Itongadol/Agencia AJN.- A 636 días de la Masacre del 7 de Octubre, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, fue recibido afectuosamente en Ofakim, donde se dio uno de los episodios más cruentos del ataque masivo de terroristas palestinos liderados por Hamás.
El jefe de gobierno y su esposa, Sara, visitaron la estratégica ciudad de «heroísmo, resiliencia y determinación», ubicada a unos 25 kilómetros de la Franja de Gaza, que pagó un alto precio, con 53 muertos, rehenes civiles y escenas de resistencia urbana, tuiteó.
«Aquí se presenciaron actos de heroísmo supremos por parte de hombres y mujeres que se enfrentaron al mal en los momentos más difíciles. Personas comunes que se convirtieron en héroes», destacó Netanyahu.
«Nuestra fuerza de voluntad es mayor que la de ellos. Nuestra fuerza de lucha es mayor. Pero, sobre todo, nuestra fuerza espiritual los vence. Gracias a este espíritu, el Pueblo de Israel sigue venciendo», remarcó.
«Inclinamos la cabeza en memoria de los caídos y prometemos: recuperaremos a todos nuestros rehenes, derrotaremos a todas las ramas del terrorismo y fortaleceremos a Ofakim y todas las localidades del sur», cerró el primer ministro.
Conocida por su fuerte presencia policial y por alojar a muchos agentes de seguridad retirados o en actividad, Ofakim fue uno de los principales blancos del ataque.
Entre los caídos se encontraba el comandante de la Policía local, Jayar Davidov, quien murió en un tiroteo junto a otros tres oficiales mientras intentaban frenar la avanzada de los terroristas.

El ataque comenzó en las primeras horas de la mañana, cuando células de Hamás ingresaron a la ciudad, abrieron fuego contra viviendas particulares y tomaron rehenes.
Testimonios de residentes relataron escenas de guerra: enfrentamientos en las calles, policías y civiles luchando hombro a hombro y familias escondidas durante horas mientras escuchaban disparos y explosiones.
La respuesta de las fuerzas de seguridad israelíes no se hizo esperar: tropas especiales ingresaron a Ofakim y tras intensos combates recuperaron el control de la ciudad el 8 de octubre.

Las imágenes que dejaron los combates -vehículos calcinados, ventanas perforadas por disparos, muros con impactos de cohetes- son testimonio del nivel de violencia desplegado.
La elección de Ofakim como blanco no fue casual: como una ciudad con una alta densidad de efectivos de seguridad, el ataque buscó golpear el corazón de la estructura defensiva local, generar pánico y provocar una respuesta caótica.
La ciudad, sin embargo, mostró una férrea resistencia y sus habitantes destacan la valentía de los oficiales que cayeron en combate.

Hoy, Ofakim recuerda a sus muertos y se reconstruye lentamente, mientras el país entero intenta comprender las fallas que permitieron una incursión tan profunda y dolorosa.

