Inicio NOTICIAS Sharansky:«Sin Intifada sería más fácil para Israel combatir el antisemitismo»
Entrvista al Ministro de la Diáspora y de Asuntos de Jerusalén

Sharansky:«Sin Intifada sería más fácil para Israel combatir el antisemitismo»
Entrvista al Ministro de la Diáspora y de Asuntos de Jerusalén

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Israel ha sacado su poderoso arsenal político, mediático y diplomático para combatir, sin descanso, sin piedad, sin bajar los brazos, el antisemitismo en el mundo. Sus responsables, con el ministro de la Diáspora y de Asuntos de Jerusalén, Natan Sharansky, a la cabeza, no cejan en el empeño y repiten aquí y allá, en casa y fuera, no estar dispuestos a perdonar ni una en esta guerra a cara descubierta. El Foro Global contra el Antisemitismo, que se inaugura en la Ciudad Santa, es un botón de muestra más que significativo. Sharansky ha recibido en su fortificado despacho a ABC para explicar su estrategia.

—¿Cuál es la realidad del antisemitismo en el mundo?

—Nos enfrentamos no sólo a una desbocada propaganda antisemita en gran parte del mundo sino también a una demonización sin límite del pueblo y del Estado judíos, que combatiremos unidos y decididos. Los propulsores de esa propaganda antisemita, de esa demonización endemoniada, y perdone la reiteración, se refugian bajo su particular axioma de la crítica legítima contra el Estado de Israel.

—Pero una crítica, por dura que sea, no tiene por qué caer en el antisemitismo ni ser tildada de propaganda antisemita…

—En efecto y por eso es tan importante comprender, analizar y mostrar que hay diferencias entre la crítica legítima contra el Gobierno de Israel o contra el Gobierno de cualquier otro país del mundo, y el nuevo antisemitismo, el que combina propaganda y demonización, que nos invade. Somos un Estado democrático y aceptamos las críticas.

—¿Cuáles serían entonces las líneas rojas entre la crítica y el antisemitismo?

—Comparar los campos de refugiados palestinos con Auschwitz; decir que el Ejército de Israel utiliza métodos de los nazis para combatir el terrorismo palestino… Sucede cada día en Egipto, en Arabia Saudí pero también en Europa. Intelectuales europeos, como ese premio Nobel que nos visitó hace años (José Saramago), han comparado a Israel con el nazismo, a los campos palestinos con Auschwitz. Eso es antisemitismo, eso se ha disparado en Europa en los últimos años y eso se convierte además en un peligro para las propias democracias europeas.

—Pero Europa no deja de dar pasos concretos para luchar contra ese antisemitismo que denuncia. Ahí está el caso por ejemplo de Francia. ¿Cree que son suficientes?

—Se están dando pasos en la dirección correcta, sobre todo en Francia, que acaba de hacer público un informe sobre el antisemitismo en ese país que incide en lo que nosotros decimos, en que el antisemitismo pone en peligro, entre otras cosas, la democracia francesa. También reconoce que bajo el paraguas del extremismo en las críticas contra Israel se ampara el antisemitismo. Pero queda mucho por hacer, hay que luchar por ejemplo por acabar con esa conexión entre el antisemitismo clásico, que viene sobre todo del mundo musulmán, y ese nuevo antisemitismo «liberal» que tanto se estila ahora en Europa.

—¿También en España?

—También, por supuesto, aunque en menor grado que en Francia. Sabemos lo que está haciendo su Gobierno. Sabemos que se conmemora el octavo centenario de la muerte de Maimónides; que se quiere organizar en mayo de 2005 una Conferencia Internacional contra el Antisemitismo en Córdoba; que se va a incluir el recuerdo del Holocausto en el calendario español; que se va a crear la Casa Sefarad en Madrid. Son pasos correctos y concretos pero también aquí queda mucho por hacer. No basta con hablar contra el antisemitismo hay que actuar. También es la responsabilidad de los medios de comunicación. Su propio periódico, el ABC, informó el 8 de septiembre de cómo una versión abreviada del libro de Hitler, «Mein Kampf», publicado por la Editorial Fapa de Barcelona, estaba en el puesto número 10 entre los libros más vendidos en la Casa del Libro. Son datos frescos que refuerzan nuestras denuncias.

—¿Existe un vínculo directo entre la Intifada palestina y la represión israelí con el auge del antisemitismo en el mundo?

—No hay duda de que sin Intifada sería mucho más fácil para nosotros combatir el auge del antisemitismo. Pero la cuestión es cómo se presenta, cómo se explica, cómo se informa de la Intifada. Si se dicen cosas como las que todos ustedes dijeron de Yenín hace dos años, cuando luego se demostró que no hubo masacre alguna, el antisemitismo será imparable.

—Pero en Yenín se acabó con el centro del campo de refugiados, como ahora ha sucedido en Yabalia donde han muerto muchos niños.

—También murieron dos niños de 2 y 4 años en Sderot. Además, no ha tenido nada que ver la cobertura de Yenín con la de Yabalia. Ahora han sido ustedes más equilibrados.

—En Yabalia hemos podido entrar y ver lo sucedido; en Yenín su Ejército nos lo impidió.

—Tiene usted razón. Siempre he dicho que tenemos que ser más permeables a los medios internacionales.

—¿Qué opinión le merece el plan de Ariel Sharón para evacuar Gaza?

—Creo que debemos irnos de Gaza porque no podemos controlar a un millón y medio de palestinos, pero no creo en el plan de Sharón porque lo que hace es recompensar con su gesto el terrorismo palestino. No es este el mejor momento para irse de Gaza.
Fte ABC.-

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