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Itongadol/AJN.- El presidente de Israel, Reuven Rivlin, y la presidenta de la Corte Suprema, Miriam Naor, expresaron su preocupación ayer acerca de los crecientes pedidos de políticos de que haya reformas judiciales, según informó el medio israelí Yisrael Hayom.
Rivlin, quien habló en el evento que organizó en su residencia en Jerusalem, dijo que una ley que permita que la Knesset, parlamento israelí, rechace decisiones de la Corte Suprema de Justicia “sobrepasaría a los parlamentarios y resultaría en un sobrealcance legislativo que actuaría en contra de las leyes escritas por ellos mismos”. “Cuidado con una nación que tiene una corte constitucional. Esta podría ser convertida por políticos en una corte política”, remarcó.
El presidente israelí también criticó los esfuerzos por cambiar la composición del Comité de Selección Jurídica. “Quisiera advertir en contra del aumento de toma del comité, que podría llevar a una conducta no profesional. Déjenlo ir. Debemos asegurarnos de que nuestra democracia se mantenga robusta y que una parte significativa de ella dependa de la Corte Suprema. Creo que la Knesset es el poder soberano, pero la democracia sufrirá si no tenemos una separación de poderes”, resaltó.
Miriam Naor hizo eco de los comentarios de Rivlin y destacó: “Varias propuestas podrían cercenar los poderes de la Corte Suprema y permitir que sus decisiones queden nulas. El principio de dignidad humana debería gobernar nuestra vida diaria, no debería estar limitado a la retórica. Pero para que este ocurra ese principio debe tener un custodio. Esto está en el interés de todos los ciudadanos y residentes de Israel. Construir algo es duro, destruirlo es fácil”.
El predecesor de Naor, juez retirado Ashner Grunis, enfatizó que “la única institución que podría proteger a la minoría de una mayoría tiránica es la corte. Su deber más importante es protegerla y mantener los derechos humanos. Y esto es lo que ha hecho la Corte Suprema de Israel”.

