Itongadol/Agencia AJN (Por Yoav Zitun y Ron Crissy/Yedioth Ahronoth).- Mientras continúan las conversaciones sobre un acuerdo por los rehenes israelíes, un obstáculo lo impide: la retirada del eje Morag, entre Rafah y Khan Yunis. Hace unos tres meses, cuando el primer ministro Benjamin Netanyahu reveló las operaciones de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) para tomar el control de ese eje, lo definió como el «segundo eje Filadelfi», y al sur del mismo, sobre las ruinas de Rafah, Israel anunció su intención de establecer una «ciudad humanitaria».
Esa «ciudad» que Israel pretende construir es en realidad un gran complejo civil que concentrará a la población de Gaza y la separará de Hamás. En el contexto de ese plan, Israel anunció que su ambición es mantener el eje Morag en manos de las FDI en cualquier caso. Hamás, por su parte, exige la retirada israelí de ese eje y, debido a la insistencia de ambas partes en el asunto, aún no se ha llegado a un acuerdo para liberar a los rehenes.
El objetivo del gobierno para retener el eje Morag, incluso después de un acuerdo, es filtrar y revisar a los cientos de miles de palestinos que regresarán, voluntaria o forzosamente, a las ruinas de Rafah, que será una «ciudad humanitaria libre de terroristas». Se supone que esos controles se realizarán en puestos con soldados de las FDI a lo largo del eje. Sin embargo, en la mayor parte de Rafah no queda una infraestructura para viviendas, ni siquiera para viviendas mínimas, tras la guerra en la zona del último año, por lo que el gobierno pretende establecer allí infraestructuras alternativas similares a campos de refugiados, con edificios móviles y tiendas de campaña. Una retirada del eje Morag, incluso parcial, constituiría en la práctica una concesión que repetiría el fracaso del eje Netzarim, que Israel también abrió en el acuerdo anterior para el regreso de masas de palestinos a la ciudad de Gaza, y con ellos, de miles de terroristas de Hamás.
La toma del eje Morag, en cuya zona las FDI ya habían maniobrado el año pasado, fue llevada a cabo por la División 36 y tenía como objetivo, entre otras cosas, rodear a la Brigada Rafah de Hamás, aumentar la presión sobre esa organización terrorista y alcanzar lugares donde las tropas no habían operado anteriormente. En aquel momento, las FDI pretendían mantener la ambigüedad respecto de las actividades en ese eje, pero el primer ministro reveló: «Las FDI están tomando territorios y nosotros estamos tomando el ‘eje Morag’. Este será el segundo Filadelfi, el eje Filadelfi adicional».
La captura del eje, a lo largo de unos 12 kilómetros desde el antiguo cruce de Kissufim hasta la costa, les llevó a las tropas unos días, prácticamente sin resistencia. Sin embargo, desde entonces, los combatientes que controlan el eje se han dedicado a dos misiones, ninguna de las cuales incluye un ataque contra Hamás para derrotarlo: algunos se dedican a defenderse en los puestos de avanzada temporales establecidos a lo largo del eje, en su mayoría de forma estática, y el resto a asegurar la llegada diaria de cientos de miles de palestinos a los complejos de distribución de alimentos cercanos, mientras se enfrentan violentamente con las multitudes que asaltan los centros de distribución.
El eje Morag separa la ciudad más grande de la Franja, Khan Yunis, incluida la cercana ciudad de Mawwasi, habitada por desplazados, de la destruida ciudad de Rafah, donde persisten los últimos focos de resistencia de terroristas y algunos miles de gazatíes. El primer ministro ha explicado la importancia de mantener el eje, señalando que su objetivo es «desmembrar la Franja y aumentar la presión para que nos entreguen a nuestros rehenes. Cuanto más se resistan, más aumentará la presión».
Durante los días de la toma del eje, las autoridades de defensa también dejaron en claro que el objetivo del avance sobre el terreno era lograr la liberación de los rehenes. El jefe del Estado Mayor, teniente coronel Eyal Zamir, declaró: «Lo que detendrá el avance es la liberación de los rehenes. Su liberación les permitirá a nuestras fuerzas regresar a las posiciones iniciales y continuar las negociaciones». El entonces jefe del Shin Bet, Ronen Bar, añadió: «El propósito de la maniobra y la toma del terreno es dejarle en claro a Hamás que seguirá pagando el precio mientras los rehenes no sean devueltos».
Pero ahora, la organización terrorista habría aceptado una liberación de rehenes como parte de un plan actualizado e Israel sigue insistiendo en no retirarse del «segundo eje Filadelfi». Esta decisión, que llega tras las declaraciones de Netanyahu y del ministro de Defensa, Israel Katz, quien previamente declaró que «todo Rafah será evacuado y se convertirá en una zona de seguridad», señala efectivamente el objetivo secundario del escalafón político en las operaciones militares, más allá del relacionado con la presión sobre Hamás: conquistar y retener territorios en la Franja.
El eje Morag obtuvo su nombre por motivos de marca política. Morag era una comunidad israelí que estaba en esa misma zona, cerca de la costa sur de la Franja de Gaza, hasta la retirada israelí de la Franja hace 20 años. El motivo de la marca política del eje se debería al deseo de varios ministros, entre ellos Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, de reasentarse en Gaza. A ello se sumaron las claras declaraciones del ministro Katz de que «la conquista del territorio» es un objetivo y no solo un medio.
Netanyahu insistió durante muchos meses en permanecer en el eje Filadelfi original, el que separa el sur de la Franja de Egipto y que también controla el cruce de Rafah. En aquel momento, insistió en ello incluso a costa de no avanzar en el acuerdo por los rehenes y en contra de la postura de las fuerzas de seguridad, que habían dejado en claro que retomar el control del eje sería rápido. El periodista de Yedioth Ahronoth e Ynet Ronen Bergman publicó que el eje Filadelfi fue uno de los cambios que Netanyahu incluyó en el «documento de aclaración» de julio del año pasado.
El eje Netzarim, que dividía la Franja desde el sur de la Ciudad de Gaza entre norte y sur, también fue objeto de controversia durante el último acuerdo por los rehenes. Pero a diferencia de la situación actual, las FDI se retiraron parcialmente del eje en ese momento, permitiendo que unos 800.000 palestinos regresaran al norte de la Franja sin inspección, y principalmente a la Ciudad de Gaza. El Ejército estima que al menos diez mil terroristas de Hamás también regresaron y se establecieron en la Ciudad de Gaza con ellos.
Ahora, el principal punto de desacuerdo entre Israel y Hamás, lo que está retrasando el acuerdo por los rehenes, está referido a la retirada de las FDI de la Franja. Según una fuente de la delegación israelí en las conversaciones de Doha, «debemos recordar que, en última instancia, se trata de una organización terrorista y es imposible saber cómo se comportará».
El canal saudita Al-Hadath informó que el punto de desacuerdo calificado como «principal» es, como se dijo, la intención de Israel de mantener el eje Morag y la zona al sur del mismo. La cadena británica Sky News informó sobre el tema que las actividades del fondo de ayuda estadounidense también se verán afectadas, ya que no podrá operar en la Franja en zonas donde no haya presencia de las FDI. Se estima que otras organizaciones internacionales de ayuda ocuparán su lugar.

