Itongadol/Agencia AJN.- El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, reveló que la decisión de eliminar al líder supremo de Irán, Ali Khamenei, fue tomada en noviembre durante una reunión restringida del liderazgo israelí encabezada por el primer ministro Benjamin Netanyahu.
En declaraciones al canal israelí N12, Katz explicó que en ese encuentro el jefe de gobierno fijó el objetivo estratégico de eliminar a Khamenei y ordenó preparar una operación para ejecutarlo meses después.
“Ya en noviembre nos reunimos con el primer ministro en un foro muy reducido y el primer ministro estableció el objetivo de eliminar a Khamenei”, afirmó Katz. Según el ministro, en ese momento se definió que la operación podría llevarse a cabo hacia mediados de 2026.
Un plan adelantado por la crisis interna en Irán
De acuerdo con Katz, el plan fue posteriormente compartido con Estados Unidos y terminó adelantándose varios meses. La decisión de acelerar el cronograma se produjo alrededor de enero, luego de que estallaran protestas en Irán.
Según explicó el ministro de Defensa, en Israel existía preocupación de que el régimen iraní, presionado por la situación interna, pudiera intentar lanzar un ataque contra Israel o contra intereses estadounidenses en Medio Oriente.
En ese contexto, las autoridades israelíes optaron por adelantar el momento de la operación.
La eliminación de Khamenei al inicio de la ofensiva
Khamenei fue eliminado en las primeras horas de la ofensiva militar israelí contra Irán, durante las operaciones militares denominadas “Roaring Lion” y “Epic Fury”, que marcaron el inicio de la actual escalada.
El ataque representó un hecho sin precedentes en la historia reciente: la eliminación del líder máximo de un Estado mediante un ataque aéreo.
El objetivo estratégico de Israel
Israel sostiene que su objetivo en el conflicto es eliminar lo que considera una amenaza existencial representada por el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles balísticos.
Funcionarios israelíes también señalaron que las operaciones militares buscan debilitar al régimen iraní y generar condiciones para un eventual cambio de régimen en Teherán.
Hasta el momento, sin embargo, el liderazgo iraní no ha dado señales de estar dispuesto a abandonar el poder, mientras el conflicto entre ambos países continúa escalando en distintos frentes de la región.

