Agencia AJN.- El 16 de mayo de 1977 marcó un punto de inflexión en la historia política de Israel. Por primera vez desde la creación del Estado en 1948, la derecha logró llegar al poder tras la victoria electoral del Likud, liderado por Menachem Begin, poniendo fin a casi tres décadas de hegemonía laborista.
El triunfo del Likud, conocido en Israel como el “Mahapaj” (“vuelco” o “revolución política”), significó la derrota histórica del bloque laborista que había gobernado el país desde su independencia bajo líderes como David Ben-Gurion, Levi Eshkol y Yitzhak Rabin.
La victoria de Begin estuvo impulsada por varios factores, entre ellos el desgaste del oficialismo tras la Guerra de Yom Kipur de 1973, denuncias de corrupción y un creciente descontento social, especialmente entre sectores judíos mizrajíes que sentían que habían sido marginados por las élites tradicionales vinculadas al laborismo.
Begin, nacido en Brest-Litovsk —actual Bielorrusia— y ex líder del movimiento clandestino Irgún durante el Mandato Británico, había pasado décadas en la oposición antes de alcanzar el poder. Su llegada al gobierno transformó el mapa político israelí y consolidó a la derecha como una fuerza central dentro de la política del país.
Durante su mandato, Begin lideró acontecimientos clave de la historia israelí, entre ellos la firma de los Acuerdos de Camp David junto al presidente egipcio Anwar Sadat y al presidente estadounidense Jimmy Carter, que derivaron en el primer tratado de paz entre Israel y un país árabe.
La elección de 1977 es recordada hasta hoy como uno de los momentos más trascendentales de la democracia israelí, ya que modificó de forma permanente el equilibrio político del país y abrió una nueva etapa en su historia.

