Itongadol/Agencia AJN.- Con la entrada en vigor de un alto el fuego con Irán en la madrugada del miércoles, comenzó a conocerse el alcance total de la campaña israelí-estadounidense de 40 días contra la República Islámica.
La campaña conjunta fue lanzada el 28 de febrero, con el objetivo de degradar las capacidades militares del régimen iraní, alejar las amenazas que representa —incluidos sus programas nuclear y de misiles balísticos— y “crear las condiciones” para que el pueblo iraní derroque al régimen, según afirmaron los líderes políticos israelíes y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Los ataques con misiles balísticos de Irán contra Israel continuaron hasta alrededor de las 3:30 de la madrugada del miércoles 8 de abril, dos horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un alto el fuego de dos semanas. Paralelamente, la Fuerza Aérea Israelí (IAF) siguió bombardeando lanzadores y otros sitios militares iraníes antes de detener sus ataques aproximadamente a la misma hora.
El costo civil
Durante los combates, Irán lanzó unos 650 misiles balísticos contra Israel. Según las FDI, más de la mitad de esos misiles portaban ojivas de racimo, que dispersan submuniciones de forma indiscriminada sobre amplias áreas.
Los ataques con misiles mataron a 20 civiles israelíes y extranjeros en el Estado judío, además de cuatro palestinos en Cisjordania. En total, de acuerdo con los informes del Ministerio de Salud de Israel, más de 7.000 personas resultaron heridas.
El primer día de la guerra, Irán disparó unos 80 misiles contra Israel. Al día siguiente lanzó alrededor de 60, y el tercero cerca de 30. En las semanas posteriores y hasta el último día del conflicto, el promedio fue de entre 10 y 20 misiles diarios.
En total, al menos 16 misiles con ojivas convencionales, que contenían cientos de kilogramos de explosivos, impactaron en zonas pobladas de Israel, causando daños extensos.
También se registraron unos 50 incidentes en los que misiles con ojivas de racimo impactaron en zonas pobladas, con cientos de puntos de impacto separados.
Las 24 víctimas mortales de los ataques iraníes eran civiles, y solo dos estaban dentro de refugios antiaéreos. Las municiones de racimo causaron 10 muertes, mientras que los misiles convencionales provocaron 14.
Según el Comando del Frente Interno de las FDI, más de 5.500 israelíes fueron desplazados debido a los daños causados a sus viviendas por los ataques.
Los ataques israelíes y las capacidades restantes de Irán
La IAF lanzó más de 18.000 bombas en Irán durante la guerra, en más de 1.000 oleadas de ataques, aseveró el ejército israelí.
A su vez, de acuerdo con las FDI, se llevaron a cabo más de 10.800 ataques contra más de 4.000 objetivos, incluidos sistemas de defensa aérea, lanzadores de misiles balísticos, instalaciones de producción de armas, instalaciones nucleares, diversos cuarteles generales y comandantes militares.
Los cazas israelíes realizaron unas 8.500 salidas aéreas hacia Irán, agregaron las FDI.
El ejército estadounidense, por su parte, aseguró haber ejecutado 13.000 ataques adicionales contra objetivos militares de la República Islámica.
Asimismo, las FDI detallaron que destruyeron o inutilizaron alrededor del 60% de los aproximadamente 470 lanzadores de misiles balísticos que poseía Irán. Cerca de 200 fueron destruidos directamente y otros 80 quedaron inoperativos tras ataques contra las entradas de túneles de instalaciones subterráneas donde estaban almacenados.
Al inicio de la guerra, Israel estimaba que Irán tenía 2.500 misiles balísticos. Funcionarios de inteligencia israelíes calculan ahora que Teherán alrededor de 1.000 misiles capaces de alcanzar territorio israelí.
Las FDI sostienen que alrededor del 85% de los sistemas iraníes de defensa aérea y detección fueron destruidos, mientras que más de 300 objetivos relacionados con estas defensas, incluidos lanzadores de misiles y radares, fueron atacados.
Sin embargo, el golpe más significativo habría sido contra la industria de producción de armamento de Irán, ya que las FDI señalaron haber atacado todos los sitios clave utilizados para desarrollar armas que amenazan a Israel.
Según Jerusalem, estos ataques dañaron gravemente la industria de producción de misiles balísticos iraní, hasta el punto de que actualmente la República Islámica no puede fabricar nuevos misiles.
Programa nuclear
Si bien Israel llevó a cabo múltiples ataques contra instalaciones nucleares iraníes durante el conflicto —y también en la guerra de 12 días en junio de 2025— el esfuerzo principal contra el programa nuclear iraní fue encabezado por Estados Unidos.
Esto incluyó la cuestión del stock de más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, que funcionarios israelíes advierten que sería suficiente para fabricar hasta once bombas nucleares.
Entre los sitios nucleares atacados por Israel durante la guerra se encuentran una planta de producción de “yellowcake” cerca de Yazd, el reactor de agua pesada de Arak, un centro de investigación nuclear en la Universidad Malek Ashtar de Teherán, la instalación Taleghan 2 en el complejo militar de Parchin, y un sitio subterráneo secreto en las afueras de Teherán llamado Minzadehei.
Según las FDI, Irán habría trasladado allí gran parte de su programa nuclear tras la guerra con Israel de 2025.
Daño económico
En las últimas semanas de la guerra, Israel amplió sus bombardeos a “objetivos económicos” en Irán, con la intención de provocar un fuerte impacto financiero en el régimen.
Entre los blancos atacados se incluyeron infraestructuras gasíferas ubicadas al sur del país, dos de las mayores acerías iraníes, varias plantas petroquímicas, y diez tramos ferroviarios y puentes clave.
En ese sentido, las FDI remarcaron que las instalaciones petroquímicas eran utilizadas para producir materiales destinados a misiles balísticos y que las vías ferroviarias eran empleadas para trasladar armamento. Sin embargo, funcionarios de seguridad israelíes explicaron que los ataques también buscaban infligir daño económico directo al régimen iraní.
Liderazgo militar iraní
Los ataques iniciales de Israel el 28 de febrero mataron al líder supremo iraní Alí Khamenei, además de eliminar otros 40 altos comandantes militares en apenas 40 segundos, según las FDI.
En las semanas siguientes murieron otros dirigentes de alto rango, entre ellos Ali Shamkhani, principal asesor militar de Khamenei; Mohammad Pakpour, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC); Alireza Tangsiri, jefe naval del IRGC; Majid Khademi, jefe de inteligencia del IRGC; Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij; Ali Larijani, jefe del Consejo de Seguridad Nacional; y el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh.
Decenas de oficiales adicionales de nivel medio y alto también murieron en ataques israelíes.
Las FDI estiman que unos 5.000 soldados iraníes murieron en los ataques israelíes y decenas de miles resultaron heridos, muchos de ellos miembros de fuerzas de seguridad internas y de la milicia Basij.
Reuters citó estimaciones de más de 3.600 muertos en Irán y más de 1.500 en el Líbano durante el conflicto.
Además, 13 militares estadounidenses murieron durante la campaña.

