Itongadol/Agencia AJN.- Un comandante senior del Cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés), que permaneció anónimo, afirmó que durante la guerra entre Israel y Hamás las IDF a veces evitaron matar a determinados terroristas gazatíes que sabían dónde estaban retenidos los rehenes israelíes.
La revelación resolvió un misterio de dos años sobre cómo Israel logró eliminar a los líderes de Hamás sin perder la capacidad de localizar a los rehenes. Al inicio de la guerra, algunos funcionarios temían que los líderes de la organización terrorista palestina, Yahya Sinwar y Mohammed Deif, pudieran ser inmunes a la eliminación porque podrían ser los únicos que conocían cierta información sobre los rehenes.
“Siempre existe un dilema doble” sobre si “permitir que las fuerzas de seguridad maten a terroristas para eliminar una amenaza” frente a evitar deliberadamente matarlos para seguir obteniendo inteligencia de ellos, o en este caso, utilizarlos para mantener información actualizada y posibilidades de rescate respecto de los rehenes, expresó el oficial de Inteligencia de las IDF.
Además, en relación con Ran Gvili, aseguró: “Hamás nunca supo dónde estaba y la Yihad Islámica Palestina (PIJ, por sus siglas en inglés) ni siquiera lo sabía”.
Esta admisión fue notable a la luz de múltiples comentarios de funcionarios políticos israelíes en las últimas semanas que sostenían que la PIJ sabía dónde estaba enterrado Gvili, lo que planteó interrogantes sobre si el tema estaba siendo utilizado para resistir presiones de la administración Trump para avanzar con aspectos de la Fase 2 del plan de alto el fuego.
“Teníamos algunos escenarios diferentes. Uno era que tal vez había sido enterrado [por error] con gazatíes en octubre de 2023. Necesitábamos determinar en qué zonas del este de la ciudad de Gaza debían identificarse y estudiarse ubicaciones específicas”, señaló el oficial israelí, detallando que el centro de rehenes de Inteligencia de las IDF logró eso con la ayuda de interrogatorios del Shin Bet (Agencia de Seguridad de Israel).
Con respecto a los rehenes, reconoció que no pensó que ‘‘recuperarían a todos’’, remarcando que traer de regreso a Gvili, el último rehén, fue un testimonio del enorme esfuerzo de más de 2.000 personas que trabajaron en el centro de rehenes a lo largo de la guerra.
El oficial de las IDF no quiso analizar cómo la política interna israelí o factores diplomáticos externos podrían haber retrasado oportunidades anteriores para recuperar el cuerpo de Gvili. Sí dijo, en cambio, que la operación fue enorme y compleja, y que el ejército siempre tuvo que sopesar los costos y riesgos de una operación de ese tipo frente a la probabilidad —o improbabilidad— de éxito.
Hace aproximadamente un mes se recibió más información y, días antes de la operación, aún más, lo que incrementó sustancialmente la probabilidad de éxito, explico.
Otro detalle nuevo que aportó el funcionario de inteligencia sobre el caso Gvili fue que el miembro de la PIJ interrogado por el Shin Bet para obtener la información más reciente no era la persona que originalmente había trasladado el cuerpo de Gvili a Gaza en una motocicleta, sino otra a la que posteriormente se le entregó el cuerpo.

En cuanto al Mossad, el oficial de Inteligencia dijo que, si bien la mayor parte de su participación fue en negociaciones, también tuvo cierta intervención en operaciones.
Al comentar algunos desafíos singulares de inteligencia, el alto oficial mencionó que los métodos de investigación y las operaciones utilizadas para seguir y rescatar rehenes con vida eran completamente distintos de los empleados para recuperar los restos de rehenes fallecidos, y que requerían unidades separadas con experiencia especializada.
Por ejemplo, los rehenes vivos eran trasladados con mucha mayor frecuencia, y el riesgo de que fueran asesinados por sus guardianes constituía un factor adicional de enorme complejidad, agregó.
Esta fue una de las razones por las que decenas de rehenes fallecidos fueron recuperados en operaciones militares, pero menos de diez rehenes vivos fueron rescatados mediante operaciones de las IDF, aseveró.
El oficial subrayó que los guardias de la ciudad de Gaza trasladaban a sus rehenes con mucha más frecuencia que los custodios de rehenes en otras partes de Gaza, aunque los rehenes también eran movidos allí.
En general, el oficial de Inteligencia de las IDF consideró que el centro de rehenes fue altamente exitoso, pero también habló de fracasos, informando que hubo una operación fallida para intentar rescatar a Sahar Baruch.
A su vez, hubo muchas operaciones en las que se invirtieron recursos significativos en entrenamiento y preparación, pero que fueron canceladas debido a cambios en las circunstancias o en la inteligencia, añadió.
En la misma línea, el oficial admitió que algunas operaciones se llevaron a cabo por completo, pero cuando las IDF llegaron a un lugar determinado, descubrieron que la inteligencia era incorrecta y que no había ningún rehén presente.
Tras el incidente de diciembre de 2023 en el que soldados de las IDF mataron por error a tres rehenes, el centro de rehenes llevó a cabo un proceso significativo de refinamiento para entrenar a los soldados en Gaza sobre cómo actuar en distintos escenarios con posibles cautivos.
Posteriormente, tras el incidente de agosto de 2024 en el que Hamás mató a seis rehenes israelíes mientras las IDF operaban cerca, el ejército elevó sus estándares, prohibiendo operaciones en zonas a menos que contara no solo con inteligencia antigua sobre la posible presencia de rehenes, sino también con inteligencia actualizada, detalló el oficial.
Finalmente, el oficial afirmó que durante las primeras dos semanas de la guerra, las IDF lograron reducir la incertidumbre sobre el destino de 3.000 israelíes a entre 200 y 300 personas, y para diciembre de 2024, las IDF conocían de manera definitiva el estado de todos los desaparecidos.
Fuente: The Jerusalem Post.

