Itongadol.- El secretario general de Hebraica, Jonathan Yeger, dialogó con ItonGadol en el marco del centenario de la institución y destacó que “Hebraica conserva toda su fuerza, siendo uno de los clubes de la comunidad con más opciones de deportes”.
–¿Qué significa para vos vivir este centenario?
–Es emocionante, soy socio desde que tenía 10 años, empecé jugando al básquet, y la verdad es que poder aportar mi granito de arena para mí es un montón. Así que estoy orgulloso de poder acompañar ahora desde el rol de secretario general.
–Se cuestiona mucho la falta de la segunda generación de activar institucionalmente, en escuelas o en clubes. ¿Qué te motivó a vos? ¿Hay un mandato familiar, hay una herencia?
-Lo mío fue innato. Empecé en la Secretaría de Básquet, siendo delegado del equipo de veteranos, y me fui dando cuenta de que me apasionaba lo que hacía. Así fui creciendo y ese compromiso se fue manifestando de diferentes maneras. Afortunadamente, en Hebraica hay una excelente relación entre las diferentes generaciones y eso aporta a la construcción colectiva.

–¿Qué momento sociodeportivo creés que está viviendo la comunidad judía argentina?
–Lo que estoy viendo es que se está polarizando mucho la elección de instituciones. Veo instituciones, colegios determinados, que crecen mucho, con muchos alumnos, que están muy pujantes, muy fuertes… y a otros, quizás más periféricos por la zona geográfica, que se les hace mucho más difícil. Algo parecido pasa en los clubes. Es un fenómeno que merece un análisis profundo para poder definir estrategias que orienten una mejor toma de decisiones.
–Hebraica es una institución pujante. Tiene una reserva de lo que fue Hebraica toda la vida, en sus 100 años.
–Toda esa fuerza la conserva, debe ser uno de los clubes de la comunidad con más deporte. Tenemos presencia en 14 disciplinas distintas. Sólo para poner un ejemplo, en rugby solamente Hebraica representa a la comunidad. Pero Hebraica también es vibrante por su vida cultural y social que siempre ha distinguido al ADN de esta institución.
-Hay familias que van, familias que vienen, algunas nuevas, gente joven, ¿esto en general pasa?
–Existe una dinámica, sí. Y las instituciones tienen que poder adaptarse. Hebraica ofrece posibilidades para diferentes segmentos de público, tanto en su abanico de actividades, como en las distintas opciones de viviendas que es ajustas a los gustos y necesidades de cada familia. Es un club que se disfruta en todos los momentos de la vida.
–¿Estás feliz?
–Estoy muy feliz. Me pone contento poder aportar también como dirigente voluntario. Estoy volviendo a ver lo que me pasó a mí de chico, con mi familia. Se los estoy transmitiendo a mis hijos que son chicos y están comenzando a disfrutar también de las actividades en el club. Ver esa continuidad familiar es una felicidad enorme.

