometido -lo que el Cuarteto define como una «lucha contra la violencia»- los israelíes «nos marcharemos de la mesa de las negociaciones».
Según lo trascendido en torno a las reservas israelíes, Sharón exige que sólo EEUU supervise todos los acuerdos entre ambas partes.
Israel también tendrá que retirarse de los territorios palestinos autónomos que ocupa desde hace un año.
La UE y los otros miembros del Cuarteto, según la posición que Weisglass propondrá mañana a Sharón y los demás ministros, podrían encargarse de supervisar otros aspectos del «mapa», entre ellos las reformas del aparato de la ANP y asuntos de justicia y economía.
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