Inicio NOTICIAS Pesaj/Rab. Bergman. Del recuerdo de nuestra liberación como pueblo hacia una nueva acción liberadora: Ser y Vivir en Comunidad

Pesaj/Rab. Bergman. Del recuerdo de nuestra liberación como pueblo hacia una nueva acción liberadora: Ser y Vivir en Comunidad

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Itongadol.- ¿Quién no tiene dulces recuerdos de una noche de Seder? Las comidas típicas, el olor, el sabor, los colores que condimentan una vida y no sólo una mesa. Sin embargo, Pesaj es una festividad que no se agota en el recuerdo sino en la acción liberadora.

Llamamos acción liberadora desde nuestra visión religiosa liberal, a una acción espiritual que lejos de estar vinculada a acciones políticas pretende unir la fe con el testimonio de una realidad concreta que nos compete. El Seder y la celebración fueron y son sumamente importantes, no sólo para Pesaj, sino que a partir de Pesaj, tengamos y hagamos de este año, un año pleno de compromiso de ser activos agentes liberadores.
 
Los símbolos de la tradición son medios y no fines en si mismos, por intermedio de los cuales mediatizamos una acción concreta que intenta modificar modesta y parcialmente una realidad cotidiana, en la que lo judaico no es ajeno o distante. 
 
Vivir judaicamente desde esta concepción, implica una constante actitud hacia la vida, distante de la repetición y cercana a la búsqueda de sentido que se activa en el vivir en Comunidad. Pesaj es el recuerdo de nuestra liberación como pueblo. Es un pilar fundante de la memoria colectiva que nos prescribe que nosotros fuimos liberados y que salimos de Egipto en cada generación. 
 
A pesar de esta celebración del recuerdo, Pesaj no sería completo si se agota sólo en este aspecto de recuperación del pasado. Pesaj orienta el pasado, lo proyecta, lo renueva en la acción del presente que deberemos realizar a fin de ser liberadores y liberados a partir del espíritu trascendente que Di-s nos significa. Salir del Egipto de nuestra generación, significa vivir activamente en compromiso por un sentido judaico de nuestras existencias.
 
Celebramos en estos días la redención como memoria y la comprometemos como presente, en la obra de nuestro ser. Redención judía, por la celebración del éxodo en el que cada generación debe verse saliendo de Egipto hoy como ayer, liberándose de las actuales opresiones y velando por la libertad del ser humano; fiesta de la primavera para un nuevo renacer en la imagen y semejanza de lo divino y en la bendición del suelo que dé sustento a nuestro ser.
 
Estas Pascuas, tan judías y tan cristianas, tienen la celebración común de lo mesiánico. Implican redimir el mundo y lo humano en imagen y semejanza de lo divino. Son una celebración del tronco común judeocristiano, en el que podemos ver la raíz profunda que compartimos, mas allá de las ramas que dieron diferentes frutos para una misma cosecha, la de la gran familia que somos.
 
Juntos rezamos y trabajamos por hacer mesiánico un nuevo tiempo donde el amor, la justicia y la paz nos encuentren celebrando como hermanos.

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