Itongadol/Agencia AJN.- Nesya Karadi, una niña israelí de Bnei Brak, de 11 años, sucumbió a las heridas sufridas por una bomba de racimo iraní en la víspera de Pésaj.
Había resultado gravemente herida y otras 13 personas sufrieron lesiones de diverso grado esa mañana, mientras todo el país se preparaba para celebrar el Seder (cena ritual).
El Centro Médico Sheba dijo en un primer momento que sus equipos estaban “luchando por la vida” de la niña, que habpia sido alcanzada por metralla y cuyo padre se encontraba en estado moderado.
Al parecer, ninguno de los dos se encontraba en un refugio en el momento del bombardeo.
El padre, un voluntario del servicio de emergencias Magen David Adom, le brindó los primeros auxilios hasta la llegada de los paramédicos y luego perdió el conocimiento, informó uno de los socorristas al Canal 13.
Según los servicios de rescate, en esa andanada de misiles con bombas de racimo se registraron múltiples impactos en Bnei Brak y Tel Aviv.
Imágenes de Bnei Brak mostraban a socorristas y vecinos sacando a niños pequeños de un edificio de departamentos alcanzado por el ataque.
Un portavoz del Centro Médico Rabin dijo que una mujer y su hijo fueron ingresados al hospital. Ella se encontraba en estado moderado, mientras que el niño se encontraba en buen estado.
Paralelamente, un niño de 6 años fue atropellado mientras se dirigía a un refugio en Rishon Lezion. Fue hospitalizado en estado moderado, dijo el Magen David Adom.

