El Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset se reunirá la próxima semana para llevar a cabo su primera discusión sobre el polémico proyecto de ley de reclutamiento de judíos ultraortodoxos desde el cambio de su presidencia. La sesión estará presidida por el nuevo titular del comité, el diputado Boaz Bismuth (Likud), quien reemplazó recientemente a Yuli Edelstein tras una creciente crisis política dentro de la coalición.
Los legisladores fueron notificados que el martes debatirán los próximos pasos para avanzar con el proyecto de ley impulsado por el gobierno, que busca establecer un marco legal para eludir el servicio militar obligatorio entre amplios sectores de la comunidad haredí, tradicionalmente exentos.
El tema ha generado profundas divisiones dentro del oficialismo. El mes pasado, el partido Judaísmo Unido de la Torá (UTJ) abandonó formalmente la coalición luego de recibir un borrador del proyecto redactado por Edelstein, al que acusaron de violar los términos de un compromiso alcanzado en junio. A esa decisión se sumó Shas, aunque ambos partidos siguen integrando de facto el bloque de gobierno.
El texto impulsado por Edelstein incluía sanciones severas para quienes se nieguen a cumplir con el servicio militar o con alternativas de servicio nacional: revocación del carnet de conducir, prohibición de salir del país, veto para acceder a empleos públicos, eliminación de subsidios estatales para la compra de vivienda, y pérdida de beneficios sociales como descuentos en transporte público, pagos al Seguro Nacional y tarifas eléctricas.
Para calmar las tensiones con los partidos ultraortodoxos, el Likud promovió esta semana la sustitución de Edelstein por Bismuth, quien, según informó el medio Ynet, planea presentar una nueva versión del proyecto en las próximas semanas. Además, tiene previsto mantener reuniones durante el actual receso parlamentario, con el objetivo de acelerar su tratamiento cuando el Knesset retome sus sesiones en octubre.
Este mismo miércoles, Bismuth se reunió con reservistas para discutir el alcance de la futura ley, mientras el debate sobre el reparto equitativo de la carga del servicio militar sigue polarizando a la sociedad israelí y amenazando la estabilidad de la coalición gobernante.

