«Se trata de la entrada a la ciudad, donde nació Jesús», dijo Nasser.
El pasado 17 de febrero la comandancia militar de Cisjordania emitió una orden por la que se anexionaba 1,4 hectáreas de terreno, incluidas 40 casas y tiendas de Belén, pertenecientes en su mayoría a la comunidad cristiana, para la construcción de un muro de separación.
La directiva, firmada el 9 de febrero, explica que las tierras serán confiscadas hasta el 31 de diciembre de 2005 con posibilidad de renovación por «necesidades militares», dadas las circunstancias actuales de seguridad, para evitar «ataques terroristas».
Por lo pronto, 20 familias palestinas cristianas ya han recibido orden expropiación de sus viviendas por donde pasará el muro.
La medida significa que la parte norte de Belén, incluida la Tumba de Raquel, quedará unida a la franja sur de Jerusalén.
La parte del muro de separación que se alzará en la calle Arafat de Belén se extenderá hasta la Tumba de Raquel, lugar sagrado para musulmanes, cristianos y sobre todo judíos, y donde supuestamente está enterrada la matriarca bíblica Raquel, esposa de Jacob y madre de José y Benjamín.
La confiscación de 1,4 hectáreas de tierra para construir el muro significa que otras 354 hectáreas, incluido un campo de refugiados, quedarán aisladas de Belén y del resto de Cisjordania y «acabarán siendo anexionadas por Israel», advirtió ayer la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
El general israelí Jamal Salman se dio ayer un paseo por el barrio afectado y explicó a los vecinos y tenderos que sus casas no serán dañadas, aunque les adelantó que una vez esté construido el muro necesitarán permiso y cruzar los controles militares para alcanzar la otra parte de Belén.
El alcalde Hanna Nasser espetó a los militares israelíes que «ustedes usan el pretexto de inestabilidad para expandir los fronteras de Jerusalén a expensas del territorio palestino y cientos de personas están en peligro de caer en un gueto detrás de un muro de cemento».
Nasser anunció medidas legales contra Israel y acusó al primer ministro israelí, Ariel Sharón de «limpieza étnica».
El director del Instituto de Investigación de la ciudad, Jad Isaac, aseguró que unas 1.800 hectáreas han sido confiscadas alrededor de la ciudad desde la guerra de 1967 y a través de fotos aéreas mostró la proliferación de asentamientos judíos y de carreteras de circunvalación israelíes que estrangulan Belén y las aldeas palestinas aledañas.
Las órdenes militares utilizadas para confiscar y anexionarse tierras pueden renovarse repetidamente e indefinidamente y el control de las tierras es transferido a la Oficina de Tierras del comando central del Ejército israelí.
El muro de separación entre Israel y Cisjordania estará finalizado en junio de 2003, prevé una longitud de 360 kilómetros, en muchas partes alcanzará ocho metros de alto e incluye torres de control, verja eléctricas, trincheras y patrullas de seguridad.
El muro no será levantado dentro de las líneas de armisticio de 1949 o Línea Verde, sino que será construida dentro de Cisjordania, con lo que Israel se anexiona aproximadamente un 10 por ciento de Cisjordania, según informa la organización no gubernamental Law.
Unos 385.000 palestinos se quedarán ilegalmente dentro de Israel, o cercados por el muro, y no tendrán garantizado un estatus de residente o ciudadanía israelí, explica la organización.
Law argumenta que el muro de seguridad es, en realidad, un muro de «apartheid» que restringe a los palestinos la libertad y el movimiento y gracias al cual Israel arrebata las tierras más fértiles y suministros de agua, mientras cerca a los palestinos en batustanes, cantones y enclaves.
La construcción del muro, asevera Law, viola el artículo 147 de la Cuarta Convención de Ginebra y la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU que califica de «inadmisible» la confiscación y anexión de tierras por la fuerza.
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