Inicio NOTICIAS Marek Edelman fue el último comandante del gueto judío de Varsovia

Marek Edelman fue el último comandante del gueto judío de Varsovia

Por
0 Comentario

A sus plenos, rotundos 80 años, le cansa el halago -«déjese de honores»-, le cansan las mismas, eternas preguntas, «¿porqué yo y no ellos?», le cansa la terrible historia que lleva a cuestas y que se la recuerden y los años encima y los camaradas que sepultó bajo las ruinas del gueto: Anielewicz, Mira, Ruth… en la hora desolada «colmaron la medida del heroísmo», la lucha suicida que dignificó al Gueto de Varsovia: un anti-Auschwitz. De los cinco jefes del ZOB (la Organización de Defensa Judía), Edelman fue el último comandante del levantamiento y el único en salir con vida. Pero ¿por qué aquella primera vida partisana, apenas unos meses de su juventud, ha de prevalecer sobre su segunda, fructífera vida de célebre cardiólogo? Edelman es el único médico al que se confiaban los líderes de Solidaridad hasta no hace tanto. De nuevo salvando vidas y siempre la pregunta: ¿cuántas más se podían haber salvado? Como en el gueto, no hay porcentajes de salvación: una vida es siempre el cien por cien de la persona que se salva. «Siempre un azar». Un azar dignificado por el combate y la negativa a acabar en Auschwitz.

– Morir como personas o como animales, ¿en ello iba la dignidad?

-Usted ya lo sabe. Quiere que le diga lo que ya sabe, así que pregunte mejor todas las bobadas seguidas mientras pongo un trago y luego hablamos.

– Abril del 43: morir o morir matando, ¿esa era la cuestión?

– No olvide la esperanza de vivir, siempre queda.

– Se juramentaron para no distraerse con la posibilidad siquiera de sobrevivir.

– Pensar bloquea, había que combatir.

– ¿Cómo se combate con la certidumbre absoluta de la derrota?

– Sin pensar, sobre todo sin pensar eso.

– ¿Fue el levantamiento del gueto un «anti Auschwitz»?

– Espere: en Auschwitz también hubo una organización de resistencia y un levantamiento, no está apenas documentado, y piense que la lucha no siempre se puede hacer con armas. Cyrankiewicz, el primer jefe de gobierno tras la guerra, fue uno de los organizadores en Auschwitz. También en Treblinka y Sowibór se alzaron los judíos y consiguieron las armas.

– El fiscal contra Eichmann, en Jerusalén en 1961, reprochó a los judíos no resistir más; otros pueblos no se han hecho esa pregunta.

– Los culpables fueron los nazis y no hay que buscar más. La gente hace en cada momento lo que puede. Le aseguro que el mismo sobrevivir es luchar, hablar tu lengua y tocar música y pensar, mantener la normalidad es una resistencia pasiva, vivir sin comida es heroico. Naturalmente, es mejor disparar contra el enemigo, pero no siempre puedes. En Varsovia estábamos aislados del mundo en un gueto.

– La primera ayuda fueron los «scout» polacos pero, ¿y las armas?

– Al principio no poseíamos armas, teníamos que robárselas a los nazis; o comprárselas. Ellos necesitaban vodka y nosotros podíamos hacerlo; allí dentro del gueto llegamos a hacer de todo. En Auschwitz nunca hubo esta posibilidad. Por cierto, tome un vaso.

-Se ha criticado la resignación judía, ¿lo considera insultante?

– No se puede juzgar, la lucha por la supervivencia se plantea en varios niveles y nadie puede pedir más.

– ¿O es una resignación burguesa, como en Sarajevo, porque la ciudad no sabe combatir?

– No se puede dividir a las víctimas, las bombas caen igual en casa del burgués y del campesino, las tropas entran por igual en ciudades y pueblos. Cuando de verdad amenazan tu vida, luchas por lo que es más importante.

– Judíos, polacos, aliados… ¿vieron el peligro demasiado tarde?

-Siempre se abriga la esperanza de limitar los daños. Judíos y polacos perdieron un año.

– ¿Limitar el fascismo?

– El ser humano piensa que lo que no es lógico no puede ocurrir. El fascismo no era en absoluto lógico, ellos eran visiblemente malos, tenían un poder que no sabían lo que era ni cómo usarlo. El fascismo no entiende la vida humana, ¿cómo un ser puede despreciar y aniquilar la vida humana, lo mismo que él mismo es? Pero, en un momento dado, uno adquiere la conciencia de que, por muy absurdo que sea, lo que está ocurriendo es verdad.

– ¿Tardaron los aliados? Churchill no recibió a Jan Karski, el enviado del gueto; Roosevelt sólo tuvo una reacción humanitaria.

– Tardaron demasiado. El presidente Roosevelt le dijo: creo que todo lo que usted me dice es verdad, pero no puedo creer ese extremo de maldad.

– Zuckerman, el enlace con la resistencia polaca, escribió: «No había Plan B, nunca pensamos en sobrevivir».

– Viviríamos o moriríamos, pero si había que morir lo decidiríamos nosotros o el destino, no un nazi.

– La vida de un judío no valía nada, ¿con el levantamiento elevaron el precio?

– Eres persona cuando eliges.

– ¿Fue un acto de defensa o una llamada al mundo: no miren a otro lado, vean cómo morimos?

– Lo uno y lo otro: vender cara la vida y que nuestra muerte allí dentro fuera visible, para Varsovia y para el mundo. Usted sabe que la guerra tiene otras reglas y otra moral.

– ¿Aún habla con sus camaradas muertos?

– Por favor, no me moleste.

– Hay una obra de teatro sobre sus discusiones de conciencia con los otros jefes caídos ¿Es muy hebreo despachar con los que se fueron?

– Mire, sólo estoy seguro de que ninguno de ellos está aquí con nosotros.

– ¿Sobrevivir fue un milagro, un premio, una condena?

– Sobrevivir es una casualidad. No estabas en aquella esquina sino en otra, el soldado sabía o no disparar, quería o no hacerlo, tenía astigmatismo o no.

– Alguien tiene que sobrevivir para contármelo.

– Entonces el premio es para usted.

– Hanna Krall resume su vida, como jefe partisano o como cardiólogo, en el título de su obra «Echarle un pulso a Dios».

– Traiga que le pongo otro trago y a Dios mejor lo dejamos en paz. Esté o no esté, hay que luchar cada día por cada vida.

– Salvar una vida salva a la humanidad, escribe la Torah.

-Eso está bien dicho.

– Muchos supervivientes abandonaron la fe mosaica ¿Prevención o el pueblo elegido se sintió estafado?

-Yo no lo sé, a mí Dios nunca ha intentado convencerme de nada. Puede que algunos no soportaran la idea de que te den la vida para quitártela con 19 años.

– Se cree que la experiencia de la maldad total hace mejor, ¿Usted lo vio así?

– No, eso no es verdad, porque tienes que adaptarte a la mentalidad del verdugo, a su metodología, para combatirlo y sobrevivir. Hala, ¡brindemos! Mire, la muerte y la vida son un azar y, si usted conoce Sarajevo, allí aún fue más azar o un peor azar.

– En un asedio, ¿cuándo acaba el idealismo y empieza el egoísmo?

– Con el hambre: subvierte todos los valores. Hay que pasarlo para hablar.

– Precisamente desde fuera se piensa, ¿cómo tras lo sufrido por los judíos se erigen luego en represores de los palestinos?

-Supondrá que los que lo sufrieron no sobrevivieron para hacer nada a nadie. Pero en Israel no hay un problema entre judíos y palestinos, hay un problema del mundo árabe, del petróleo y de regímenes que viven del conflicto.

– Tras marchar a Israel, quiso regresar y quedarse en Polonia.

– Alguien tenía que quedarse aquí ¿no? No iban a quedarse con todo los comunistas.

– ¿A cuántas generaciones alcanza la proclama del «Nunca jamás»?

– Usted ve que el mundo no ha mejorado mucho, que fascismo y dictaduras no quieren ceder el paso a un mundo mejor, que hay un nuevo terrorismo individual y ciego; pero esta incertidumbre acabará como los nazis, porque nadie perdura sin creer en el ser humano.

– La iniciativa de Ringelblum, de documentar todo para el futuro, sugiere que ustedes no creyeron en el Reich de los mil años.

– Nada así podría durar y había que documentar lo sucedido para que esa página de la historia no quedara en blanco. Que las nuevas generaciones sepan de qué y cómo defenderse.

– ¿No tenía que ser Auschwitz la gran lección para Europa?

-Europa nunca pensó realmente esto. Lo que sí ha cambiado Auschwitz ha sido la cultura: música, pintura, literatura dejaron de reconfortar al ser humano. Ya no son arte, son ruido.

– ¿Hace sombra Auschwitz a la propia tragedia polaca, el otro pueblo más castigado por los nazis?

-Es inevitable. Pero en Pawiak estaban los polacos por haber hecho algo; en Auschwitz y Treblinka estaban los judíos sólo por serlo.

– En la nota que dejó Zygelbojm en Londres hacía responsables «a todos los aliados por no hacer nada para detener» la Shoah.

– Se hizo muy poco, sí.

– ¿Explica en parte la desconfianza polaca hacia Europa?

– No hay nada tras ello, más allá de que Chirac, con lo que dijo de Polonia, confirmó que es idiota.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat