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Para BAMÁ se cierra un año fantástico con firmes esperanzas de una solución comunitaria a la crisis educativa

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Itongadol.- En medio de la seria crisis que azota a la educación judeoargentina, la Agencia Judía de Noticias (AJN) consultó a Pablo Laufer y Estela Kalinsky, presidente y directora de la Fundación BAMÁ de Educación y Cultura-La Casa del Educador Judío (traducción de Beit Hamejanej Haiehudí, el significado de la sigla) para conocer la actualidad de esa entidad y sus opiniones respecto de la coyuntura y eventuales soluciones a la misma.

 
EK- Estamos cerrando un fantástico año de actividades en todas las áreas: educación formal y no formal, Shoá, producción de contenidos; tuvimos grandes eventos en lo que hace a capacitación docente y de jóvenes. También logramos reforzar vínculos con distintas organizaciones comunitarias como la OSA, CUJA, la AMIA, escuelas de la red judía, FACCMA, ITF, el Museo del Holocausto, entre otras organizaciones locales e internacionales… Y estamos programando el año que viene…
 
P- ¿Qué es BAMÁ hoy?
 
EK- Sigue con las mismas líneas de trabajo que tenía originalmente: formación, capacitación y actualización de educadores formales y no formales. A diferencia del BAMÁ de antes, hoy se trabaja bastante más articulado con la kehilá local y se producen contenidos de acuerdo con las necesidades que tienen la comunidad educativa. Es un trabajo compartido. No es que observa necesidades, hace y después suma a las organizaciones, sino que estamos trabajando para convertirnos es el brazo ejecutor de los requerimientos de las mismas.
 
P- Pablo, hubo cambios desde la constitución formal del proyecto y sos parte de una nueva etapa. ¿Cómo funciona tu rol en la institución?
 
PL- Cuando llego a BAMÁ me encuentro con una dirección en la que estaba Judith Yumal, que actuaba como secretaria y directora. Estaba todo centralizado y ella tomaba las decisiones. No había un Board (Comisión Directiva) real. Mi expectativa era empezar a trabajar localmente. Tengo una conversación con Alan Hoffmann (director general de la Agencia Judía para Israel), que lo avala y en todo momento dice: “Necesito que la Kehilá se vaya apropiando de BAMÁ porque no sé cuánto tiempo más la Agencia Judía va a acompañar el proyecto en estos términos”. Es decir, que como ocurre en la mayoría de los países, se haga cargo de la formación de morot y gananot y el perfeccionamiento docente. La Agencia Judía vino para generar un proceso, acompañarlo y luego quedar como residual, trabajando en proyectos específicos de su interés. En un primer momento pude concentrar en la misma mesa a distintos actores. Consideramos importante la presencia de la AMIA porque esponsorizaba muchos proyectos y formó parte del board (su entonces presidente) Guillermo Borger. Eso de a poco se fue desmembrando y no acompañaron emprendimientos de BAMÁ. Creo que, más allá de todo el ímpetu que yo podía tener, hubo cuestiones de coyuntura y política comunitaria.
 
P- ¿Eso hizo que se debilitara BAMÁ?
 
PL- BAMÁ siguió sosteniendo muchas acciones y se sigue interactuando con operadores como (los fondos) Pincus y Claims Conference. Con Israel hay una línea directa que es sorprendentemente mucho más cercana que con el mundo local. Acá se sigue pensando en educación en forma desarticulada: cada institución lleva adelante un proyecto sin articular, hay instituciones que se pisan y tienen proyectos similares. Lo cierto es que hoy en día tiene que haber un actor central en la educación que es la AMIA. Lamentablemente, en la época de Borger, la AMIA dio un paso al costado de toda actividad vinculada a BAMÁ. A punto tal se retiró que ni siquiera siguió acompañando los segundos años de los ulpanim de rikudim y shirá. Después, y con el paso del tiempo, comenzaron a acompañar algunos proyectos, pero el núcleo duro no es acompañado hasta hoy en día. Actualmente, la AMIA se dio cuenta de que tiene que darle relevancia a la cuestión educativa porque la Kehilá está reclamando, mínimamente, que alguien se ocupe de ese rol. Entiendo que la educacion judia es un tema de agenda secundario desde hace muchas presidencias. Como socio de la Coalición Educativa, la AMIA estuvo sosteniendo los profesorados.
 
P- ¿Qué es lo que pasó y está pasando con Agnón?
 
PL- Me “desayuné” de la informalidad con la cual se había llevado adelante ese profesorado, lo cual generó muchos problemas. Empezamos a ver cómo darle un marco de formalidad porque se había prometido un título oficial que no se podía dar en ese momento. Hubo que trabajar muchísimo con las autoridades de la DGEGP (Dirección General de Educación de Gestión Privada), que fueron muy generosas porque colaboraron con nosotros en lo que pudieron, con el límite que está dado por la normativa. Tuvimos muchas reuniones con las alumnas, pero había que dar la cara. Y se logró que la gran mayoría de las chicas perjudicadas pudieran acompañar una propuesta que les hicimos y son las 19 que este año recibirán su título oficial. Otras 9 optaron por iniciar un pleito judicial, que es respetable y se canalizó en una mediación y se soportó patrimonialmente el costo. 
 
EK- Lo importante a resaltar es que la dirigencia de BAMÁ y la Coalición Educativa (Agencia Judía, AMIA y Joint) se hizo cargo de la situación.
 
P- ¿Tienen dimensión de la crisis educativa que existe en la actualidad? ¿Por qué no se logra amalgamar una cuestión tan importante en una Kehilá tan significativa?
 
PL- Los dos profesorados siguen funcionando: acaban de graduarse diez egresados de Melamed (Nivel Primario) y están cursado 19 alumnos que van a recibir su título oficial a fines de 2015.
 
EK- La comunidad tiene una deuda en relación con la educación. Me da la sensación que todos se perciben como una comunidad en sí misma y no se toma conciencia que hay temas que hacen a la educación judía que nos atraviesan a todos: necesidad de morim y una crisis en relación al nivel de los estudios judaicos. Antes, en las escuelas tenías el contraturno donde se trabajaba hebreo y estudios judaicos. Hoy, se hicieron fuertes avances vinculados a la enseñanza del inglés y la incorporación de la tecnología educativa. Pero tenemos pendiente un debate entre todos los actores involucrados al espacio de estudios judaicos en las escuelas. Hay falta de morim y también es necesario trabajar para jerarquizar el lugar del docente de estudios judaicos. Hay una crisis general en relación a la vocación docente. Hay acciones que se están generando para mejorar el estatus del docente de estudios judaicos dentro de las escuelas. Creo que si esto no se aborda entre todos -la red escolar judía, BAMÁ, la AMIA y otros socios articulados que son parte de la comunidad-, no se resuelve más.
 
P- ¿Y cómo actúa Israel en este sentido?
 
EK- Israel dice: “Queremos ser parte y colaborar, pero no vamos a ser los únicos jugadores de este partido”. Desde hace tres años, cuando se retiró la AMIA, los ulpanim de rikudim y shirá son sostenidos solamente por Israel a través de BAMA. Entonces dice “Es una necesidad de la Kehilá, ¿por qué no es parte?”. Fuimos a distintas organizaciones que se nutren de los morim de rikudim, a fin de asociarlos y que sean parte. No les pedimos que paguen el cien por ciento, sino que se asocien. Lamentablemente no lo logramos. Hoy estamos evaluando la continuación de los proyectos en los cuales no logramos asociación local.
 
P- ¿Es un tema político-económico o no se entiende la importancia?
 
EK- Creo que no se entiende la dimensión del tema educativo. La educación es responsabilidad de la Kehilá argentina. No importa quién es la Kehilá porque para mí somos todos. Pero parecería que es más fácil que otro se haga cargo, que venga uno de afuera, “banque” y se haga cargo de la educación, y no nosotros como locales.
 
P- Pero eso no funcionó porque cuando BAMÁ se fundó hubo muchas críticas justamente porque venía de afuera…
 
EK- Convengamos que, en ese momento, BAMÁ no supo articular con la comunidad local y ésta nada hizo en ese sentido.
 
PL- La AMIA quería ser parte ejecutora de un presupuesto que la Agencia Judía no le quiso dar.
 
P- Y hoy dice “¡qué importante sería que los locales tomen finalmente el tema!”…
 
EK- Creo que las escuelas lo toman. Hacen mucho por la educación, pero tienen una mirada muy endogámica, propia e interna. Hoy nos es muy difícil encontrar martzim (disertantes) cada vez son menos las personas que se dedican a la profundización o investigación de temas judaicos.
 
P- ¿Y cómo es la población que tiene BAMÁ?
 
EK- La última Javurá tuvo 550 morim en febrero y 400 en julio. Es mucha gente.  A la Javurá de febrero viene gente de Chile, Uruguay y Brasil. En invierno baja la cantidad de gente del exterior o el Interior porque muchas veces no coinciden las vacaciones. Desarrollamos distintos proyectos: una capacitación virtual de cómo enseñar hebreo, con 40 participantes del Interior y el exterior. Cambiamos la cultura de que BAMÁ tiene que ofrecer actividades todo gratis. Hoy brindamos servicios a Ecuador, Brasil, Uruguay y Chile, seguimos con un trabajo sumamente interesante con las kehilot. Tenemos un proyecto que se llama Iajad beivrit: vimos que era necesario desarrollar un programa a través del cual se pueda se pueda enseñar lvrit entre el jardín de infantes y el tercer grado, año a partir del cual se enseña con un proyecto de Israel que se llama Javerim beivrit. Diseñamos y produjimos el proyecto con aportes de JAIL y OSM. La semana pasada vinieron de Lituania a pedirnos el material porque lo quieren empezar a trabajar. Lo mismo nos pasa con Francia y Estados Unidos. Hay proyectos que tienen llegada a distintos lugares porque somos innovadores en estos temas.
 
 
P- ¿Cuál es la señal que hay que dar porque no se está viendo que pone en riesgo todo lo que se está haciendo?
 
PL- BAMÁ no es mejor o peor que otros profesorados, pero es la única propuesta laica. En lo inmediato, no hay que perder el norte, que tiene que ver con la formación de morot y gananot. Hoy la educación judía está en crisis a partir de que no las tenemos y muchos colegios se están sirviendo de madrijm que hicieron algún curso…
 
P- … Decís que estamos en crisis, pero la matriculación en las escuelas no baja y este año se construyen tres o cuatro edificios nuevos…
 
PL- Hay que fijarse en la edad de las gananot, por ejemplo. Son mujeres grandes. En pocos años la mayoría va a estar jubilada y no hay cómo suplirlas. Estos 20 chicos que se están recibiendo ya están trabajando. Es una crisis actual, no se va a disparar en cinco años.
 
EK- Para mi gusto tiene que ver con una crisis de contenidos, no tiene que ver con la red escolar. Uno puede preguntarse por dónde pasa el ser judío de las escuelas. Hoy hay menos personas que saben y pueden enseñar ivrit. Falta un planeamiento estratégico de qué queremos de nuestra educación judía. Pueden ser excelentes entidades escolares que poco tengan que ver con lo judío en unos años más y con esta tendencia no van a tener quién lo enseñe, por el contenido y por los morim que faltan.
 
PL- Lo que va a pasar en un primer momento es que a los maestros se los van a disputar entre las mismas instituciones. Hoy habría como una regla ética de que esto todavía no ocurra…
 
P- … Y la ORT que papel juega en todo esto? 
 
PL- La crisis ya está, ORT no la disparó. Recién está empezando con un primer grado y hay que esperar 6 años para recién tener un Primario como para que te afecte en lo inmediato. Mirar a ORT es no mirar el problema…
 
EK- Antes, como Kehilá éramos los proveedores de los educadores a toda Latinoamérica y la punta de flecha de todo lo que tenía que ver con lo educativo; hoy tenemos dificultades para tener morim y estamos recurriendo a madrijim. Antes salíamos del Secundario y enseguida nos poníamos a trabajar como morim; hoy eso pasa cada vez menos. Es verdad que hay una crisis vocacional con la docencia en todo el mundo, pero ser moré no es una profesión jerarquizada. Además, se ven tantas cosas -competencia, desacreditación…- que los pibes quieren estar lejos de la Kehilá. ¿Por qué el Seminario (Rabínico Latinoamericano), BAMÁ y Toratenu no podemos sentarnos a una mesa y articular nuestro trabajo si cada uno tiene diez alumnos por año?
 
P- ¿Quién tiene que encauzar todo esto?
 
PL- La AMIA, que por una cuestión de coyuntura y oportunidad política ahora se está reuniendo con la Mesa de Presidentes de los colegios. Celebro este giro porque desde el momento que me hice cargo de la presidencia, la Agencia Judía reestructuró su presupuesto a nivel mundial y empezó a achicarse. Siguió dándole relevancia a BAMÁ porque es un producto con el cual recauda mucho dinero en otros lugares, pero hoy la Argentina no es prioridad para Israel como en 2001.
 
P- Sin embargo, cuando estuvo Avraham Duvdevani, el presidente de la Organización Sionista Mundial (OSM), dijo que hay una decisión del Estado de apoyar todo lo que tenga que ver con el idioma hebreo y fue a buscar un socio en la AMIA…
 
EK- … El proyecto Iajad beivrit lo hicimos con aportes de la OSM y el Proyecto JAIL del Ministerio de Educación israelí. Hablamos de muchos proyectos pero la verdad es que todavía no llegó dinero. Y Duvdevani es la Organización Sionista Mundial, no la Sojnut, y entre ellas también hay competencia. Por suerte, la OSM quiere trabajar con BAMÁ y no generar una estructura paralela. Pero los tiempos se acortan y la Sojnut quiere actores locales y va reduciendo los presupuestos, así que BAMÁ va a tener que reorganizarse en función de ello.
 
P- ¿Cuál es el mensaje para padres, morim y dirigentes comuniatrios?
 
PL- Más allá de lo que se dijo en la charla, los padres tienen que estar tranquilos de que hay mucha gente pensando en la educación de sus hijos. Hoy hay una crisis que está contenida y hay que pensar en salir de ella. Tenemos una oportunidad de oro para la AMIA y los propios colegios, que durante muchos años se acostumbraron a ser receptores de un ofrecimiento dadivoso por parte de la Kehilá sin involucrarse activamente en la formación de morot y gananot. Creo que éste va a ser un año de decisiones: la Mesa de Presidentes, junto con este renovado interés de la AMIA y tal vez de otras organizaciones van a llevar a buen puerto, y ya sea en BAMÁ o en otra institución va a haber algún referente que se haga cargo de la cuestión. Nadie está sacando los pies del plato, pero tampoco son tantos los que los están poniendo. Y a los morim les digo que La Casa del Educador Judío va a seguir existiendo, quizá con otro formato, porque es de interés de la Agencia Judía.
 
EK- Pensar en un proyecto de educación judía comunitaria es pensar en la continuidad judía de la Kehilá. El no sentarse a trabajar la dirigencia y los profesionales en el tema de la educación es un error estratégico porque hay que verla como el motor de la Kehilá en general. Si no nos articulamos gastamos recursos que no sobran. Me gustaría que podamos mirar al otro reconociéndole sus fortalezas y aprovecharlas.
 

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