Ahmad Khatami, que integra la Asamblea de Expertos y el Consejo de Guardianes de la República Islámica, afirmó que 350 mezquitas, 126 salas de oración y 20 otros lugares sagrados resultaron dañados en las protestas.
Itongadol/Agencia AJN.- Un clérigo iraní designado por el Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y miembro tanto de la Asamblea de Expertos como del Consejo de Guardianes del país, Ahmad Khatami, exigió la pena de muerte para los manifestantes detenidos en una represión nacional.
A su vez, Khatami, que lideró las oraciones de este viernes en Teherán, hizo un llamado al arresto de “personas que apoyen a los alborotadores de cualquier manera”.
El sermón del clérigo, transmitido por la radio estatal iraní, provocó cánticos de quienes asistían a la oración, entre ellos: “¡Los hipócritas armados deben ser ejecutados!”.
Las ejecuciones, así como la muerte de manifestantes pacíficos, habían sido dos de las “líneas rojas” establecidas por Trump para una posible acción militar contra la República Islámica debido a las protestas.
Khatami describió a los manifestantes como los “mayordomos” del primer ministro Netanyahu y “soldados de Trump”, advirtiendo que sus planes “imaginaban desintegrar el país”.
“Deben esperar una dura venganza del sistema”, remarcó Khatami sobre Netanyahu y Trump, señalando que “los estadounidenses y los sionistas no deben esperar paz”.
Asimismo, el clérigo también difundió estadísticas iniciales sobre los daños causados por las protestas, asegurando que 350 mezquitas, 126 salas de oración y otros 20 lugares sagrados resultaron dañados.
Además, otros 80 hogares de líderes de la oración del viernes —una posición importante dentro de la teocracia iraní— también sufrieron daños, detalló Khatami.
Del mismo modo, aseveró que 400 hospitales, 106 ambulancias, 71 vehículos de bomberos y otros 50 vehículos de emergencia resultaron dañados.
Como clérigo público, Khatami tiene acceso a estos datos por parte de las autoridades. Que los haya mencionado durante las oraciones del viernes probablemente indica que el gobierno iraní quería que la información se comunicara sin tener que dirigirse formalmente al público.

