Itongadol/Agencia AJN.- Agencia AJN.- Tom Nesher no suele sentirse atraída por los dramas pesados sobre familias en duelo. Su intención para su primer largometraje era hacer una historia de iniciación, escrita y filmada mientras ella misma atravesaba ese proceso. Pero cuando su hermano Ari murió en 2018 en un atropello y fuga, poco después de cumplir 17 años, la tragedia se impuso inevitablemente en su escritura.
En lugar de evitar el tema —un hecho ampliamente cubierto por la prensa israelí— Nesher decidió hacer la película que, asegura, a ella y a su hermano les habría encantado ver.
“Una película llena de vida, sensual y divertida”, explicó la directora de 28 años desde su casa en Tel Aviv. “Pero también una película que yo hubiera querido ver como una joven en duelo, una película que sentía que faltaba y que yo misma buscaba en aquel momento.”
Come Closer, que ganó cuatro Premios Ophir —incluyendo mejor película y mejor dirección— fue la candidata de Israel a los Premios Oscar 2025 y tendrá su estreno comercial en Nueva York el 5 de diciembre. Aunque se filmó mucho antes del 7 de octubre, la historia, marcada por la propia pérdida de Nesher, adquiere hoy cierta resonancia inquietante.
La película comienza con el secuestro de Nati (Ido Tako). Con una bolsa sobre la cabeza y las manos sujetas con precintos, el joven es llevado a lo que luego se revela como una fiesta sorpresa de cumpleaños en la playa. De regreso a su casa, un auto lo atropella y su muerte desestabiliza la vida de Eden —su hermana, una veinteañera habituada a la escena nocturna— interpretada por la debutante Lia Elalouf, quien también ganó un Ophir por su papel.
Sumida en el duelo —una secuencia durante la shivá incluso la muestra probándose la ropa interior de su hermano— Eden descubre que Nati tenía una novia secreta: Maya, una adolescente tímida interpretada por Darya Rosenn. Entre ambas se forma un vínculo que evoluciona hacia una relación casi levirática, mientras intentan sostenerse mutuamente en medio del vacío. Ninguna de las dos sale indemne.
“En el ADN de la película está esa sensación de Eros y Tánatos, ese enamoramiento que ocurre con la muerte como telón de fondo”, explicó Nesher.
Una escena que escandalizó a parte del público europeo ilustra claramente esa tensión. Durante un viaje escolar a Auschwitz, Maya le envía mensajes a Eden. En respuesta a la foto de una montaña de zapatos, Eden le pide “un par de mi talla”. Más adelante, Eden baila al ritmo de un remix de club del poema Eli, Eli de Hannah Szenes, una interpretación de DJ de lo que ella había solicitado como “una canción del Holocausto”. Mientras Maya se aburre en los recorridos por los campos de concentración, Eden participa de las protestas contra la reforma judicial, presenciando lo que percibe como un colapso democrático.
“Los eventos históricos más enormes y trágicos pueden ocurrir, pero al mismo tiempo hay personas que se enamoran o que viven sus momentos íntimos”, reflexionó Nesher, cuya abuela sobrevivió al Holocausto. “Esas cosas coexisten.”
Hoy, al ver la película nuevamente, la directora piensa en cómo cada vida perdida es una tragedia que deja atrás a alguien que llora esa ausencia. Come Closer también ofrece una mirada sobre el duelo que, según Nesher, es cierta tanto para la guerra en Gaza como para la naturaleza humana en general.
“Cuando estás en un gran dolor, lamentablemente también estás en un lugar donde podés provocar un gran dolor a otros”, concluyó.

