Itongadol/Agencia AJN.- El embajador de Israel en Alemania, Ron Prosor, afirmó que la venta del submarino no tripulado israelí a Berlín “es mucho más que un proyecto de seguridad” y la definió como un reflejo del desarrollo tecnológico del Estado judío y de la profundidad de la relación entre ambos países.
“Es emocionante regresar hoy a Kiel, 36 años después de que en 1991, como joven diplomático, acompañara el primero de los submarinos vendidos por Alemania a Israel”, señaló Prosor. Y agregó: “La venta del submarino no tripulado de Israel a Alemania es mucho más que un proyecto de seguridad. Es un testimonio del camino que ha recorrido Israel y un reconocimiento a las capacidades israelíes que continúan superando los límites de la imaginación. También es una expresión de la asociación estratégica entre ambos países, que atraviesa aire, tierra y mar”.
La empresa estatal Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI) y el astillero alemán Thyssenkrupp anunciaron la entrega del vehículo autónomo submarino BlueWhale a la Marina de Alemania en la base naval de Eckernförde, en lo que calificaron como “un hito significativo para los sistemas autónomos submarinos”.
El BlueWhale, presentado públicamente en 2023, fue desarrollado para apoyar a la Marina alemana en operaciones de guerra antisubmarina no tripulada y en misiones marítimas encubiertas. El sistema fue probado en el Mar Báltico, considerado una de las zonas operativas más complejas para Alemania.
El submarino no tripulado incorpora sistemas de radar y sensores electroópticos para detectar objetivos marítimos y costeros, además de capacidades avanzadas de sonar para recopilar inteligencia, identificar submarinos tripulados y no tripulados y cartografiar minas navales.
La filial Atlas Elektronik, perteneciente a Thyssenkrupp, desarrolló el sonar remolcado del aparato, consolidando el proyecto como una cooperación tecnológica entre la industria de defensa israelí y alemana.
El BlueWhale se integra a una creciente generación de vehículos submarinos no tripulados desarrollados en los últimos años, en un contexto en el que las marinas buscan modernizar sus capacidades y proteger infraestructuras críticas bajo el mar, como gasoductos y cables de comunicación.
El sistema permitirá a Alemania realizar operaciones submarinas sin exponer tripulaciones humanas, patrullar largas distancias, detectar amenazas y recolectar información de manera continua, reforzando la vigilancia y la defensa en el Mar Báltico y otras áreas estratégicas.
Países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia también avanzan en desarrollos similares, en una carrera tecnológica que redefine el futuro de la defensa naval.

