Itongadol.- La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, declaró que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, “se ha convertido en un problema en sí mismo” y planteó la posibilidad de impulsar sanciones desde la Unión Europea, en el marco de la guerra en Gaza y el avance de los planes de asentamientos en Cisjordania. Las declaraciones de Frederiksen marcan un endurecimiento de la posición de Copenhague hacia Jerusalem y abren un nuevo frente de presión dentro del bloque europeo.
En una entrevista publicada por el diario Jyllands-Posten, la mandataria danesa, de orientación de centro-derecha, sostuvo que el actual gobierno israelí está yendo “demasiado lejos”, al tiempo que calificó de “absolutamente espantosa y catastrófica” la situación humanitaria en Gaza. “Netanyahu es ahora un problema en sí mismo”, afirmó, asegurando que su país, que ejerce la presidencia del Consejo de la Unión Europea, pretende situar el tema en la agenda comunitaria.
Frederiksen explicó que Dinamarca está dispuesta a considerar distintos tipos de presión sobre Israel, entre ellas sanciones políticas, comerciales o en el ámbito de la investigación científica. En sus palabras, podrían dirigirse contra colonos, ministros o incluso aplicarse a Israel en su conjunto. “No descartamos nada de antemano. Al igual que con Rusia, diseñamos las sanciones para que tengan el mayor efecto posible”, señaló.
Sin embargo, reconoció que la propuesta enfrenta obstáculos internos en la UE. “Somos uno de los países que quiere aumentar la presión sobre Israel, pero todavía no hemos obtenido el apoyo de los demás miembros”, admitió. La política danesa subrayó que su intención es alinear a la mayor cantidad de socios posibles, aunque no todos los países europeos han mostrado disposición a dar un paso tan drástico.
Frederiksen también apuntó contra el anuncio de un nuevo proyecto de asentamientos en Cisjordania, que ha generado rechazo internacional y que el Reino Unido calificó recientemente de “flagrantemente ilegal”. Para la primera ministra, esta política refuerza la percepción de que Israel está escalando las tensiones en lugar de buscar salidas negociadas.
A diferencia de otros gobiernos europeos, Dinamarca no ha reconocido oficialmente al Estado palestino, aunque mantiene su postura a favor de una solución de dos Estados. En este contexto, Frederiksen busca marcar un perfil activo durante el semestre en que su país preside el Consejo de la UE, tratando de convertir la situación en Gaza y Cisjordania en un tema prioritario de debate entre los Estados miembros.
Las declaraciones de Frederiksen se suman a la creciente presión internacional sobre Israel, que enfrenta críticas no solo por su campaña militar en Gaza sino también por la expansión de los asentamientos en Cisjordania. Mientras tanto, Jerusalem insiste en que su accionar responde tanto a la necesidad de neutralizar a Hamás como a garantizar su seguridad frente a múltiples frentes de amenaza.
El debate sobre sanciones dentro de la Unión Europea promete ser un terreno complejo. Hasta ahora, los 27 miembros han mantenido posiciones divididas sobre cómo responder a la ofensiva israelí y a la crisis humanitaria en Gaza. Aunque algunos países —como España e Irlanda— han avanzado en el reconocimiento del Estado palestino, otros se muestran reticentes a adoptar medidas que puedan tensar aún más sus relaciones con Israel.
En este escenario, las palabras de la primera ministra danesa adquieren un peso simbólico y estratégico: sitúan a Netanyahu en el centro de la controversia diplomática europea y ponen sobre la mesa la posibilidad de medidas concretas contra Israel, algo que hasta ahora la UE había evitado. El resultado dependerá de si Frederiksen logra reunir apoyos suficientes para transformar sus declaraciones en acciones efectivas dentro del bloque.

