Itongadol/Agencia AJN.- Para los amantes del ídish en Nueva York, el concierto realizado en el SummerStage de Central Park fue una noche para el recuerdo.
Presentado como el singalong en ídish más grande del mundo, el evento, producido por el Teatro Nacional Ídish Folksbiene, reunió a casi 2.500 personas en una velada que combinó música tradicional, cultura judía y un ambiente festivo y enérgico.
La dirección artística estuvo a cargo de Zalmen Mlotek, junto al director asociado Motl Didner, y contó con un elenco de reconocidas figuras de la música ídish como Eleanor Reissa, Daniel Kahn, Joanne Borts, Lea Kalisch y Riki Rose, entre muchos otros. Los músicos fueron acompañados por la banda Klezmer Brass Allstars, liderada por Frank London.
Mientras los artistas interpretaban canciones clásicas del repertorio ídish, las letras se proyectaban en pantallas con transliteración en inglés y traducción, facilitando la participación del público. Y este no se hizo rogar: el entusiasmo fue palpable, especialmente entre los más jóvenes.
A diferencia de otros conciertos de música ídish —donde predominan los adultos mayores—, este evento tuvo una presencia notable de personas de entre 20 y 30 años, que llenaron el lugar de aplausos, silbidos y energía casi propia de un recital de rock. Incluso quienes al principio se mostraban tímidos o escépticos frente a canciones como Tumbalalayka, terminaron acompañando con palmas y sonrisas.
Pero más allá de lo musical, el evento tuvo un fuerte componente emocional. En un contexto de creciente antisemitismo en Estados Unidos y Europa, y en momentos donde muchos judíos eligen no participar de eventos visibles por temor, fue conmovedor ver a miles de personas reunidas para cantar en ídish con orgullo.
El comediante Modi, presente en el evento, bromeó diciendo que ver a tantos judíos cantando en ídish juntos era señal de que el Mesías estaba cerca —provocando una ovación del público. Ese mismo sentimiento se intensificó cuando los artistas interpretaron «Am Israel Jai», la emblemática canción hebrea compuesta por el rabino Shlomo Carlebach en los años 60. Muchos se pusieron de pie, cantando y balanceándose al ritmo, en un momento de comunión y orgullo colectivo.
El cierre del concierto también fue significativo. El músico Daniel Kahn interpretó su versión en ídish de This Land is Your Land (Esta tierra es tu tierra), un gesto en favor de los inmigrantes en EE. UU. que enfrentan deportaciones. Luego, el público fue guiado en «Un mir zenen ale brider» (“Y todos somos hermanos”), una canción de paz que cerró la noche con un mensaje de unidad.
El evento fue grabado por la escritora y publicista Shira Dicker, quien capturó el espíritu vibrante y esperanzador del concierto en un video que ya circula por redes sociales.

