Itongadol.- En un viaje al Estado de Israel en 2016, Iton Gadol visitó la fábrica de plantines del KKL ubicada en el centro del país. Allí, se efectúa una importante tarea que permite combatir la deforestación causada por los incendios a través de la siembra de unos 600 plantines por día que serán los futuros árboles.
El cultivo de plantas y el mantenimiento en Israel es una ciencia y un arte. Tres viveros de árboles y plantas del KKL, se encuentran en las regiones del sur, norte y centro del país, son laboratorios donde las diferentes especies de árboles y plantas que se cultivan para los bosques de Israel y los espacios abiertos, parques, escuelas, áreas verdes urbanas, bases militares, etc.
Cada uno de los 3 viveros del KKL, que son técnicamente parte de la División de Forestación del KKL, se adaptan a las necesidades específicas y a las condiciones climáticas de la región en la que se encuentra – norte, sur y centro de Israel.
“El programa para empezar a sembrar empieza en diciembre, lo hacemos todos los años porque no podemos dejar un lugar sin árboles, porque acá son muy frecuentes los incendios. Los árboles que se plantan, se riegan durante los primeros años para que puedan sobrevivir y es el motivo por el cual se establecen lugares en base al proyecto de trabajo del Keren Kayemet. Parte de la plantación la hacen los turistas que llegan y acá los mantenemos durante la primera época”, destacó el director del vivero de Eshtaol, Nir Madián.
“Las semillas que nosotros plantamos son de acá, de Israel, para que sean árboles que estén adaptados al clima local. Tenemos un mapa con GPS, para encontrar el árbol del que ir a sacar la semilla”, puntualizó.
El Departamento de Forestación del KKL está dividido en tres zonas: norte, centro y sur. “Nosotros estamos en el centro. El país es chico, pero si gran parte del territorio se incendia, no se siembra de hoy para mañana. Se tiene que dejar descansar la tierra”, resaltó Madián. “Acá hubo un incendio el 12 de agosto de 2012. Se quemó todo, casi mil dunas. Además, tenemos mangas de plástico que tienen la función de dar sombra y proteger que los plantines no sean comidos por animales silvestres.”
“Los israelíes se acercan con frecuencia al centro de Forestación del KKL para realizar sus plantaciones: lo hacen como tradición, como parte de la cultura. Desde niños de jardines de infantes, chicos ciegos, chicos enfermos o hasta ancianos, todos quieren plantar su árbol en el Estado de Israel. Incluso para la festividad de Tu Bishvat hay lugares específicos para la plantación”.
Por otra parte, explicó el director, cómo mejoraron la eficiencia en la fabricación de los plantines: “Lo que importa en definitiva es la calidad de los plantines. Queremos que crezcan de forma fuerte y no se mueran. Nosotros podemos fabricar millones de plantines, en los últimos años cambiamos la maquinaria que veníamos usando”.
“Antes no existían los teléfonos, no existía la tecnología y cada uno hacía lo que quería. Cada uno cultivaba, ponía las semillas en la tierra, echaba agua y esperaba que creciera una torre. En el 60 por ciento de los casos tenía éxito, pero ¿qué pasaba cuando no tenía éxito? En esos casos hacía una siembra un poco más cargada: en vez de plantar dos semillas por metro, plantaba cuatro. El problema es que en una gran parte del territorio crecían cultivos y en la otra parte no había nada. A partir de allí, dijeron: Tenemos que aprovechar mejor la tierra de cultivo. Pero no por debajo de la tierra, sino por encima de ella. ¿Cómo hicieron? Tomaban unas bolsas de plástico, las abrían, las llenaban de tierra y plantaban la semilla ahí. Estas bolsas después se plantaban en el bosque. Ahora, cuando quisieron hacer eso se dieron cuenta de que la tierra no era buena. Y eso es un problema, porque para incrementar la producción de plantines en un territorio extenso, se requiere de unos mil trabajadores y más de dos mil horas de trabajo. Nosotros éramos sólo 88 personas”, detalló.
“De poner las bolsas con tierra y agua plantadas, pasamos a plantar directamente en cajas. Cambió el sistema para efectivizar todavía más los resultados. Con ese nuevo sistema, los trabajadores pasaron de plantar de unos 80 o 100 plantines por día a unos 600. Siempre trabajamos pensando en cómo mejorar los cultivos y cómo optimizar el tiempo de siembra”, sostuvo.
Asimismo, Nir Madián explicó cómo se hacen los plantines: “Este sistema lo empezamos a implementar hace unos 10 o 15 años, pero antes estaban las bolsas, y antes estaba la siembra directa en la tierra. Decimos que esto es mejor, porque es más rápido. Tenemos materia orgánica que viene del bosque (vegetales, tierra, raíces). Si lo dejás en reposo durante unos 5.000 años, esto se convierte en carbón vegetal. Estas piedras molidas se meten al horno con 1.000 grados Celsius durante tres horas. Luego, nosotros mezclamos esas piedras en la tierra para que tenga más espacio para respirar, le agregamos agua y hacemos la mezcla. Una vez que tengo la mezcla y las semillas, lo pongo todo en una caja y lo llevo a plantar. Antes de plantar tengo que verificar si está en buen estado, así que lo llevo al vivero. Cuando se termina con el procedimiento, ya tenés el plantín”.
En su recorrido por el vivero, Iton Gadol también dialogó con Eran Sawady, responsable de Taetz, un sitio dedicado al turismo, con sistema de riego por computadora, y que posee especies nativas muy importantes, como el algarrobo natural.
“Cada árbol es un tesoro para nosotros, pero puede venir un animal que lo coma o puede ocurrir que se seque. Por eso no nos podemos comprometer con un árbol específico, sino contribuir a que se forme el bosque. Nuestra estadística es que el 90 por ciento de los árboles sobreviven, ese es nuestro éxito. Antes, sólo lo hacía el 40 por ciento”, afirmó Sawady.
Si alguien llega de visita desde America Latina y quiere plantar un árbol, Sawady se encarga de que esté la bandera del país que llega, que esté en condiciones el lugar y les cuenta la historia del Keren Kayemet.
Para inscribirse, se debe entrar a la página del KKL America Latina (www.kklweb.org) y presionar dónde dice "donar un árbol para plantar". "Es una experiencia para cualquier turista y no sólo son bienvenidos, sino que estamos muy agradecidos de que vengan”, concluyó.
La “nursery” de Esthaol recientemente suministró árboles jóvenes para el Parque Ariel Sharon en las afueras de Tel Aviv, ayudando a crear un pulmón verde para el centro urbano más grande de Israel. El vivero Esthaol también proporciona árboles para ocasiones especiales, incluyendo la plantación de árboles de jefes de estado, embajadores y otras personalidades, para conferencias y ferias y mucho más.

