El primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, de Hamas, pidió hoy que se extiendan las negociaciones para resolver el conflicto por el soldado israelí secuestrado e instó a los militantes de Gaza a no matarlo.
Tres facciones en Gaza, entre ellos el brazo armado del grupo islámico Hamás, en el poder, habían dado a Israel hasta las 06:00 hora local (03:00 GMT) para realizar el cambio, diciendo que son responsables de la vida del soldado capturado.
Israel reiteró que no negociará con los grupos de activistas y el periódico Maariv informó de que el Gobierno dio al Ejército luz verde para lanzar una incursión en el norte de Gaza.
El estado judío pareciera evitar el lanzamiento de un ataque mayor debido a los llamamientos a la moderación realizados por Estados Unidos y las potencias occidentales.
La más pequeña de las organizaciones, el hasta ahora desconocido Ejército Islámico, dijo que no dará más informaciones sobre el cabo Gilad Shalit, de 19 años, después de que Israel rechazara el ultimátum.
Shalit fue capturado el 25 de junio durante una incursión fronteriza.
«Muera o no, no daremos más información sobre el destino del soldado», dijo el portavoz Abu al Muthana.
Pero luego aclaró: «Nosotros no matamos cautivos. El Islam requiere que tratemos a los cautivos bien y justicia».
Tras rechazar el acuerdo, Israel lanzó su primera ofensiva en Gaza desde que se retiró de la zona el año pasado, y desplegó tropas y blindados para una posible expansión de su operación terrestre.
Fuentes de seguridad palestinas dijeron que Israel incrementó el número de vehículos blindados en la frontera norte de la Franja de Gaza.
Un ataque aéreo nocturno israelí contra el norte de Gaza mató a un extremista e hirió a otros dos, que según el Ejército estaban colocando bombas.
En la ciudad de Gaza, misiles israelíes alcanzaron la Universidad Islámica, un baluarte de Hamás. El Ejército dijo que había atacado un edificio usado por Hamás para planear atentados.
Israel también sugirió que podría asesinar a líderes de Hamás, cuyo gobierno sufre un embargo internacional de ayuda cuyo levantamiento depende de que Shalit sea liberado.
Los grupos activistas primero pidieron a Israel la liberación de 400 mujeres y menores palestinos prisioneros a cambio de información sobre Shalit.
Las Brigadas Izz el Deen al Qasam de Hamás, los Comités de Resistencia Popular y el Ejército Islámico demandaron la liberación de 1.000 prisioneros.
A menos que se cumplan sus demandas, las facciones dijeron que «el enemigo será completamente responsable por las consecuencias futuras».

