Itongadol/AJN.- Durante su más reciente visita a la Ciudad de Buenos Aires, el rabino israelí Aharon Tzohar conversó con la Agencia Judía de Noticias (AJN) sobre diversos aspectos inherentes a Halutza, la región cercana al punto de unión de las fronteras del Estado de Israel con la Franja de Gaza y Egipto, donde desde hace menos de una década se está desarrollando un nuevo yishuv planificado para cuatro poblados, de los cuales ya tres están en pleno desarrollo: Navé, Bnei Netzarim y Shlomit.
Aharon Tzohar es un joven rabino que, además de enseñar en la yeshiva Mercaz Eliahu en Navé, es el responsable local del proyecto Halutza; un yishuv identificado con el sionismo religioso, cuyos pobladores habitaban en Gush Katif, zona al sur de la Franja de Gaza que comprendía un grupo de 17 asentamientos israelíes que fueron desmantelados y entregados a la Autoridad Palestina como parte del Plan de Desconexión israelí de 2005.
Tzohar explicó que la zona era conocida como Arenas de Halutza, debido a que allí sólo “había arena y más arena” y nunca hubo población hasta que ellos decidieron afincarse en el lugar. “El habernos establecido en las Arenas de Halutza, se debe en gran parte a la acción coordinada entre el gobierno israelí y el Keren Kayemet Leisrael (KKL), tano de Israel como de sus miembros del mundo, entre ellos los de Argentina”, aclaró. “Cuando se llegó a Halutza, por la arena no se pudieron construir casas. Hubo que hacer caminos, construir casas, instalar luces, y el gobierno lo hizo, pero no puede hacer todo lo que se necesita para tener una mejor calidad de vida y ahí fue donde apareció el KKL”, agregó.
Respecto a la actividad que están desarrollando, Tzohar señaló que tienen “una agricultura muy importante: papas, zanahorias, hortalizas orgánicas, además de una escuela secundaria para niñas de todo el país, y la yeshiva más grande de Israel para jóvenes que culminan el secundario y desean prepararse espiritualmente antes de enrolarse en el ejército”. La yeshiva recibe unos 800 pedidos de inscripción anuales, de los que sólo 150 ingresan en base a tres parámetros: ratzón (actitud), emuna (fe), shituf peula (cooperación). Esos tres requisitos son “los mismos que tenemos los habitantes de Halutza,porque desde que se fundó se necesitaron esas tres cosas: la fe y la actitud que nos hizo establecer ahí, y la cooperación, el sentirse uno más y poder trabajar en equipo, por eso logramos lo que se logró”, afirmó.
Si bien Halutza parece un lugar ya establecido, se está proyectando el levantamiento de un cuarto yishuv, próximo a construirse. “En total, el terreno está preparado para 5.000 familias – unas 30.000 personas- y estimamos que se completará entre los próximos 10 a 20 años”, indicó Tzohar. “Vivimos muy cerca de Gaza, a 7 kilómetros, y la ciudad más cercana es Beersheva, a uno 40 minutos de viaje en automóvil. Para vivir allí tenemos que tener lugares muy lindos para nuestros hijos, parques, también lugares seguros y ampliar nuestra actividad económica. Esa es la segunda etapa, que incluye la expansión de la agricultura, construcción de caminos y lugares para desarrollar una vida social”, remarcó.
Los amigos del KKL de Argentina también colaboraron en la construcción de un parque, un oasis en medio del desierto al sudeste de Navé, llamado Parque 503 de Argentina; y con la construcción de cinco refugios que faltaban en algunas viviendas. “El KKL de Argentina es un compañero de Halutza, con quien existe una relación mutua”, destacó.
Para Tzohar, todos los avances realizados forman parte de un sueño que sólo se podrá cumplir por completo con la construcción de un gran Beit Haknesset (un Gran Templo) en el centro de Navé, para 2.000 personas, que además se utilice para diversas actividades sociales y culturales. Este proyecto se hace posible nuevamente gracias a la ayuda del gobierno israelí, el KKL de Israel y Argentina.
Por último, consultado por el origen de los futuros habitantes de Halutza, Tzohar contestó: “La respuesta es la misma que le di a mi esposa cuando la lleve a conocer la Yeshiva Mercaz Eliahu y Navé. Ella me preguntó si pensaba que íbamos a vivir ahí. Le contesté que sí, pero no por motivos económicos, porque vivir en Halutza es más barato que en otros lugares, sino porque vivir en Halutza es formar parte de los pioneros actuales, como lo fueron los de 1948 que construyeron Israel. Los actuales y futuros habitantes de Halutza son los jalutzim (pioneros) del siglo XXI, del moderno Estado de Israel”.

