Inicio Hadassah Hadassah: La doctora argentina-israelí Malena Cohen-Cymberknoh fue nombrada presidenta de la Asociación de Neumonología Pediátrica de Israel  

Hadassah: La doctora argentina-israelí Malena Cohen-Cymberknoh fue nombrada presidenta de la Asociación de Neumonología Pediátrica de Israel  

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La doctora israelí de origen argentino Malena Cohen-Cymberknoh, directora de la Unidad de Neumología Pediátrica del hospital Hadassah, mantuvo una entrevista con ItonGadol para dialogar sobre su reciente nombramiento como presidenta de la Asociación de Neumonología Pediátrica de Israel.

“En Israel tenemos una medicina muy avanzada en general y en ciertas especialidades más todavía. Específicamente el hospital Hadassah invierte mucho en la parte de investigación. En los últimos 10 años, me dediqué mucho a la organización de los congresos y a hablar con el Ministerio de Salud para introducir nuevos tratamientos y nuevas drogas. Estoy muy orgullosa por este puesto”, destacó.

Además, se refirió a cómo trabaja Hadassah en el marco de los últimos conflictos con Irán y resaltó el lugar que ocupa la institución como centro de convivencia entre médicos y pacientes de distintos orígenes.

–¿De qué se trata este nuevo rol?

–Hace pocos días fui nombrada presidenta de la Asociación Israelí de Neumonología Pediátrica. Estoy muy contenta. Es un puesto muy importante, en el que voy a tener la posibilidad de poder mejorar un montón de cosas que tienen que ver con la neumonología pediátrica, que en Israel ya de por sí ocupa un lugar muy importante a nivel mundial. Así que estoy muy orgullosa de esto.

–¿Por qué es importante a nivel mundial?

–En Israel tenemos una medicina muy avanzada en general y en ciertas especialidades más todavía. Israel se destaca por tener profesionales con mucha experiencia y muy reconocidos a nivel mundial, tanto en la parte clínica como en la parte de investigación. Específicamente el hospital Hadassah invierte mucho en todo lo que tiene que ver, además de lo clínico, con toda la parte de investigación.

–¿De qué rol venías y llegaste a este puesto?

–Yo estudié medicina en la Universidad de Buenos Aires, me recibí y me vine con mi familia a vivir a Israel. En el hospital Hadassah, luego de hacer la reválida del título, hice la especialidad de pediatría, y cuando terminé pediatría, hice la subespecialidad en neumonología pediátrica. Dentro del rubro de la neumonología pediátrica, me dedico más que nada a enfermedades crónicas, como la fibrosis quística, por ejemplo, que es una de las enfermedades en las que, además de tratar pacientes, también tengo gran parte de la investigación. En los últimos 10 años, me empecé a meter mucho en todo lo que tiene que ver con la organización de los congresos y a hablar con la gente del Ministerio de Salud para introducir nuevos tratamientos y nuevas drogas. Así fui llegando a un lugar en donde la gente creyó que era natural que yo iba a ser la que iba a reemplazar al que tenía este mismo puesto los últimos años. Así que estoy muy contenta.

–Cuando andamos por los pasillos de Hadassah, encontramos médicos, camilleros, enfermeros, directores, tanto árabes, no judíos, judíos. ¿La fisonomía tuvo un cambio a partir del 7 de octubre o sigue estando la misma gente?

–No, no cambió. Los primeros días después del 7 de octubre se puso mucho más estricto. Tenemos personal que tiene que venir de Hebrón o de Ramala, entonces había mucho más control. Se podría decir que los primeros días les costaba llegar, pero a partir de ese momento, todo volvió a ser como era antes, en cuanto al personal del hospital. Los pacientes, los que son israelíes, ya sea de los barrios árabes y o de dónde provengan, siguen siendo tratados, se atienden, se internan todos, no hubo ningún cambio. Lo que sí hubo un cambio es con pacientes que recibíamos para internar, para operar o para algún tipo de tratamiento de Gaza. Porque se cerró el pase. Pero fuera de eso, nada cambió, siguió todo igual.

–El trabajo con los médicos, por fuerzas mayores, ¿se interrumpió o se va a poder reactivar cuando se normalice la situación?

–No, yo no creo que se haya interrumpido. El hospital tiene algo que es totalmente diferente a otras partes, en general, de la sociedad. Creo que uno, desde el momento que trabaja en un hospital, y más en el Hospital Hadassah, que estamos muy acostumbrados a la igualdad, ya sea de dónde proviene el paciente, religión, idioma y demás… Yo creo que los pacientes se sienten muy cómodos, porque son recibidos todos de la misma manera. Yo no veo que haya habido un cambio en ese sentido, ni un cambio en cuanto a la forma en que nosotros tratamos a los pacientes, o incluso dentro de los mismos equipos médicos. Siento que al revés, que hay mucha unidad. De hecho, en esta última guerra del último mes y medio, que cuando había sirena, teníamos que meternos todos dentro del mismo refugio en el hospital. Y ahí te das cuenta de que todos sufrimos de la misma manera, que si cae un misil puede afectar a todos, no hace diferencia de ninguna forma. Creo que es el ejemplo más claro.

–Siempre que voy a Israel voy al Muro de los Lamentos, al Aravá, al desierto, y voy al Hadassah, que es como si fuese parte de mi vida. En mi último viaje, hablé con un médico importante del hospital, palestino él, y terminé preguntándole qué significaba para un médico palestino poder trabajar en el Hadassah. Y ahí hubo un cambio, él me contestó que estaba ahí por mérito propio, por ser un hombre que profesionalmente era el mejor. Y ya quedó en una etapa antigua el hecho de que el Hadassah abrió las puertas a todos desde hace cantidad de años. ¿Esto es así, hay una etapa en la que finalmente están todos integrados, y acá vale la calidad profesional?

–Yo trabajo en el hospital Hadassah desde el año 2003. Ya tengo bastante experiencia. Y puedo decir que jamás noté ninguna diferencia. Incluso cuando yo empecé bien de abajo, empecé siendo residente muy joven, era recién llegada al país y me abrieron las puertas, y fui pasando todas las etapas hasta llegar a donde estoy ahora. Jamás sentí en ninguna de las etapas que hubo discriminación.

Te hablo por mí misma. Tuve compañeros residentes que hacían lo mismo que yo, con muchos tenía buena relación. Palestinos, no judíos, hay una mezcla de todo, porque incluso dentro de los judíos, dentro de los israelíes, están los religiosos, están los laicos, y cada uno tiene una forma de vida que, de alguna manera, es bastante distinta. Jamás sentí diferencia. Cuando yo, como jefa del Departamento, tenía que tomar a un residente para que haga la subespecialidad en mi departamento, tuve la posibilidad realmente de elegir entre varios. Por suerte, tenía bastante gente que quería especializarse en mi departamento. Y de todos los que elegí, elegí a un médico árabe, palestino, que fue la mejor elección que hice. Te puedo decir que es uno de los mejores residentes que tuvimos, y para mí era exactamente igual si se llamaba Muhammad o si se llamaba Moshé. Y así como yo, todos piensan igual. En el día a día del trabajo, no se habla de política, o se trata por lo menos de no hablar de política y no hablar de la guerra lo menos posible. Hablamos de los pacientes, nos metemos de lleno en el trabajo y no distinguimos a las personas ni de dónde vienen, ni cuáles son las ideas políticas, ni si están de acuerdo con lo que pasa o no. Y lo mismo hacemos con los pacientes. Porque yo tengo pacientes de todo tipo y de todas las culturas. Incluso, dentro de Israel, dentro mismo de los mismos israelíes y judíos, hay muchísimas ideas políticas diferentes, entre los religiosos, ultraortodoxos, los laicos.

–Cuando yo te conocí la primera vez, me llevaste a recorrer el hospital, y en pediatría fuimos a oncología. Afuera, en una mesa chiquita para que los niños se puedan sentar, recuerdo haber visto a la madre ortodoxa, la madre palestina, la madre judía. Todos estaban en esa mesa con esos niños.

–Por supuesto, pero no solo en la mesa, sino que entrás en las habitaciones donde se internan, y hay habitaciones en las que los pacientes están solos, porque a veces hay que aislarlos, pero hay habitaciones que son compartidas y, por supuesto, puede pasar que esté el nene árabe y el nene judío. Y lo lindo es ver sobre todo a los chicos. Los chicos no tienen prejuicios, no entienden de política, y los ves jugar por el solo hecho de que son chicos, y se comunican incluso sin tener el mismo idioma. Y los ves comunicarse y decís ‘cuánto que nosotros, como adultos, tenemos que aprender de ellos’

–Te escucho y digo: no todo está perdido, es como un arca de Noé, en definitiva, en el Hospital Hadassah, es un ejemplo.

-Eso es lo lindo. Siempre agradezco haber elegido la especialidad que elegí. Los chicos son los más sinceros, los más puros, no vienen con ningún prejuicio de antemano y ni siquiera se pueden comunicar con palabras, y los ves jugar y los ves disfrutar, porque si te ponés a pensar están viviendo lo mismo: están enfermos y tienen que estar en esa situación. Y a partir de que los chicos empiezan a jugar, las madres empiezan a comunicarse y es tan lindo. Yo digo, es el principio de algo el hospital. Los llevó la enfermedad y muchos cambian de opinión cuando se van, porque realmente conviven con gente que de otra manera no lo hubieran hecho.

–Antes de terminar la entrevista, consulto algo sobre la actualidad. Después de tanta guerra, ¿hay un tema que tenga que ver con pulmones, con intoxicaciones, con contaminación? ¿En algún lugar se trabaja sobre esto?

–Es una pregunta muy interesante. En algún momento se habló de que podía llegar a haber, aunque la mayoría de las personas no lo creía, pero el país se preparó también, para una guerra química, en realidad, en donde sí podría haber sido realmente producir bastantes daños. Pero estamos lejos de eso y probablemente no se produzca. Lo que sí es interesante ver es, algo muy parecido a lo que vimos en la época de la pandemia del coronavirus, que al haberse cerrado las escuelas, las instituciones y demás, no hubo contacto durante por lo menos algunas semanas entre las mismas personas. Los chicos que conviven en las aulas, en las actividades, se contagian unos a otros de enfermedades virales, y como se vio en la pandemia, se volvió a ver acá que bajaron un montón el número de enfermos, por ejemplo, en la parte respiratoria, porque no había contagios. Entonces vimos mucha menos internación, cosa que fue buena también, porque estábamos trabajando en un hospital de emergencia, no eran las mismas condiciones, y al estar cerrados, entonces no había tanto contacto y se evitaban los contagios. Y a partir de que se abrió todo, que fue hace unos días, otra vez vuelvo a ver en el consultorio muchos más chicos que se enferman, porque otra vez vuelven a estar en contacto unos con otros.

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