El Gobierno manifestó ayer su firme rechazo a los dichos del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, que llamó a «borrar del mapa» a Israel.
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«El gobierno argentino manifiesta su preocupación por expresiones contra el Estado de Israel que habría formulado el presidente de Irán. Ellas son contrarias al propósito de convivencia pacífica que debe inspirar a todos los miembros de la comunidad internacional», indicó la Cancillería en un comunicado oficial.
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Esas expresiones «merecen el firme rechazo de la Argentina, que reitera su invariable posición respecto del conflicto de Medio Oriente y renueva la exhortación a todas las partes para avanzar sin demora hacia una solución justa de todas sus diferencias», agregó.
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La Argentina fue blanco en la década del 90 de dos atentados contra sedes israelíes. El primero ocurrió en marzo de 1992 cuando una bomba destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires y mató a 29 personas. Dos años más tarde, en julio de 1994, un coche bomba explotó frente al edificio de la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA) y dejó 85 muertos. Ninguno de los ataques ha sido esclarecido.
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Por su parte, el ex jefe de la SIDE Miguel Angel Toma señaló: «Frente a la convocatoria a un genocidio por parte del gobierno de Irán, un eje de la acción del gobierno de Néstor Kirchner debe ser la necesidad moral de desclasificar y hacer público el informe sobre el atentado a la AMIA, elaborado por la SIDE en 2003». Agregó: «Allí quedó claramente demostrada la responsabilidad en el planeamiento y ejecución del dicho atentado por parte del gobierno de Irán».
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Toma añadió que «Irán demostró ser un Estado terrorista y por ende la comunidad internacional debe tratarlo como tal». El ex jefe de la SIDE agregó que «del informe surgió que el atentado a la AMIA fue autorizado por el Superior Tribunal Islámico, cuya máxima autoridad es el ayatollah Ali Khamenei».

