Itongadol/Agencia AJN.- Una auditoría publicada este martes por el contralor del Estado de Israel, Matanyahu Englman, señaló que el fracaso de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para defender a las comunidades cercanas a la frontera con la Franja de Gaza el 7 de octubre de 2023 también estuvo en el origen de las fallas en la evacuación de las zonas de combate.
Englman afirmó que el sistema de evacuación careció de una respuesta ordenada por parte de las FDI, de mecanismos claros de mando y control con el servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) y de una coordinación oportuna de los puntos de transferencia de heridos.
Ese día, unas 1.340 personas heridas llegaron a hospitales. Alrededor del 70 % fueron trasladadas a tres centros médicos del sur: el Centro Médico Soroka, en Beersheva; el Centro Médico Barzilai, en Ashkelon; y el Hospital Assuta de Ashdod.
Ese mismo día, el MDA recibió cerca de 24.000 llamadas y abrió unos 7.400 incidentes, de los cuales aproximadamente 1.640 correspondían al área fronteriza con Gaza. Sin embargo, la instrucción formal de la División Gaza de las FDI para que el MDA evacuara a las víctimas a través de puntos de transferencia designados llegó recién a las 14:23, casi ocho horas después del inicio del ataque de Hamás.
Las evacuaciones desde esos puntos comenzaron a las 14:37. Hasta entonces, civiles, fuerzas de seguridad, voluntarios y otras organizaciones de rescate asumieron gran parte de la tarea. De los aproximadamente 930 heridos que llegaron a los hospitales del sur, unos 460 lo hicieron por sus propios medios.
En ese sentido, el contralor destacó que esas evacuaciones improvisadas salvaron vidas, pero advirtió que también evidenciaron el colapso del sistema planificado.
El MDA había instalado en 2022 una plataforma digital de comando médico en la División Gaza de las FDI, que mostraba en tiempo real llamadas de emergencia, ubicación de heridos y despliegue de ambulancias. Según la auditoría, los responsables médicos militares no utilizaron el sistema el 7 de octubre, por lo que información que podría haber ayudado a las fuerzas a llegar a los civiles heridos nunca llegó a las unidades que combatían.
Las FDI reconocieron en su respuesta que no lograron defender a las comunidades y que evacuaron a los heridos en medio de intensos combates, rutas bloqueadas, prioridades cambiantes y la necesidad urgente de repeler a los terroristas y recuperar el control operativo.
También indicaron que el Comando Sur mantuvo contacto permanente y evaluaciones de situación con el MDA, abrió una sala de operaciones médicas poco después del inicio del ataque y asignó fuerzas terrestres y aéreas para las evacuaciones. Además, aseguraron que las herramientas de control del MDA ya se muestran en las salas de comando médico militar como parte de las lecciones aprendidas.
El Ministerio de Salud de Israel, por su parte, sostuvo que la masacre del 7 de octubre no tuvo precedentes por su magnitud y complejidad, y que ocurrió sin previo aviso ni un panorama operativo completo. A su vez, añadió que las zonas de combate activas, las rutas bloqueadas y la incertidumbre sobre el terreno hicieron imposible que las FDI realizaran evacuaciones ordenadas desde algunas áreas durante varias horas.
Aun así, el ministerio, que aseveró que la respuesta del sistema sanitario salvó vidas, aceptó las críticas, indicando que la mayoría de las deficiencias detectadas ya fueron corregidas durante la guerra, incluida una coordinación más estrecha con las FDI.
De igual modo, la auditoría identificó deficiencias en la distribución de los heridos entre los hospitales.
El Hospital Barzilai pidió comenzar a transferir pacientes a otros centros a las 8:45, mientras que el Soroka solicitó a las 10:00 dejar de recibir evacuaciones en helicóptero.
La Autoridad Superior de Hospitalización, presidida por el director general del Ministerio de Salud e integrada por el jefe del cuerpo médico de las FDI y el director general de Clalit (la mayor organización de salud de Israel), es responsable de fijar la política de distribución de heridos y recursos médicos en situaciones de emergencia. Sin embargo, celebró su primera reunión ese día recién a las 14:00. Para entonces, 501 heridos ya habían llegado a Soroka y Barzilai.
Las FDI respondieron que determinar el destino y la distribución de los pacientes era responsabilidad del Ministerio de Salud y de la Autoridad Superior de Hospitalización, mientras que el Comando del Frente Interno podía asistir si el ministerio lo solicitaba.

El sistema de rehabilitación también mostró deficiencias
Una auditoría independiente examinó la atención brindada a soldados, miembros de las fuerzas de seguridad y civiles tras su ingreso al sistema de rehabilitación.
Englman se apartó de esta auditoría porque su hijo resultó herido durante la guerra. La revisión estuvo a cargo del director general de la Oficina del Contralor, el general de brigada (reservista) Yishai Vaknin.
Hasta septiembre de 2025, alrededor de 20.000 soldados y miembros de las fuerzas de seguridad habían resultado heridos durante la guerra, según el informe. Entre el 7 de octubre de 2023 y julio de 2025, aproximadamente 1.660 heridos de guerra —soldados, personal de seguridad y civiles— fueron tratados en departamentos hospitalarios de rehabilitación.
De quienes requirieron rehabilitación con internación, 783, es decir el 47 %, fueron hospitalizados en el Centro Médico Sheba.
El reporte concluyó que el creciente número de pacientes en Sheba redujo el promedio diario de tratamientos disponibles. A mediados de enero de 2024, ese promedio había caído por debajo de 2,2 tratamientos por paciente por día.
También constató que los pacientes que vivían más lejos tenían mayores probabilidades de ser tratados allí: el 64 % de quienes residían a más de una hora de Sheba fueron internados en ese hospital, frente al 49 % de quienes vivían a menos de 30 minutos.
Según la auditoría, los hospitales, las FDI y el Ministerio de Defensa no contaban con procedimientos que obligaran a informar a los heridos sobre todas las opciones de rehabilitación disponibles, incluidas las instalaciones más cercanas a sus hogares.
En la misma línea, una encuesta del Departamento de Rehabilitación de Israel realizada en junio de 2024 reveló que cerca del 80 % de los encuestados tenía un conocimiento bajo o moderado de sus derechos.
«La dedicación de los equipos sobre el terreno no sustituye una política ordenada», explicó Vaknin, quien instó a los ministerios de Salud y Defensa a «actuar de inmediato para corregir las deficiencias».
El Ministerio de Defensa afirmó que recibió a más de 25.000 heridos de la guerra y prevé que el número de personas atendidas por su Departamento de Rehabilitación alcance las 100.000 para 2028.
Incluso señaló que su política de «rehabilitación antes que burocracia» permite que los heridos reciban asistencia médica, psicológica y económica antes de comparecer ante juntas médicas. Según el ministerio, el 70 % de las solicitudes de reconocimiento presentadas durante la guerra fueron aprobadas en un plazo de 48 horas.
La auditoría reconoció que el Departamento de Rehabilitación se adaptó rápidamente al gran flujo de heridos. No obstante, hasta mayo de 2025 unas 7.000 solicitudes de reconocimiento seguían sin resolución definitiva, incluidas aproximadamente 2.200 que llevaban más de un año pendientes.
Las FDI detallaron que los funcionarios autorizados del Ministerio de Defensa pueden acceder a los historiales médicos militares pertinentes, aunque el personal médico militar no tiene acceso directo a la información sobre los tratamientos de rehabilitación. Por este motivo, respaldaron la recomendación del contralor de crear una interfaz recíproca entre ambos sistemas.
Para concluir, el informe recomendó una coordinación más clara entre las FDI, el MDA y el Ministerio de Salud durante incidentes con múltiples víctimas, incluyendo el intercambio de información en tiempo real y revisiones operativas específicas. También instó a los ministerios de Salud y Defensa a garantizar que los heridos reciban información accesible sobre sus opciones de rehabilitación y sus derechos.
Fuente: The Jerusalem Post.

