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Todos bajo la misma Sucá ( cabaña)

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La festividad de Sucot, que cierra el mes de Tishrei, el primero de los meses del calendario judío, es especial por varios motivos. En contraposición a Rosh Ha shaná y de Iom Kipur, el Año Nuevo y el Día del perdón, pertenece Sucot a las tres fiestas de peregrinación, en las que se iba a pie a Jerusalem. Las otras dos son Pesaj, la Pascua judía y Shavuot o Pentecostés.

En esta como en ninguna sobresale y se recalca la participación de la naturaleza en su ambiente, en su espiritualidad y en los preceptos que se deben cumplir en ella.

En contraposición a Rosh Ha Shaná y el Día de Kipur donde se resalta el juicio y la instropección interna junto al balance de las buenas y malas acciones . El motivo principal de Sucot es la alegría . Tres veces se cita en la Biblia la orden de la alegría y justo es en Sucot.

De manera parecida se reflexiona en más profundidad sobre el significado de la festividad, la cual nos ayuda a entender la profunda esencia interior dela alegría verdadera.

Dos mitzvot, preceptos fundamentales tenemos en Sucot y en ambas no dice la Torá que debemos salir de la rutina, dejar el reloj de la vida y las corridas y locuras diarias, unirnos con la maravillosa naturaleza y de esta manera llegar a la verdadera alegría.

Los preceptos de la Sucá

En los preceptos de Sucot se exige al hombre salir de la comodidad de su casa, de la calidez y abrigo y por 7 días vivir bajo el cielos. Sólo el vibrar de la tela y los vestidos de fiesta sencillos y simples de arriba la protegen . En el sentido religioso hay aquí una medida de seguridad en todo lo que protege con sus alas a su pueblo.

Pero también en el sentido general hay también una moraleja profunda . Cada uno de nosotros tiene en su. A veces esta seguridad no trae como consecuencia construir alrededor nuestro altas murallas que nos separan de los demás, entre nosotros y la naturaleza .

Este sentimiento de auto encierro y auto concentración en todo lo cercano a nosotros influye también en el cuidado personal. La seguridad personal nos lleva a nosotros a juzgar en una medida falsa la riqueza y el patrimonio, según el catálogo equivocado, según su posición social o financiera.

Hay una semana al año en la que todos somos iguales, estamos todos en la misma posición, somos todos libres de la fortaleza de la naturaleza de un lado y los problemas de conciencia del otro . Donde no se abrevan sobre las incitaciones de la tecnología y el avance. En la Sucá todos estamos afuera, en la naturaleza, bajo el cielo.

Estamos más libres, más liberados y abiertos a recibir al otro. Justo luego de los «Iamim Noraim», «Los Días terribles», los que van entre Rosh Ha Shaná y Iom Kipur donde limpiamos nuestro interior espiritualmente y nos purificamos con nuestro auto balance. Estamos más refinados suficientemente para recibir al prójimo sin prejuicios y sin cuentas económicas.

La Sucá se preocupa para que una vez al año estemos en el foco correcto, que entendamos que las mismas murallas son algo pasajero y que verdaderamente somos iguales, estamos todos bajo la misma posición y tenemos que intentar todos nosotros recibir de la naturaleza y de la creación las fuerzas verdaderamente espirituales que nos alimenten a todos para el próximo invierno ( boreal) .

En este punto es más fácil unir los lados espirituales que tenemos nosotros y relacionarnos nuevamente a la gente que más queremos y por otro lado al creador del mundo.

El Precepto de las cuatro especies

Para completar a la Sucá, viene y está el precepto de la cuatro especies, el Etrog o cidra, el Lulav o palmera, la Arava o sauce y la aravá o mirto .

Según nuestros sabios, las cuatros especies representan a cuatro tipos de hombre existentes en la sociedad .

El Etrog tiene gusto y aroma, representa al justo, al que estudia y cumple Torá y hace buenas acciones . El Hadas, sólo tiene aroma, es un hombre con Torá y sin buenas acciones . El Lulav, sólo tiene gusto, la palmera y su fruto el dátil es un hombre que hace buenas acciones, pero no cumple ni observa la Torá y la Aravá no tiene ninguna de las cualidades, es un hombre falto de Torá y ausente en las buenas acciones.

En toda sociedad existen estos tipos de persona . Empezando por el hombre que aporta también a lo espiritual y a los hechos y hasta aquellos hombres que no aportan nada .

Nuestro primer instinto a los que están al margen y valorar a los más fuertes .

El precepto de las cuatro especies nos ordena poner a todos juntos, sólo así se cumple el precepto . No debemos negar a ningún hombre, no rechazamos a nadie, por el contrario,
el camino del judaísmo se perfumará desde la Aravá al aroma del Etrog, así podremos elevar juntos a toda la sociedad .

El precepto de las cuatro especies y la sucá abren ante nosotros la posibilidad al otro según sus acciones y no según los prejuicios . Nos empujan a una sociedad mejor, con más igualdad, justicia, una sociedad en la que una vez al año nos abrimos al prójimo y juntos uniremos las fuerzas frente al duro invierno ( boreal) que se aproxima.

Este es el camino para llegar a una alegría verdadera, alegría en la que yo pienso en el otro y no sólo en mi mismo . Una alegría que me ayuda a entenderme mejor a mi y mi rol en la sociedad toda. Una alegría en la que la espiritualidad y la reflexión interna son centrales y no sólo una alegría del cuerpo y el goce de los sentidos solamente.

Por El Rab. Jagai Gross
Fuente: Maariv
Traducción: Alejandro Dubesarsky

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