Inicio NOTICIAS Opinión/AJC. La muerte de Nisman genera preguntas y sospechas

Opinión/AJC. La muerte de Nisman genera preguntas y sospechas

Por
0 Comentario

Itongadol/AJN.- Por David Harris y Dina Siegel Vann. Ocurriendo repentinamente en medio de la temporada de los Oscar, la misteriosa muerte del fiscal argentino Alberto Nisman es el tipo de novela policial por la que sueñan los productores de Hollywood para poner en la pantalla grande. Pero para aquellos que han buscado justicia por más de dos décadas para las 85 personas que perdieron sus vidas y para los 300 heridos del atentado a la AMIA en Buenos Aires en 1994, el fallecimiento de Nisman hace que esa búsqueda sea aún más difícil. 

 
Fue, de algún modo, la víctima Nº86.
 
Investigar el peor ataque terrorista cometido en el hemisferio occidental antes del 9/11 requirió a un individuo determinado con descubrir la verdad. Nisman probó ser el hombre adecuado para el trabajo, como quedó claro poco después de que fuera designado fiscal especial en el 2015 en la investigación por el atentado a la AMIA.
 
Llevó adelante la investigación con tenacidad, buscando identificar y llevar a la justicia a aquellos responsables de un ataque terrible que apuntó tanto a Argentina como a la comunidad judías. Judíos y no judíos por igual perecieron en el edificio de la AMIA el 18 de julio de 1994, que ocurrió dos años después de otro terrorista fatal contra la Embajada de Israel en Buenos Aires.
 
Muchos sospecharon que Irán y su aliado Hezbollah se encontraban detrás del ataque, pero no fue hasta que Nisman lideró la investigación que finalmente hubo progreso. Antes, años de torpeza, demoras y pasos errados caracterizaron a la investigación oficial.
 
En el 2007 él emitió un reporte en donde detallaba el involucramiento de funcionarios iraníes específicos. INTERPOL encontró a la evidencia tan convincente que, a pesar de las arduas objeciones de Teherán, emitió "alertas rojas" para seis iraníes, incluyendo uno que luego fue ministro de defensa iraní desde el 2009 al 2013, y un operario de Hezbollah, el cual fue asesinado en el Líbano. Sin embargo, a pesar de que varios de ellos viajaron libremente hacia fuera de Irán, ninguno ha sido arrestado.
 
Cinco años después Nisman emitió otro reporte penetrante en el que mostraba que Irán había establecido células terroristas en varios países latinoamericanos utilizando mezquitas, empresas y sus propias embajadas para proveer cubierta legal. Para Nisman, el ataque a la AMIA no fue solo sobre Argentina, sino un presagio sobre una amenaza mucho más grande en la región, emanada de Teherán.
 
Sus investigaciones también probaron sospechas sobre la complicidad argentina en el ataque terrosita y en los intentos por obstruir su investigación. Se opuso contra un acuerdo bizarro entre Argentina e Irán en el 2013, el cual establecía en conjunto una "comisión de la verdad" que investigaría el caso AMIA. Muchos críticos acordaron con él y objetaron con que era una trama transparente para desviar la investigación criminal – hubiese implicado la retirada de las "alertas rojas" contra los iraníes – y Nisman apeló exitosamente a una corte federal argentina para declarar inconstitucional el acuerdo de la comisión de la verdad.
 
Nisman fue incansable. Pocos días antes de su muerte presentó a una corte argentina un documento de 300 páginas en el que acusaba a la presidenta Cristina Fernández de Krichner y al canciller Héctor Timerman de conspirar para encubrir a los ex funcionarios iraníes acusados de participar en el ataque mortal.
 
Su resolución de acero para responder a los interrogantes del atentado de la AMIA llevó a amenazas de muertes por años. Sin embargo, él no mostró signos de temor y expresó determinación para luchar hasta el final.
 
El tiempo y circunstancias de su muerte elevan muchas preguntas, las cuales deben ser investigadas completa y transparentemente. Nisman fue encontrado muerto de una herida de bala en su departamento horas antes de que se reuniese con parlamentarios argentinos para presentar evidencia que había recolectado contra la presidenta y el canciller.
 
Se necesitan respuestas absolutamente claras sobre su muerte, incluso si, al igual que la investigación de la AMIA, las oportunidades de tener una explicación completa y creíble sean altamente inciertas. Al mismo tiempo, no puede permitirse que la investigación que llevó de manera admirable y valiente claudique y se desvanezca. Para las víctimas, los sobrevivientes y sus familias, el próximo julio se marcarán 21 años de justicia demorada y, por lo tanto, justicia negada.
 
Sorprendentemente, después de más de 20 años, ni una sola persona ha sido enjuiciada por el atentado a la AMIA. Alberto Nisman, un hombre con principios que buscó justicia, estaba determinado a cambiar eso y, sin embargo, ahora está repentinamente muerto. La lucha por la justicia por las víctimas de la AMIA no puede morir con él.
 
*David Harris es el director ejecutivo del Comité Judío Americano – American Jewish Comittee – y Dina Siegel Vann es la directora del Instituto de Asuntos Latinos y Latinoamericanos Arthur y Rochelle Belfer de la institución.
 
 

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat