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Multas altas y prisión para los empresarios que sigan haciendo negocios en Shabat

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El rabino Rafael Halperin solía llenar recintos como el estadio Nokia de Tel Aviv durante la época en la que ejerció como una de las luminarias indiscutibles de la lucha americana.

Los expertos en ese deporte todavía recuerdan las más de 15.000 personas que concurrieron el 27 de marzo de 1955 a su legendario enfrentamiento con El Argentino, Antonino Rocca, en el Laurel Gardens de Newmark (Nueva Jersey, EEUU) que acabó en tablas.

Sin embargo, los aproximadamente 10.000 asistentes al acto del pasado lunes no pretendían rememorar sus excelencias atléticas sino escuchar su alegato contra la apertura de comercios en sábado, el día sagrado de la religión judía.

«Estamos iniciando un proceso de una gran importancia económica.Vamos a publicar los nombres de los negocios que abren en sábado y boicotearlos. Los comercios que respeten esa fecha recibirán una pegatina especial. El público ortodoxo no comprará en los negocios que no tengan esas pegatinas.

Pensamos presionar para endurecer la legislación y que se impongan multas más altas y prisión para los empresarios que sigan haciendo negocios el sábado», declaró Halperin, rodeado de decenas de viejos de barbas blancas tocados por el típico sombrero del judío ortodoxo.

La concentración mantuvo las reglas más estrictas de este sector del judaísmo: las escasas mujeres aparecían recluidas en una grada separada y situada a espaldas de la tarima que ocupaba Halperin.

La convocatoria auspiciada por este clérigo millonario de 80 años constituye el inicio de una ambiciosa campaña pro shabbat (así se denomina a la jornada religiosa) ideada por un personaje multifacético que alcanzó una enorme popularidad en EEUU e Israel en la década de los 50 gracias a sus éxitos deportivos.

El joven se había ordenado previamente como rabino y llegó a luchar en la guerra de 1948 que llevó al establecimiento del Estado de Israel.

Siguiendo su especial devoción, Halperin no inició su carrera atlética en Europa, EEUU y Sudáfrica hasta conseguir la aprobación de su mentor religioso, como relata en su autobiografía Estadios de mi vida. De hecho, la principal peculiaridad del luchador fue siempre que antes de cada combate se empeñaba en recitar salmos y nunca se despojaba de su kippa (el típico gorro judío).

Según Dan Parker, un columnista del diario New York Mirror de aquellos años, Halperin llegó a ganar 159 combates seguidos, 32 de ellos en menos de un minuto.

Tras retirarse de la lucha, el rabino, que también es cinturón negro de kárate, se dedicó a tareas tan variopintas como el negocio de los diamantes, la venta de gafas, los restaurantes, la apertura de la primera cadena de lavado automático de coches de Israel y hasta la política. Incapaz de reducir su activismo a una sola faceta, Rafael Halperin demostró ser también un prolífico escritor y entre sus títulos cuenta una enciclopedia de 20 tomos sobre la historia espiritual del pueblo judío.

La presente polémica se suscitó ante la proliferación de centros comerciales que trabajan en sábado y después de que el viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert, reconociera en 2003 que el Ejecutivo había dado órdenes a los inspectores de ignorar la legislación que prohíbe el empleo de judíos en esa jornada.

Halperin asegura que cuenta con el refrendo de los rabinos Yosef Shalom Elyashiv y Ovadia Yosef, guías espirituales de las dos agrupaciones políticas más influyentes del país, Judaísmo Unido de la Tora, ahora en el Gobierno de Ariel Sharon, y el Shas.El propio Yosef acudió a la conferencia de Tel Aviv.

La arremetida de la llamada Fuerza de Choque del Sábado incluye no sólo la recolecta de miles de firmas -según Halperin son ya 234.000 y pretende alcanzar el medio millón- sino acciones tan singulares como la comercialización de una tarjeta de crédito que no funcionaría ese día y que ofrecería descuentos en las tiendas que respetaran la fiesta religiosa.

Durante meses, Halperin ha sufragado la publicación de un anuncio en la primera página de uno de los diarios más influyentes del país, Maariv, en el que proclamaba: «El sábado es para descansar, no para trabajar».

Movimientos similares

«Dios me dio el dinero para que pueda hacer buenas obras y promover el shabbat», declaró a The Jerusalem Post el 2 de diciembre al reconocer que se había gastado ya dos millones de shekels (400.000 euros) en esta campaña. Cantidad ínfima comparada con los 60 millones de shekels (12 millones de euros) que le pagaron recientemente por su conocida cadena de ópticas.

La controversia generada por el comercio en sábado ha provocado que a las acciones de Halperin se unan otros movimientos similares como el Consejo Yahad para las relaciones entre religiosos y seculares, cuyo presidente, Zvi Zameret, aboga sin reparo por «una guerra económica contra los intereses de los empresarios».La mayoría de los centros comerciales del país son propiedad de un grupo de menos de 10 personas.

«Tenemos que entender que el dinero no lo es todo. Estamos perdiendo el carácter judío de nuestro Estado».

LO DICHO Y HECHO

«Luchamos por arrancar el deseo por el becerro de oro. La gente trabaja por amor al dinero»

1924: Nace en Viena (Austria). 1933: Su familia se traslada a la Palestina administrada por Gran Bretaña. 1953: Llega a Estados Unidos y triunfa en la lucha americana. 1955: Más de 15.000 personas asisten en Nueva Jersey a su hoy mítico combate con El Argentino.1990: Lanza en Israel una cadena de tiendas de venta de gafas a precios económicos. Logra rápidamente una enorme popularidad.2004: Inicia la campaña pro shabbat.
Fte Periodista Digital

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