Itongadol/Agencia AJN.- La actriz francesa Brigitte Bardot, una de las figuras más influyentes del cine europeo del siglo XX y símbolo cultural de Francia durante las décadas de 1950 y 1960, falleció a los 91 años, informó este domingo la fundación que lleva su nombre. Las causas de su muerte no fueron detalladas.
Nacida en París el 28 de septiembre de 1934, Bardot creció en el seno de una familia de clase media alta y se describió a sí misma como una niña tímida e insegura. Sin embargo, a los 15 años ya protagonizaba la portada de la revista Elle, dando inicio a una carrera como modelo que pronto derivó en el cine.
Su consagración llegó con la película Y Dios creó a la mujer (1956), cuyo personaje encarnó una feminidad libre y provocadora que rompió con los moldes tradicionales de la época. La controversia que generó no hizo más que ampliar su impacto, convirtiéndola en un emblema de la Francia de posguerra y en una figura central de la cultura popular internacional.

Su influencia trascendió el cine: Bob Dylan escribió a los 15 años una canción inspirada en ella —nunca publicada— y Andy Warhol inmortalizó su imagen en una de sus obras. En 1959, la filósofa Simone de Beauvoir le dedicó un célebre artículo en Esquire, en el que destacó su autenticidad y libertad personal, calificándola como una figura genuina más allá del escándalo.
Pese a su fama mundial, Bardot describió reiteradamente la celebridad como una experiencia asfixiante. A lo largo de su vida atravesó episodios de profunda depresión, cuatro matrimonios, relaciones muy expuestas mediáticamente y al menos un intento de suicidio documentado. “Fui muy feliz, muy rica, muy bella, muy admirada y muy infeliz”, confesó en una entrevista con Paris Match.
Además de su carrera cinematográfica —42 películas hasta su retiro en 1973—, Bardot tuvo una destacada etapa musical, en particular junto a Serge Gainsbourg. Su grabación de Je t’aime… moi non plus generó impacto mundial por su carga erótica y su carácter transgresor.
En 1973 decidió abandonar definitivamente el cine, al que calificó como un ambiente “corrupto”, y se retiró a Saint-Tropez. Allí volcó su vida al activismo por los derechos de los animales, causa que definió como “la única batalla” de su vida. En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot para la protección animal, financiada en parte con la subasta de objetos personales.
Durante décadas, Bardot fue una de las voces más visibles contra el maltrato animal, apoyando campañas internacionales y amenazando incluso con abandonar Francia en conflictos vinculados al bienestar animal.
Sin embargo, su figura también quedó marcada por fuertes polémicas políticas. Sus declaraciones sobre inmigración, el islam y otros temas le valieron múltiples condenas judiciales por incitación al odio racial entre 1997 y 2008. En 1992 contrajo matrimonio con Bernard d’Ormale, exasesor del Frente Nacional, y expresó públicamente su apoyo a Jean-Marie y Marine Le Pen.
En sus últimos años, Bardot vivió prácticamente recluida, rodeada de animales, detrás de altos muros en Saint-Tropez. En entrevistas tardías rechazó identificarse con el feminismo y minimizó su rol en la revolución sexual, aunque reconoció que su fama le permitió dar visibilidad global a su causa animalista.
En 2011 y nuevamente en 2014, Bardot impulsó campañas públicas contra el sacrificio ritual, tanto judío como musulmán, una postura que volvió a generar fuertes críticas.
Figura admirada y controvertida, Brigitte Bardot dejó una huella indeleble en el cine, la moda y el debate público francés, combinando un legado artístico sin precedentes con una vida marcada por la radicalidad, la contradicción y el compromiso con sus convicciones.

